La tecnología y la economía del futuro se afianzan en Galicia

Los centros tecnológicos gallegos ponen en marcha nuevos proyectos para transferir conocimiento al tejido empresarial de la comunidad


La innovación y la tecnología han empezado a formar parte del ADN gallego. La comunidad busca reivindicar su lugar en un mundo en el que las empresas deben decidir entre renovarse o morir. Y las de la comunidad parecen haberse aliado con el I+D para seguir adelante. No están solas en su camino. Cuentan con la ayuda de los centros tecnológicos, que han sido claves para conseguir que los resultados de la investigación sean transferidos directamente al tejido empresarial. El objetivo es claro: conseguir que las mejoras y los avances permitan a las empresas gallegas, especialmente a las pymes, mejorar su productividad y competir de tú a tú con el resto de compañías del mundo.

Galicia cuenta con siete centros tecnológicos: Aimen, el Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Galicia (Gradiant), Anfaco-Cecopesca, el Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia (CTAG), el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG), EnergyLab, el Centro Tecnológico de Investigación Multisectorial (Cetim); así como el Centro Tecnológico del Auga (Cetaqua) y el centro del Clúster de la Acuicultura de Galicia (Cetga).

Todas estas entidades trabajan a diario para lograr incentivar la transferencia de resultados de investigación, de conocimiento y de capacidades tecnológicas al mercado. Pero su labor no se queda ahí. Porque los esfuerzos que se producen en estos lugares permiten captar y retener talento promoviendo también la capacitación de las personas y, además, ayudan a impulsar la colaboración con el tejido industrial para tener un verdadero impacto en la competitividad de las empresas gallegas.

Todas estas razones de peso han convertido a los centros tecnológicos en una de las áreas estratégicas de la Administración gallega. Por ello, la Xunta ha puesto en marcha una convocatoria de ayudas para fortalecer el músculo de estas entidades y lograr así que el pulmón tecnológico siga creciendo dentro del territorio gallego. En total, cinco proyectos serán apoyados por un programa que, en las dos ediciones convocadas hasta ahora, ya ha conseguido movilizar 19 millones de euros.

Las ayudas permitirán mejorar el equipamiento de los centros tecnológicos y de los centros de apoyo a la innovación con infraestructuras más avanzadas para el desarrollo de una I+D puntera.

Uno de los beneficiados será CTAG, que pondrá en marcha dos proyectos: uno centrado en el vehículo autónomo y conectado y otro vinculado al coche eléctrico/híbrido.

Pero hay más, porque la segunda de las entidades beneficiarias es la Asociación de Investigación Metalúrgica del Noroeste (Aimen), que contará con el apoyo de la Xunta para mejorar su planta piloto de ensayos de corrosión. Por su parte, Gradiant, recibirá la subvención para investigar sobre una plataforma experimental de tecnologías de comunicaciones móviles avanzadas.

También recibirá apoyos el Centro Tecnológico de Investigación Multisectorial (Cetim), que seguirá ahondando en una de sus principales líneas de investigación: la economía circular y la bioeconomía.

Atiga. Cómo resolver los retos sociales y mejorar la competitividad en pymes

La Alianza Tecnológica Intersectorial de Galicia (Atiga) tiene como socios a los siete centros tecnológicos gallegos de excelencia reconocidos como tal a nivel nacional por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Para aquellos poco duchos en la labor que realizan estas entidades, desde Atiga resumen su enorme valor: «La función general de los centros tecnológicos es producir, integrar y transferir conocimiento y tecnología para ayudar a resolver los grandes retos sociales y mejorar la competitividad de las empresas. Son un puente entre la investigación básica -la universidad- y su aplicación práctica en innovaciones -las empresas-». Desde la Alianza resumen las funciones que desempeñan los centros en cuatro puntos principales: «Son proveedores de soluciones de I+D+i al tejido empresarial y organizativo, son socios tecnológicos de la industria, asesoran a los gobiernos en innovación y, por último, ayudan a difundir y promover la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación para progresar». Por muy lejano que esto pueda parecer a un ciudadano medio, el quehacer diario de estos centros aporta mucho a la sociedad gallega y a las pymes: «Si innovar es arriesgado, mucho más es dejar de hacerlo en un entorno en permanente cambio. En el fondo, en la base de la innovación está precisamente escuchar y atender a esos cambios para tratar de anticiparse, sobrevivir y prosperar», resumen. Y con este horizonte, los centros tecnológicos asociados a Atiga, tal y como explican, desarrollan un amplio abanico de actividades entre las que hay desde proyectos de innovación hasta formación.

Cetim. La búsqueda de un uso más eficiente de los recursos

Cetim tiene claro todo lo que puede aportar a la sociedad gallega: «Principalmente, colaboramos en el fortalecimiento del tejido empresarial gallego para que sea más competitivo, lo que repercute en el empleo y en la calidad del mismo», sentencian. Y en un momento como el actual, su importancia es todavía mayor: «Crisis como la del covid-19 muestran la necesidad de una industria y una economía competitiva e innovadora».

Tal y como explican en este centro, sus esfuerzos están dirigidos en crear valor a través de la investigación y los procesos tecnológicos, ofreciendo así soluciones transversales aplicables a todos los sectores. Eso sí, su actividad se centra sobre todo en el uso más eficiente de los recursos y la valorización de subproductos y residuos: «Uno de nuestras iniciativas estrella es Biorecover, un proyecto Horizonte 2020 para la recuperación de materias primas críticas a través de procesos biotecnológicos. Colaboramos con 13 socios internacionales, tanto de Europa como de Sudáfrica, y centramos las investigaciones en la extracción de estas materias como son las tierras raras, el magnesio o los metales del grupo del platino que obtenemos de diferentes residuos industriales y de minería». Y solo es la punta del iceberg, porque en sus instalaciones se trabaja en muchos proyectos más.

Desde Cetim aseguran que las ayudas de la Xunta les permiten dotarse de equipamiento científico para hacer frente a los 57 proyectos de investigación que hoy están ejecutando en colaboración con más de 160 empresas: «De este modo, concentramos el grueso de nuestros recursos al principal valor de la entidad: nuestro capital humano, que crece a una media del 35 % anual».

CTAG. El coche autónomo y el eléctrico también se investigan en Galicia 

En CTAG lo tienen claro. La tecnología avanza rápido y las empresas demandan herramientas de última generación, por lo que la inversión en medios e instalaciones y el esfuerzo por tener equipos de profesionales altamente cualificados es imprescindible para estar a la vanguardia. «CTAG ha contado desde su inicio con apoyo para realizar inversiones singulares, tanto de medios útiles para el tejido industrial local como de instalaciones que impulsen la generación de líneas de investigación relevantes en Galicia», explican desde este centro tecnológico gallego, uno de los beneficiados de la última ronda de ayudas de la Xunta.

Esta entidad nació en el 2002 con la vocación de atraer y retener el talento investigador. Dedicada al desarrollo, la investigación y la innovación tecnológica para la automoción y la movilidad, CTAG apoya a las empresas del sector -tanto a las grandes como a las pymes- en su modernización y adaptación as las nuevas tecnologías. «Llevamos a cabo numerosos proyectos de investigación relacionados con el vehículo autónomo y conectado, nuevos materiales, confort, industria 4.0 y el vehículo eléctrico. El objetivo es ofrecer soluciones a los nuevos paradigmas en torno a la digitalización, la transición ecológica y la movilidad del futuro», relatan. Con todos estos mimbres, CTAG trabaja en proyectos que pueden cambiar a la sociedad gallega. «Hemos realizado pruebas pioneras de conducción autónoma, y participamos en iniciativas como EIT Urban Mobilitu, en la que se están definiendo las ciudades del futuro. También tenemos ejemplos de aportaciones al ámbito industrial, como nuestros exoesqueletos, que ayudarán a mejorar la salud de las personas en determinados trabajos».

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