Meirama, que llegó a tener 300 trabajadores, apenas alcanza los 50

Naturgy prejubiló y recolocó a unos 40 trabajadores de la térmica en solo seis meses


Carballo / La Voz

La central térmica de Meirama tiene oficialmente fecha de caducidad: 30 de junio del 2020. A partir de entonces, tres años de trabajos y 13 millones de euros de inversión en un desmantelamiento que parece haberse iniciado con antelación. O eso es lo que se desprende de los testimonios aportados por el presidente del comité de empresa, Bautista Vega Tato, y algunos empleados de la planta cercedense.

El que en su día fue un gran centro de generación energía eléctrica y de empleo, tanto directo como indirecto, se ha convertido de la noche a la mañana en una instalación abandonada a su suerte, sin apenas actividad. De hecho, la planta dejó de producir energía en enero, según confirmaron varios trabajadores: «Só labores de mantemento por se Rede Eléctrica decide reactivar a térmica por exceso de demanda», explicó Bautista Vega Tato, quien además de ser el presidente del comité de empresa es el representante de la CIG.

«A finais do pasado ano eramos uns 90-100 traballadores, entre directos e indirectos, os adscritos á térmica; agora apenas somos uns 50, dez deles de empresas auxiliares», señaló Vega Tato, quien recordó cuando Meirama era un verdadero centro neurálgico para Unión Fenosa (Naturgy): «Chegamos a ser 300, entre directos e indirectos, só 230 eramos de Naturgy e lembro unha ocasión que nunha parada técnica chegamos a ser 500 traballadores facendo traballos de mantemento».

Este descenso a la mitad de la plantilla se produjo «en apenas seis meses», cuando la planta térmica de Meirama paró máquinas. «Houbo unhas 40 saídas, entre compañeiros recolocados e prexubilacións», dijo Bautista Vega. Y añadió: «Pódese dicir que a metade foron recolocacións noutros centros de produción, e a outra metade prexubilacións de compañeiros que teñen entre os 58 e os 61 anos». Según el presidente del comité de empresa, a este ritmo quedarían por prejubilar otras «15 ou 16 persoas».

Temor al futuro

Lo que los trabajadores temen es que detrás de estas prejubilaciones y recolocaciones subyace la idea de que Naturgy no lleve a cabo actividad industrial alguna, que garantice el empleo para más allá del 2020, y lo que se confirmaría una de las teorías que más corren por Cerceda de que la opción que se baraje por parte de la multinacional es la instalación de un parque eólico, una opción que ni Concello ni comité de empresa defienden debido a que la carga de trabajo sería mínima y dejaría a la comarca de Ordes muy tocada. En el caso de Cerceda solo quedaría Sogama como gran centro de actividad -además de algunas empresas de O Acevedo-. La Sociedade Galega do Medioambiente genera un millar de puestos de trabajo, entre directos e indirectos.

Y es que independientemente de los cumplimientos energéticos exigidos desde Bruselas, la central térmica de Meirama no ha parado de producir energía desde que el Gobierno reactivó, defendió y avaló el consumo de carbón foráneo.

Desde el 2011

Meirama lleva desde el 2011 cumpliendo, y en algunos casos superando, los gigavatios adjudicados por Red Eléctrica. En el 2018 la planta térmica de Meirama alcanzó una producción de 2.500 gigavatios, una cuantía muy similar, según Bautista Vega, a la inicialmente asignada por el Estado. Sin embargo, este año lleva parada desde enero y sin visos de reactivación alguna, salvo que los picos de demanda de energía en España así lo exijan. De ahí que Naturgy mantenga un contingente de 50 trabajadores, entre directos e indirectos.

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Un futuro en el aire: desde un parque eólico a la biomasa pasando por un polígono industrial

¿Qué habrá después de la central térmica? Todos son hipótesis y ninguna certeza. Los vecinos de Cerceda hablan de múltiples posibilidades, pero a día de hoy Naturgy no ha aclarado qué va a hacer. Lo único seguro es que las instalaciones y los terrenos son propiedad de la multinacional. También ha quedado confirmado el plazo y la inversión prevista para el desmantelamiento: 3 años y 13 millones de euros de coste. Todo lo demás es una incógnita.

En Cerceda son muchos los que piensan que en lugar de la chimenea y la térmica habrá aerogeneradores de un parque eólico. Una iniciativa de elevado coste inicial, pero de bajo coste de mantenimiento y, lo más importante, sin apenas generación de empleo en la comarca de Ordes.

Los sindicatos optan por una planta de biomasa «porque xera moito emprego directo, pero sobre todo indirecto», argumentó Bautista vega Tato. Según el representante de la CIG, «as actuais instalacións poderían albergar esta planta de biomasa sen que iso supuxese un gran custo para Naturgy, xa que hai axudas á transición ecolóxica». De hecho, Vega Tato ya solicitó otra reunión con la multinacional para insistir en esta posibilidad.

El alcalde de Cerceda, José García Liñares, apuntó recientemente otra alternativa: «Facer un plan de reindustrialización cun polígono industrial. Hai axudas de Europa que canaliza o Goberno. Son cartos para facilitar a transición ecolóxica cara ás enerxías renovábeis. Podería facerse un polígono a tres bandas: Naturgy pon os terreos, o Concello habilita os trámites e o desenvolvemento do polígono e o Goberno poría os cartos de Bruxelas. Sería unha solución posible que habería que poñer enriba da mesa», esgrimió Liñares.

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