«En Galicia hay arquitectura que es amor a primera vista, poesía»

Teresa Táboas asegura que «aquí lo malo es la baja calidad del entorno, no de la arquitectura» e insta a los políticos, los únicos que pueden hacerlo, a poner orden


«A lo mejor tengo el acelere de haber nacido en la ciudad más grande del mundo», al lado de la casa de García Márquez, en la calle del Fuego, Pedregal de San Ángel, México Distrito Federal. Del D.F. le viene el acelere y esa entonación preciosa que en ella se acentúa al recordar el comienzo su libro favorito: «'Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo...' Es maravilloso... ¡Ese 'mi madre me lo dijo'! (pone acento mexicano total). ¿Conoces las fotos de Juan Rulfo? Una pasada, ese chispazo que se da cuanto se juntan todos los duendes, arte puro, pues eso, cuando ocurre en arquitectura tampoco necesita explicación».-En Galicia no hay eso...-¡Sí! El cementerio de Fisterra, el Museo de Bellas Artes de A Coruña... Amor a primera vista, poesía.-Bueno, su tesis de doctorado trataba del color en la arquitectura, pero eso ya no existe, ahora los edificios no tienen curvas ni color.-Ja, ja, son tendencias, sí, pero lo de las curvas empieza a cambiar. Ya he visto edificios con más movimiento, esa es la palabra. Y lo del color es apasionante: la cerámica vidriada, el azulejo, que es una cosa del Islam que pervive en Portugal, llega a Galicia por los emigrantes que se van a Brasil, descubren allí la arquitectura portuguesa y la traen de vuelta, alucinante, ¿no?-Ojalá todas las importaciones fueran esas.-Claro, las arquitecturas de la emigración posteriores ni se integraron ni añadieron valor al territorio. Y es imprescindible. Estamos en eso.-Desde hace demasiado tiempo, ¿resistirá Galicia?-Hay una frase de Macbeth, ¿cómo era? «Es tiempo de hechos, no de palabras; descienda, pues, el pensamiento a las manos». Sí, o hacemos algo o en diez años tendremos que ponernos ILS (sistema aeronáutico para aterrizajes con niebla). A cien metros el paisaje puede resistir, a menos yo creo que no. Hace poco fue Umberto Eco a Santiago y la gente que lo invitó no sabía por dónde llevarlo desde el aeropuerto para que no viera la desfeita. ¿Y aquel que preguntó por las palmeritas de los jardines gallegos, y resultó que hablaba de las berzas? Es tremendo. Teresa Táboas explica por qué el feísmo no lo pueden resolver los arquitectos. -Inglaterra, Irlanda, la gente viene encantada de allí, de su orden, sus casitas adosadas, ¿y por qué es así, si esas casas no tienen ningún interés, si su calidad constructiva y arquitectónica es bajísima? Es por la uniformidad y, sobre todo, por ese cuidado en los espacios públicos, en el entorno, esos parques donde realmente tiene lugar la vida. Aquí lo que llama la atención es la baja calidad del entorno, no de la propia arquitectura, que no es mala. Y eso, ordenar el territorio, sólo lo pueden decidir los políticos. Defiende la diversidad coherente (que haya de todo, pero bien hecho), critica la restricción de materiales en el medio rural e hilvana todo con citas de Rilke, su último hallazgo musical y el sabor de las aguas minerales con gas de media Europa. Luego recuerda sus viajes a Bruselas representando a los arquitectos españoles y el complejo paleolítico que la asaltó al oír a sus colegas nórdicos preocupados por las viviendas bioclimáticas; recuerda la Brasilia de Niemeyer (por ella estudió arquitectura), a Rick Joy, a sus amigos famosos de medio mundo, ella hablando, razonando, a cien.-Y toca el piano.-Sí, me obligaron de niña, era un rollo, pero me viene bien cuando estoy down down.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

«En Galicia hay arquitectura que es amor a primera vista, poesía»