El Gobierno luso y Pescanova firman hoy el acuerdo para instalar en Portugal la planta de rodaballo

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

GALICIA

07 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?l Gobierno portugués y la multinacional gallega Pescanova firman hoy en Lisboa el protocolo para instalar en el país vecino la mayor planta acuícola de rodaballo del mundo, que incluirá un complejo de procesamiento que dará trabajo a unas 350 personas. Directivos de la empresa y representantes del Gobierno luso sellan el acuerdo tras varios meses de negociaciones en los que el Ejecutivo del país vecino dio todo tipo de facilidades para acelerar los trámites previos a la instalación: el proceso para la concesión de licencias se hizo con rapidez y Portugal tiene confeccionado un plan de ordenación costera para situar este tipo de instalaciones, por lo que la disponibilidad de suelo industrial tampoco fue un obstáculo para que la nueva planta de Pescanova encontrara su emplazamiento definitivo en Mira, en el distrito de Coímbra. El acuerdo en el que hoy estamparán su rúbrica portugueses y españoles incluirá además una ventajosa cláusula por la que el Gobierno luso se compromete a aportar subvenciones que podrían llegar a cubrir el 50% de la inversión inicial, unos 140 millones de euros, según la información remitida por la firma gallega a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. A pesar de la comunicación de este hecho relevante, desde la Consellería de Pesca se aseguraba el sábado que Galicia «no pierde ninguna inversión», al considerar que Pescanova mantiene sus planes para instalar dos plantas acuícolas, en Xove y Ribadeo. Líder mundial El convenio se firmará en la sede del Ministerio de Economía, en la capital lusa, y servirá para formalizar la instalación de la planta de cría, engorde y procesado de rodaballo que tendría una producción anual estimada de unas 7.000 toneladas al año. Esto significa que, a medio plazo, Portugal desbancaría a Galicia del primer puesto en el cultivo de rodaballo a nivel mundial, pues en la actualidad la comunidad produce 3.000 toneladas anuales. La instalación en el país vecino de este gran complejo industrial es consecuencia directa de los obstáculos a los que se enfrentó Pescanova cuando el Gobierno de Emilio Pérez Touriño se negó a que la multinacional instalara la planta en cabo Touriñán, en plena Costa da Morte. Tal y como publicó La Voz, la Xunta rechazó hasta cuatro veces la propuesta empresarial durante los ocho meses de negociaciones entre los directivos de la firma y representantes del Ejecutivo, que alegaban problemas de impacto medioambiental en un espacio incluido en la Red Natura de la comunidad. El proyecto sí contaba con el visto bueno del anterior Gobierno autónomo, que lo veía como una oportunidad para revitalizar la Costa da Morte.