Conservas Faro de Burela sale al mercado con etiquetas accesibles para invidentes

Una mayorista de pescado de A Mariña da el salto a la transformación con ayudas europeas


redacción / la voz

Desde el mismo momento en que decidió dar el salto de la distribución de pescado fresco a la transformación de una materia prima que hasta el momento solo pasaba por sus manos, la empresa Rodil Lozano, de Burela, quiso tener presente la atención a la diversidad. Y por eso las Conservas Faro de Burela, la que es la nueva línea del negocio familiar, han salido al mercado con etiquetas accesibles para personas con discapacidad visual. Todos los productos incorporan los detalles en lenguaje braille y con un código QR que enlaza el producto a una descripción auditiva en la página web de la compañía. Esa característica es la que ha dado a la empresa el pase que le ha permitido acceder a la financiación del Fondo Europeo Marítimo Pesquera (FEMP). A través del grupo de acción local pesquera (GALP) A Mariña-Ortegal, la conservera ha obtenido ayudas habilitadas para impulsar la comercialización de los productos pesqueros con la introducción del pesaje y etiquetado automático que permite mejorar los tiempos de trabajo y trazabilidad del producto.

La conselleira de Mar, Rosa Quintana, ensalzó ayer, en la visita que giró a la conservera -que hace escasos seis meses que ha puesto sus productos en el mercado-, la implicación de esta empresa en la inclusión social, así como otros valores que aporta una empresa familiar que pretende posicionar su marca en el mercado de los productos pesqueros gourmet y artesanales.

Y es que, paradójicamente, la nueva compañía es una de las pocas que existen en una zona en la que hay amplia tradición de elaborar conservas caseras con el que es el producto estrella de su lonja, el bonito del norte, que se envasan en verano, a lo largo de la costera, para consumo propio durante todo el invierno.

Modernización de la tradición

Y esa tradición es la que, precisamente, se recoge en las referencias de Conservas Faro de Burela. De sus líneas salen productos que «combinan la tradición con la modernidad, elaborados y envasados de manera cien por cien artesanal, sin aditivos, sin conservantes, ni colorantes», explica Berónica Rodil, responsable de esta línea de negocio.

La subvención del FEMP contribuye a «avanzar na súa faceta de elaboración artesanal das conservas coa mellora da súa promoción e coa implantación de medidas de seguridade que permiten mellorar aspectos como a esterilización das conservas e as condicións de traballo», expuso Quintana.

Recoge la tradición artesanal de una zona en la que es común elaborar conservas en casa En el catálogo de la nueva conservera figuran tarros de lomos, trozos, ventresca y migas de bonito del norte, pero también platos elaborados, como albóndigas en salsa Rivela y con ese mismo aderezo y jamón elaboradas con el túnido de referencia en Burela.

La conselleira puso de ejemplo la diversificación de la compañía Rodil Lozano como muestra del trabajo que realizan los GALP, impulsando proyectos que fortalecen la comercialización de la pesca, la creación de empleo en las zonas del litoral, el incremento del valor de los productos marinos o la innovación en las fases de la cadena de suministro. Así, explicó que en los últimos cuatro años se aprobaron 450 proyectos que generaron más de 1.900 empleos a tiempo completo y supusieron un incremento del valor añadido bruto de 94 millones.

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