Una veintena de incendios arrasan los montes gallegos

La N-540, a su paso por Bande, seguía cortada a última hora El fuego afectó a catorce municipios de la provincia de Ourense y cinco de Lugo.


la voz | ourense / monforte

Al menos 19 incendios arrasaron ayer montes de las provincias de Ourense, Lugo y Pontevedra. En la comarca ourensana de la Baixa Limia, el fuego iniciado días atrás en Verea pasó a Bande y obligó a cortar la N-540 (Celanova-Portugal) en el Alto do Vieiro. La carretera quedó cerrada al tráfico a las 17.30 horas y a última hora de la tarde todavía no se podía pasar. La Guardia Civil decretó el cierre por falta de visibilidad. También se cerrarron a la circulación las vías C-541, entre Soutelo de Montes y el límite entre Ourense y Pontevedra; y la C-533, en Viana do Bolo. Con el incendio de Verea-Bande se pierde una de las zonas considerada por los servicios de Medio Ambiente como la joya de la corona, ya que existía una repoblación modélica desarrollada en los últimos años.Pero no sólo en Bande se registraron incendios. Mientras continuaban activos los de O Carballiño y Carballeda de Avia -que presentaron la máxima gravedad en la tarde del sábado-, nuevos focos de gran magnitud se declararon en Cabanas (San Xoán de Río), Baños de Molgas -donde ardieron montes de Guamil, Poedo y Meamán-, Xunqueira de Ambía -con focos en San Román, Sobradelo y Bustelino- y Paderne de Allariz, con un frente de cuatro kilómetros repartido entre Cantoña y Neboeiro. En Vilar de Barrio, Cualedro y Celanova también de registraron incendios. En el sur de Lugo, tres grandes fuegos pusieron en riesgo zonas pobladas de cinco municipios. El mayor comenzó en O Saviñao en la tarde del sábado y ayer seguía activo en varios frentes, extendido ya a Monforte y Pantón. El viento multiplicó los focos y complicó el trabajo de las brigadas. Vecinos de varias aldeas pasaron la noche en vela para salvar sus casas, y en Ousende su intervención fue fundamental para evitar daños mayores, aunque las llamas destruyeron una casa deshabitada y un pajar. Ardieron centenares de hectáreas de pino, robles y monte raso. A apenas seis kilómetros de allí, otro incendio obligaba a cortar al tráfico la carreterera Lugo-Monforte, en Rubián (Bóveda). Las llamas rodearon las casas y quemaron jardines, pero bomberos y vecinos, apoyados con helicópteros, lograron alejarlas de la zona poblada. El tercer gran incendio del día fue el de Ribas do Sil. Según el Concello, hasta ayer por la mañana habían ardido 700 hectáreas. La parroquia de Peites quedó devastada, incluido su monte comunal de 450 hectáreas de pinos.

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