José Antonio Pernas, director general del grupo Coper: «China acabó en dos años con 2.000 empleos de la conserva en España»

Advierte que tienen que competir con una industria subvencionada

Pernas también es el primer ejecutivo de Atunlo
Pernas también es el primer ejecutivo de Atunlo

redacción / la voz

En su ADN: empresa global, resiliente. José Antonio Pernas Varela (Vigo, 10 de noviembre de 1970) ocupa el cargo de director general del grupo Coper, integrado por Comercial Pernas, de la que cuelga Centro Loxístico do Porto de Vigo (tienen un 51 % del capital). También es el primer ejecutivo de Atunlo, compañía de la que Coper tiene el 33 % de las acciones. El resto -y a partes iguales- está en manos de dos familias vascas de armadores: Inpesca y Pevasa. De pesca, el entrevistado lo sabe todo: «¡Llevo desde los 23 y ya tengo 50!»

-Comercial Pernas trabaja desde el 89 con estas empresas armadoras vascas. A medida que fueron abriendo nuevos caladeros también se fue incrementando el consumo de atún en España. ¿Te acuerdas de aquellos anuncios de Jesús Puente de «atún claro, Calvo»? Nosotros nos subimos al carro del desarrollo del atún y pasamos de no vender nada a colocar casi 80.000 toneladas en el 2000.

-¿Montaron entonces Atunlo?

-No, fue en el 2007. Pero el 2000 fue un año clave. Se producían o importaban en Europa 300.000 toneladas de atún entero que se transformaban en plantas que requerían muchísima mano de obra: 4.000, 5.000 y 6.000 personas. Fue entonces cuando se creó la figura de las industrias lomeras (cogen el atún, lo transforman en lomos, lo meten en una caja, fresco o congelado, y se lo dan a la conservera). ¿Qué nos pasó a nosotros como vendedores de atún en España? Nuestros clientes nos compraban menos atún entero porque los lomos precocidos les ayudaban a atender la demanda en momentos de falta de personal y a mejorar su eficacia industrial. Nos sentamos en una mesa con nuestros socios y dijimos: hagamos los lomos nosotros. Así nació Atunlo.

-¿Cuánto factura el grupo de empresas Coper?

-No consolida. Si coges las ventas de las armadoras, las de Coper y las de Atunlo, unos 570 millones. Las ventas conjuntas de Coper y Atunlo en el 2019 alcanzaron los 360 millones (180 de Pernas), y en el 2020, 326 (145 de Pernas).

-¿Y la plantilla?

-Entre Atunlo y Coper somos 1.500 personas. Atunlo tiene plantas en O Grove, Cambados, Vigo y Santoña (Cantabria). También una fábrica en Portugal, que la hicimos conjuntamente con Marfrío, y otra en Cabo Verde. En esta última producimos lomos crudos y también cocidos para conserva. Se envían al mercado europeo y americano.

-¿Les afectan los aranceles?

-Europa y Cabo Verde tienen un acuerdo bilateral comercial con EE.UU., con lo cual los productos congelados del mar no pagan aranceles. Nosotros hemos ido cambiando la estrategia al ritmo del mercado. Ahora tenemos un nuevo jugador: China. Su Gobierno quiere que su industria atunera sea líder mundial antes del 2025 y lo van a conseguir. Ahora son cuartos y sus productos están subvencionados en un 24 %. También nos hemos tenido que adaptar a eso.

-¿Cómo se han adaptado?

-China será el líder mundial en cuatro años. Por desgracia. Además de la producción, también subvencionan la pesca del atún en aproximadamente un 30 % del coste de explotación. En paralelo, cada año crecen los contingentes para la importación de lomos precocidos (este año se aprobó un incremento trianual de hasta 35.000 toneladas que entran con arancel cero, y el consumo en Europa son unas 150.000). Con el producto subvencionado y el pago de un arancel medio del 4 %, acaba habiendo un derrumbe de los precios de referencia.

-¿Cuál ha sido la estrategia de Coper y Atunlo frente a China?

-Cuando arrancamos, vendíamos atún entero; en el 2007, atún precocido, y en el 2015 vimos que había un mercado incipiente de consumo de atún directo (que ya no era conserva). De alta calidad. Apostamos por este mercado. Desarrollamos la producción de elaborados en Cambados y en Cabo Verde pensando en la industria. Pero llegó el covid, y nos quedamos sin clientes en Europa y EE.UU. Entonces decidimos fortalecer las líneas de producción para vender al por menor, en supermercados. Abrimos una oficina en el norte de Europa y firmamos un acuerdo de comercialización en marca Atunlo con Scanfisk. Hoy vendemos en Alemania, Inglaterra, EE.UU., Portugal y España, y por supuesto en Galicia.

-Hablemos de los derechos laborales en el sector.

-En la actualidad, la práctica totalidad de nuestro personal es fijo. La experiencia, la productividad de los trabajadores en la industria conservera española nos permite ser competitivos. Frente a China, los costes laborales no son un problema. Pero sí lo es el producto subvencionado. China tiene restringida la comercialización de algunos productos. Por ejemplo, es el mayor productor de mejillón del mundo y no puede exportar a la UE porque no tienen depuradoras. Podemos competir con esta situación laboral porque nuestra industria es muy eficaz, eficiente y productiva. Pero no contra una subvención o contra países con normativas medioambientales o sociales más laxas. Eso es un asunto de Estado.

-¿Qué le pediría al Gobierno?

-Quiero ser extremadamente prudente porque somos proveedores de la industria conservera europea. Es un tema sectorial. Ya se ha presentado una denuncia por parte de la Asociación de Armadores de Cepesca ante la UE por dumpin en la importación de lomos de atún. No creo que vaya a tener éxito. China es un importante socio comercial de Europa y la industria del atún es demasiado pequeña. Al Gobierno le pediría que esté vigilante y que trate de defender y de controlar que los requerimientos sociales y medioambientales que se les piden a las industrias en Europa se les exijan a las de terceros países. El año pasado se descargaron en Galicia menos de 100.000 toneladas de atún. Hace tres años, eran 130.000. Hubo dos meses sin descargas en Ribeira y Pobra do Caramiñal. Las consignatarias de allí están en graves problemas. Esto es imparable. El problema parte de la poca unión del sector. Las grandes decisiones se saldaron con discusiones muy amargas entre armadores y conserveras, que han coincidido con el covid. ¿En qué se ha traducido esta situación? La posición de China en este mercado (conserva y limpieza de lomos) calculo que acabó con 2.000 puestos de trabajo en España en los dos últimos años. Entre todos tenemos que poner en valor el producto, y mientras haremos la guerra por nuestra cuenta.

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