Una empresa coruñesa quiere extraer los restos del «Cason»

Manuel Cheda
M. Cheda FERROL

GALICIA

TINO VIZ

La compañía solicita a la Armada que le deje recuperar para chatarra parte del buque que hace 16 años se hundió en Fisterra con productos químicos a bordo

30 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Justo entre las mareas negras provocadas por el Polycomander (1970) y el Prestige (2002), Galicia padeció otra sonada tragedia marítima: el hundimiento en Fisterra del Cason con 800 toneladas de productos tóxicos a bordo. En diciembre se cumplirán 16 años de aquel suceso, que provocó la evacuación espontánea de varias localidades de la Costa da Morte. Una empresa coruñesa quiere ahora recuperar partes de ese pecio y de otros nueve para venderlos como chatarra. A instancias de Corral Obras Marítimas, la Armada acaba de sacar a subasta la extracción de los diez barcos, proceso que se resolverá en dos concursos al alza, los días 4 y 11 de noviembre, en el Arsenal de Ferrol. Los interesados en participar disponen de un mes para presentar sus solicitudes y acreditar que cumplen los requisitos (suscribir un seguro de responsabilidad civil por valor de 125.000 euros, contar con personal técnico especializado y medios materiales aptos, etcétera). La parte del Estado El adjudicatario de los contratos deberá pagar al Tesoro Público al menos un 20% del valor de lo recobrado. Durante las pujas, el porcentaje de abono se verá probablemente incrementado. «Yo llevo en esto toda la vida, mi padre ya se dedicaba a lo mismo», relata Sergio Iglesias, el director de Corral. En efecto, la sociedad ya acumula cierta experiencia en el aprovechamiento de restos sumergidos a poca profundidad. De hecho, fue la que sacó a tierra 4.000 toneladas del casco, una hélice y dos anclas pertenecientes al petrolero Mar Egeo . Iglesias también le ha echado el ojo al Viking (ría de Ares), Pete Robinson (punta Bastiagueiro Grande), Rytterholm (oeste del canal de entrada en A Coruña), Bonifaz (Bajo Dullo), Montparnas (Carroneiro), Anastasis (Roncudo) y Gumersindo Junkera (Touriñán), así como a dos mercantes sin identificar que en 1967 y 1970 se fueron a pique cerca de Cedeira. ¿Cómo se enteró? «Hay que bucear en las hemerotecas -revela- y en los archivos de la Marina, y hablar con los más viejos de cada pueblo, nada más».