El veranillo de San Martín sube las temperaturas a 23 grados

La persistencia de los vientos del sur y la situación anticiclónica explican este período cálido, quizá el último antes de las invernadas, advierten los expertos


redacción

Galicia celebrará el San Martiño como manda el refranero, con veranillo, y por parte científica con recomendación: «Que la gente disfrute de estos días, que el frío está a la vuelta de la esquina», indica Juan Taboada, coordinador de Predicción Operativa de MeteoGalicia. De aquí al domingo la atmósfera se mantendrá en calma, apenas soplará el viento y los termómetros volverán a superar la barrera de los 20 grados, normales en octubre, pero muy altos ya para la segunda semana de noviembre.El último solLa particularidad de la situación reside, precisamente, en que si se cumplen los cánones climáticos éste será, si no el último, el penúltimo período cálido antes de adentrarse en las nortadas características del final del otoño y el invierno. Por abrupto que parezca después de un mes entero recalentado por la circulación del sur, pronto cambiará el viento y entonces Galicia quedará expuesta a masas de aire más frías, polares y árticas incluidas.Tiempo al tiempo, que el del frío toca ahora, y no en octubre, mes templado en Galicia como prueba la media de las temperaturas máximas de los últimos treinta años, de unos 20 grados en Pontevedra. En cualquier caso, la inminencia del tiempo invernal no quita razones a la excepcionalidad climática de este otoño, primero por las intensas lluvias, que dejaron inundaciones y récords históricos de precipitación, y últimamente, por las temperaturas más altas de lo normal. Juan Taboada explica lo ocurrido a partir de la posición que ocuparon este otoño los centros de presión de los que depende Galicia, entendido en jerga meteorológica como «configuración sinóptica». El experto describe cómo un anticiclón instalado sobre Europa bloqueó el curso natural de las borrascas de Islandia, las que descargan sus frentes en Galicia, que al no poder discurrir hacia el oeste tomaron rumbo sur hasta la fachada de Lisboa, donde se fortalecieron. Frente a la habitual al oeste de Irlanda, esta posición es importante para comprender las altas temperaturas de estos días, explica Juan Taboada, porque desde Lisboa la borrasca envía a Galicia una masa de aire mucho más cálida que la que enviaría desde latitudes más altas como Irlanda, paralelo arriba, paralelo abajo.La advecciónAsí el calor ya viene hecho. La persistencia de esta «advección del sur», como describe el meteorólogo, y desde hace un par de días la influencia anticiclónica, que amaina los vientos (la masa de aire apenas se mueve), desembocan en esta situación de calma y recalentamiento, improbable dentro de unas semanas.

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