La disposición de suelo aceleró la entrada de Pescanova en Portugal

GALICIA

El país vecino ofrece a la firma subvenciones del 50% por implantarse La compañía comunicó ayer a sus accionistas el coste de la inversión, que cifra en 140 millones

04 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La existencia de un plan de ordenación de espacios destinados para la acuicultura y la posibilidad de obtener una licencia directa en cuestión de pocos meses son dos condiciones que Galicia no puede ofrecer a día de hoy y que Pescanova encontró en Portugal. El grupo gallego adoptó la decisión de irse al país vecino después de que la Administración autonómica anunciara un nuevo retraso de la aprobación del plan sectorial de la acuicultura gallega en el que se dibuja el mapa con las zonas autorizadas para la ubicación de este tipo de instalaciones. La argumentación de la empresa siempre ha sido la misma. «El tiempo es oro, tenemos un plan de inversión del que hay que dar cuenta a los accionistas», advertía el presidente de Pescanova el pasado mes de mayo. Desde entonces, Portugal se ha dedicado a poner la alfombra roja a todo lo que tenga que ver con la palabra Pescanova. En menos de seis meses, el Gobierno puso a disposición de la compañía una docena de emplazamientos para el cultivo del rodaballo, con su correspondiente licencia, además de un lote de ayudas poco menos que irresistibles para cualquier inversor. Pescanova no es un caso aislado y, según fuentes del sector, la suya no será la primera inversión acuícola que perderá Galicia, ya que la falta de una planificación es un problema que afecta a todas las empresas dedicadas al cultivo marino. Así las cosas, Pescanova firmará el próximo lunes el acuerdo por el que la empresa gallega instalará en Portugal una planta de acuicultura para la producción de rodaballo en la que está prevista una inversión de 140 millones de euros. Subvenciones lusas Así lo anunció ayer la empresa en la comunicación de un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en la que detalla que esta inversión contará con ayudas del Gobierno portugués que podrían llegar hasta el 50%. El acuerdo, que será rubricado en la sede del Ministerio de Economía portugués en Lisboa, prevé la instalación en la localidad lusa de Mira, ubicada en el distrito de Coímbra, de una planta especializada en la cría, engorde y procesado de rodaballo. Se estima una producción de hasta 7.000 toneladas al año, dedicadas fundamentalmente al consumo en el mercado europeo. Esta gran planta se convertirá así en la mayor del mundo en el cultivo de esta especie, de tal forma que Portugal arrebatará a Galicia el liderazgo mundial en la producción de rodaballo. Por su parte, la Consellería de Pesca descarta que los posibles proyectos de expansión que el grupo gallego pueda tener en otros lugares dentro o fuera de Galicia -en referencia a la planta de Mira- tengan algo que ver con la decisión tomada por la Xunta de paralizar la planta que Pescanova tenía previsto construir en cabo Touriñán, autorizada por el Gobierno Fraga, por estar planeada en un espacio de la Red Natura. Desde Pesca aseguran que la Administración gallega y la multinacional continúan trabajando en otros proyectos, para los que Pescanova ya ha presentado informes. Se trata de las granjas de Xove y Ribadeo (Lugo), alternativos a la planta de engorde de rodaballo que la multinacional gallega tenía previsto localizar en cabo Touriñán, en Muxía (A Coruña).