Jacobo Campo Sáez: «Mi padre me decía que para dirigir una empresa hay que estar. Es lo que hago»

f. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

LA GALICIA ECONÓMICA

GONZALO BARRAL

El sucesor de Epifanio Campo dirige un grupo con 200 empleados que factura 35 millones de euros

17 nov 2019 . Actualizado a las 15:38 h.

Jacobo Campo Sáez (A Coruña, 1985) dirige, junto a su hermana Blanca, el grupo Rodonita, que popularmente es conocido por el nombre de su padre, Epifanio Campo. Tres años después del fallecimiento del emblemático empresario gallego (aunque nacido en un pueblo de León), su hijo lleva sobre sus hombros un hólding muy diversificado con unos 200 trabajadores en Galicia y una facturación de 35 millones en el 2018, que en este 2019 se convertirán en 37.

-¿Qué consejos le daba su padre sobre cómo dirigir las empresas?

-Que para dirigirlas y que no se te vayan de las manos hay que estar presente, que parece una tontería. Estar, me decía. Y es lo que estoy haciendo. Tenemos muy buen equipo y lógicamente no puedo estar en todas partes, pero lo intento. De pequeñito me llevaba a las fábricas, me contaba, me explicaba...

-El grupo está muy diversificado. Tienen fábricas de ladrillo y material refractario, parques eólicos, plantas de tratamiento de residuos, como la de Sogarisa en As Somozas, y PMA... ¿Cuál es la división más importante?

-En cifras, quizá la renovable...

-Porque el negocio cerámico...

-En crisis permanente. La fábrica de material refractario de Vilalonga (Sanxenxo) va bien, tenemos un nicho de mercado en la industria cerámica muy bueno. Vendemos a EE. UU., China, Rusia, Francia, Alemania, Suramérica, Suráfrica, y ahora estamos intentando meternos en Australia. Esta división está creciendo. Luego las fábricas de ladrillo de A Laracha y la de tejas, ladrillos especiales y termoarcillas de Mesía ya no van tan bien. Nos han comido mucho terrenos los materiales sustitutivos, como el cartón-yeso. Estamos intentando darle la vuelta a esto, pero no es fácil. Pero, dicho esto, el ladrillo es el germen de todo y seguiremos apostando por él.

-Pero ¿no han notado cierta revitalización del sector de la construcción tras la crisis?

-Algo sí, pero no es suficiente. Se construye más, pero no hay grandes obras.

-¿Son esas fábricas de ladrillo su gran preocupación?

-Me gustaría sacar productos nuevos que salven el ladrillo (tenemos a 25 trabajadores en A Laracha y a 23 en Mesía), me refiero al material, no a las fábricas, y haremos todo por reinventarlas, por buscar nuevas oportunidades de mercado, es lo que más me quita el sueño quizá.

-Fuera de Galicia no tienen fábricas, ¿no se lo plantean?

-Lo tenemos todo en Galicia, y así vamos a seguir de momento. Estamos creciendo, pero aquí. Mi padre tuvo ideas, pero a mí me decía que había que estar, y no se podía.

-¿Qué proyectos de inversión manejan?

-Tenemos parques eólicos en O Xistral, y acabamos de presentar el proyecto para ampliar uno de ellos con una inversión de cuatro millones. También vamos a montar instalaciones de autoconsumo en A Laracha y en Sogarisa. Además, en la planta de tratamiento de residuos industriales de As Somozas acabamos de abrir una nave nueva, que es modélica, para tratar los lixiviados del depósito de seguridad tras una inversión de cuatro millones. También haremos una planta de estabilización y una nave de maduración más grande. En PMA dedicaremos otros cuatro millones para adaptarla a nuevas exigencias medioambientales. En total, en el 2018 invertimos cuatro millones; este año, casi diez; y en el período 2020-2025, otros doce.