Suárez Canal dice que es el primer intento de acabar con un mal crónico El texto autoriza la invasión de tierras para labores de extinción o de regeneración
27 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El proyecto de ley de prevención de incendios forestales inició ayer su tramitación parlamentaria y, salvo obstáculos de última hora, podrá empezar a aplicarse a partir de Semana Santa. Por lo de pronto, la oposición popular se mostró especialmente crítica con un texto que, a su juicio, sólo «sirve de venda» ante una catástrofe forestal similar a la del pasado agosto. En el polo opuesto, el conselleiro de Medio Rural, Alfredo Suárez Canal, aseguró que es el primer intento serio de acabar con una enfermedad «cronificada» en Galicia. El conselleiro nacionalista repasó en la Cámara los aspectos esenciales de la normativa, deteniéndose de forma especial en las prerrogativas que permitirán al Gobierno gallego intervenir y ocupar terrenos de titularidad privada bien para realizar labores de extinción o bien para regenerar las zonas arrasadas por las llamas. Suárez Canal consideró «incríble» que hasta ahora no se haya abordado con rango de ley una verdadera política de prevención y extinción. «Non nos resignamos a vivir permanentemente con esta enfermedade», dijo, y por eso Medio Rural se propone atacar las causas del problema, como son el abandono del área rural y la escasa valorización del monte. El diputado popular Roberto Castro echó en falta que el proyecto no aborde apenas la extinción propiamente dicha, aspecto en que la anterior Administración del PP concentró todos sus esfuerzos, y subrayó que se trata de un texto que más bien «sirve de venda» ante una nueva catástrofe forestal que podría ocurrir el próximo verano. «Se isto é así, Galicia non o soportará». Estos vaticinios fueron duramente reprobados desde las filas del BNG por su portavoz de agricultura, Tereixa Paz, quien preguntó si tales augurios se debían a que el diputado popular manejaba «unha bola de cristal» o más bien «outros artiluxios» que apuntasen hacia una nueva ola de incendios. Pero Castro mantuvo su tono crítico, acusando al conselleiro de ser «un okupa de San Caetano», al tiempo que comparó su anteproyecto con el baile de la yenka, pues desde que se empezó a preparar fue «á esquerda, á dereita, adiante, atrás, un, dous e tres», para llegar muy rebajado ya a la Cámara.