Movilidad eficiente y sostenible

B.CASAL

GALICIA INNOVA

M. MORALEJO

El interés de las Administraciones por impulsar la renovación de los parques móviles es cada vez mayor. La alternativa de los vehículos eléctricos contará con ayudas como las del Plan Moves, impulsado por la Xunta y dotado con 5 millones para apoyar el cambio de modelo

26 oct 2020 . Actualizado a las 19:45 h.

Modernizar el parque móvil y apostar por los vehículos eléctricos son dos de los grandes objetivos de las Administraciones para la próxima década. El interés por acometer un cambio que conduzca a una movilidad eficiente y sostenible es cada vez mayor, especialmente en un momento como el actual, en el que Europa no deja de referirse a su Green Deal como única salida para la nueva crisis económica. La recuperación será verde o no será, y eso no se le escapa a los encargados de diseñar y poner en marcha los planes de movilidad para un futuro que cada vez está más cerca. Subvencionar los cambios de vehículos para conseguir una flota renovada y moderna no solo implica reducir emisiones contaminantes, sino también invertir en una industria estratégica, como es la del automóvil.

España está muy por detrás de otros países como Alemania, Italia o República Checa en el uso del vehículo eléctrico. Según la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE), el parque actual de matriculados es de 76.430, lejos de los cinco millones que el Ministerio para la Transición Ecológica quiere poner en circulación para el 2030. Para un cambio así, las políticas de promoción de los vehículos eléctricos son imprescindibles: las subvenciones para nuevas compras y las inversiones en infraestructuras de recarga resultan fundamentales para incentivar a consumidores y empresas. En el caso gallego, la Xunta acaba de lanzar la segunda edición del Plan Moves, con el que pretende fomentar este tipo de movilidad. El programa, gestionado por la Vicepresidencia Económica, tiene un presupuesto total de cinco millones de euros, que se reparte en cuatro líneas de ayuda que se podrán solicitar hasta el 10 de septiembre del próximo año o hasta que se agoten los fondos previstos.

La primera línea está orientada a la compra de vehículos eléctricos y furgones o camiones con propulsión alternativa de gas o GLP, y cuenta con 2,2 millones sobre el total del plan. La adquisición de motos eléctricas se apoyará con ayudas de entre 700 y 750 euros, mientras que las de los cuadriciclos irán de 600 a 800. En el caso de los turismos y furgonetas, la cuantía será de entre 1.600 y 6.000 por parte de la Xunta y de 1.000 que aportará el fabricante. Las personas con movilidad reducida o las que achatarren un vehículo anterior al 1 de enero del 2013 podrán recibir otros 750 euros. Para las furgonetas, camiones y autobuses eléctricos o a pila de combustible se pueden solicitar ayudas desde 5.000 a 15.000 euros y de 1.800 a 13.500 en el caso de los que van a gas o GLP. La medida está encaminada a personas físicas, autónomos, comunidades de propietarios, empresas y sector público, y se prevé la incorporación de 650 vehículos sostenibles a las carreteras gallegas. Una de las novedades es que se amplía el presupuesto por vehículo, que será de 45.000 euros o de 53.000 si se trata de vehículos de ocho plazas para fines sociales.

Infraestructuras de carga

La segunda línea de ayudas que contempla el Plan Moves está orientada a la instalación de infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos. Tendrá un presupuesto de dos millones de euros, se dirige a los mismos beneficiarios que la primera línea (empresas, autónomos, particulares, comunidades de propietarios y sector público) y tendrá un límite máximo fijado en 100.000 euros. La previsión es que se apoyará a unas 300 instalaciones y, tanto en este caso como en el anterior de compra de vehículos alternativos, la gestión de las ayudas se realizará mediante entidades colaboradoras.

Además, el plan también incluye otras dos líneas de actuación: una que contribuirá a la implantación de sistemas de préstamo de bicicletas eléctricas, para la que se reservarán 200.000 euros, y otra que tiene como objetivo la implantación de planes de transporte para los centros de trabajo, dotada con 600.000 euros.

Con este programa de ayudas la Xunta no solo busca conseguir que la movilidad gallega sea sostenible, sino también eficiente. En este sentido, los cálculos que maneja el ente autonómico cifran el ahorro anual en 1,2 millones, mientras que la reducción de emisiones de CO2 que se espera es la equivalente a la acción de 117.500 árboles. Este plan se suma al de Mobilidade Eficiente, puesto en marcha a principios de este año por la Xunta y con un presupuesto de 700.000 euros.

Estas ayudas, cuyo plazo de presentación de solicitudes ya ha concluido, servirán para renovar alrededor de 600 turismos y furgonetas con cuantías que varían según el volumen de emisiones del vehículo. Las cantidades van desde los 2.000 euros, de los cuales la Xunta pone una mitad y los concesionarios la otra mitad, hasta los 2.500, con un reparto de 1.500 euros de los que se encarga la Administración y de 1.000 que corren a cuenta de los concesionarios.

El requisito principal que exigía este plan era tener un coche con más de diez años de antigüedad o de cinco en el caso de furgonetas. Además, los solicitantes tenían que acreditar que el vehículo era de su propiedad o de un familiar de primer grado. Tras recibir esta ayuda, la compra tendrá que responder a una serie de condiciones, como que tenga un precio inferior a 40.000 euros y que emita un máximo de 120 gramos de CO2 por kilómetro en el caso de turismos y furgonetas de hasta 2.500 kilos y de 185 gramos para el resto de furgonetas.

Las reducciones que contempla este plan se cifran en 425 toneladas de emisiones de dióxido de carbono, por lo que su contribución a la movilidad verde es clara, aunque sus beneficios no solo se quedan ahí. Según datos de la DGT, el 66 % de los de los accidentes de tráfico con víctimas en Galicia ocurridos el año pasado fueron de vehículos con más de diez años de antigüedad, por lo que la renovación del parque móvil, además de favorecer el descenso de emisiones contaminantes, también influye en la reducción de la siniestralidad.