Si se fijan las localizarán. Hablamos de esas señales de tráfico que están mal colocadas; tan mal que en vez de orientar al conductor y advertirle de una situación de peligro o de cualquier otra circunstancia de interés, lo que hacen es despistarlo todavía más o incluso abocarlo a pegarse un pepinazo con el coche. En A Mariña tenemos una carretera que constituye un ejemplo de lo que no debe ocurrir. Es la que une Ferreira do Valadouro con la costa, por Cangas; tiene al menos dos señales de curvas peligrosas mal colocadas. Bueno, tenía, porque la de curva peligrosa a la izquierda que estaba situada hasta hace poco más de una semana antes del cruce de Cordido la han retirado después de que desde estas páginas se advirtiera a la Diputación, titular de la vía, de esa situación. Pero les queda otra, ubicada en la misma vía, en el tramo que pasa por la parroquia de Budián, que también está puesta al revés. Indica una zona peligrosa de curvas, la primera hacia la derecha, cuando es al contrario, pues la curva va hacia la izquierda. Puede ocurrir que los usuarios habituales ni siquiera se percaten, porque, como conocen la carretera, van conduciendo de memoria. Otra cosa bien distinta ocurre cuando el conductor no se sabe el trazado; entonces se fía de la señal y se la juega. Y siguiendo con lo mismo... ¿recuerdan cuando colocan señales de advertencia de peligro por obras y luego, cuando los trabajos rematan, siguen allí los avisos durante meses o años?