El Robin Hood del usuario telefónico

María Santalla VILAGARCÍA

GALICIA

VÍTOR MEJUTO

Crónica | El eco de una carta al director publicada en La Voz Juan Otero ocasionó una auténtica revolución mediática al hacer público su contraataque a los cansinos mensajes enlatados de su operadora telefónica

27 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?uan Otero, Genito , ha causado una auténtica conmoción mediática a raíz de una carta al director publicada en La Voz de Galicia. En la misiva relataba su enfado con una compañía telefónica y cómo hizo frente a sus desesperantes mensajes en serie. El éxito de su texto, reproducido en diarios, emisoras radiofónicas e Internet, lo cogió por sorpresa. Pero sabe explicarlo: «Supongo que será porque conté lo que sentimos todos cuando oímos el enlatado. La gente se siente identificada con el tema». Este vecino de A Illa de Arousa relata su malestar con la operadora cuando, mensaje tras mensaje y musiquita tras musiquita, se fueron acumulando minutos de espera. Pero la gota que colmo el vaso llegó «cuando vi que pulsando como si yo fuera una empresa y no un cliente me cogieron enseguida». «No sé si fue casualidad o no, pero me enfadó más todavía». Así que maquinó su venganza y esperó su oportunidad. La respuesta Cuando la compañía volvió a llamarlo, fue él quien contestó a la operadora con inquietantes mensajes e incluso puso la musiquita de espera. «Si estuviera en casa le habría puesto algo desde el ordenador. Pero como estaba en la calle, tuve que cantarle la Rianxeira », explica. Después, Juan Otero contó su experiencia en La Voz. Y desde entonces no para de recibir llamadas de usuarios que comparten su malestar con los servicios de atención al cliente y lo felicitan por su ocurrencia. No obstante, la primera reacción fue la de la compañía telefónica. «Me llamaron al día siguiente de publicar la carta. Luego me llamaron varias veces». Al final, las diferencias se solucionaron: «Les pagué los once euros que les debía», pero, eso sí, «tuvieron que descontarme los 96 céntimos que me costó el tiempo de espera». Ahora, lo que aguarda este trabajador de banca prejubilado es que las operadoras de telefonía «pongan mensajes que se adapten un poco, porque una persona mayor no sabe si tiene que pulsar almohadilla, asterisco o qué». Y mientras continúa recibiendo reacciones a su carta, Juan Otero decide guardarse para sí el nombre de la operadora. Al fin y al cabo, «la empresa en la que yo trabajaba es accionista de la compañía».