Una silla eléctrica en la cárcel de Ourense

ICONO ABOLICIONISTA. La silla pertenece a un trío de aparatos eliminados del mercado por la Ingeniería Internacional de Willington.


PUEDE resultar contradictorio, pero cuando Andy Warhol presentó su obra La silla eléctrica, lo hizo para convertirla en un icono contra la pena de muerte, ya que nunca fue utilizada. Fue adquirida por el artista en los años treinta y reproducida por él mismo en distintos formatos hasta la saciedad. Ayer una de las versiones visitó el centro penitenciario de Pereiro de Aguiar en Ourense.La silla eléctrica de Warhol forma parte de la exposición Reflexión do amor que acerca el Movimiento de Artistas Internacionales (MAI) y que muestra además obras de Picasso (cerámica), Wifredo Lam, Xaquim Chaves, Fidel Goas, André Welch, Joaquín Balsa, o Hans Dieter. Catorce obras de diez artistas ?algunos de ellos pertenecientes al MAI? que permanecerán expuestas en la prisión de Pereiro durante diez días y que podrán ser disfrutadas por cualquier persona ajena al centro que lo desee (con cita previa).Los internos tendrán la oportunidad durante estos días de pintar un gran mural con la ayuda de uno de los grafiteros más importantes del mundo: el belga Antonin Reveur, que les enseñará lo básico de su técnica.La comisaria de la exposición y de la actividad, Guida Loureiro, así como el director del centro penitenciario, Manuel Arias, destacaron la muestra inaugurada ayer como una forma más de mejorar la cultura de los internos y, por lo tanto, de facilitar su inserción social. Reflexionar sobre la cárcel en la cárcel.

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