Otras ¿bromas? contra la religión

Juan Luis Martínez

GALICIA

Santi M. Amil

VESTIRSE de crego es un clásico del antroido galego. También es tradición la quema en las fallas valencianas ?y hasta en la que se hace cada verano en A Coruña? de personajes ilustres de todo el orbe. Pero tras la polémica de las caricaturas de Mahoma, las mofas con la religión se miran con otros ojos. El animus jocandi, la excusa del humor, comienza a no servir de coartada ante un evidente retorno de la espiritualidad. En el entierro de la sardina de O Carballiño, la charanga Filantrónika del doctor Anchoa recorrió el pueblo con sotanas a modo de uniforme lúdico. Acabaron quemando en la plaza un maniquí vestido de pontífice y simulando la dispensa de la comunión. ¿Se les fue la mano? Eso opinan muchos católicos de O Carballiño, que ayer expresaron sus quejas en público. Los creyentes consideran que fue una burla grave. Tampoco les gustó que la charanga hiciese chanza de los benedictinos desfilando como «padres ben-ereitiños». En principio, el catolicismo merece el mismo respeto que el islam, ¿o no?