Pintura gallega de vanguardia para innovar a toneladas

La innovación es la marca de la casa de Industrias Proa. La veterana firma viguesa, que cumple 78 años, es pionera en el desarrollo una nueva generación de pintura para el automóvil de secado rápido y menor coste


Vigo / La Voz

El color de la cuarta revolución industrial tiene un ADN muy gallego. Industrias Proa, la veterana marca de pinturas que más de una vez habrá dado vida a muchas paredes de los hogares gallegos, es hoy un referente en la innovación enfocada al desarrollo de productos para la industria.

Fundada en 1941 en le barrio vigués de As Travesas por los hermanos Juan Manuel y Jaime López Valcárcel, nunca dejó de crecer a base de innovación y de sacar al mercado nuevos productos. Pero su gran salto llegó en 1987, cuando alcanzó la categoría de proveedor homologado del Grupo PSA y Renault.

 Esa visión de futuro que llevan años practicando es lo que permitió a esta pequeña empresa familiar de Vigo competir con grandes multinacionales de su sector que multiplican sus 80 trabajadores de plantilla y, por supuesto, sus algo más de 14 millones de euros de facturación anual.

Son muchos los proyectos en los que está inmersa la firma. Quizás el de mayor relevancia sea el vinculado a la industria 4.0, que se basa en la aplicación robotizada de pintura que cuenta con apoyo del Igape. Para ello, la empresa ha montado en la factoría de O Porriño un laboratorio que reproduce las condiciones de las cabinas de las plantas de automoción, que les permite simular cualquier cambio para dar respuesta rápida a las necesidades del cliente.

Esta es una de las ventajas que les hizo ganarse a finales de los 60 la confianza de PSA, hasta el punto de que en la actualidad la imprimación (pintura que se aplica antes de la laca final) de todos los vehículos que el grupo francés produce no solo en la planta de Vigo, sino también en la de Mangualde, llevan el sello de Proa. Esa confianza se mantiene tanto en el caso de la nueva generación de furgonetas, ya en el mercado, como en el futuro todocamino Peugeot 2008, en fase de lanzamiento.

Entre otras cosas, Proa está testando en su laboratorio piloto una nueva gama de pinturas destinada a la automoción y la aeronáutica, que permite aplicar la segunda capa o sucesivas sin esperar a que esté seca la primera, con el ahorro tanto de tiempo como de costes que eso implica, «ya que no necesitará horno intermedio», explica Antonio Vázquez, que añade que el ahorro aún será mayor si se consigue reducir la temperatura interior de las cabinas en las que se pintan los coches, mejora que también están ensayando.

De la conserva al aprovechamiento del aceite de pescado, una aventura brillante

La automoción (Proa también suministra pintura a las empresas auxiliares) representa el 25 % de la cifra de negocio de la firma. Otro sector en el que han logrado una importante presencia es el metalgráfico.

Fabricantes de envases o de tapones de rosca para botellas son algunos de sus principales clientes. Este segmento suma otro 20 % de la facturación anual, con un mercado creciente en Sudamérica, «sobre todo en Chile y Perú», dice Vázquez. Dentro de Europa, Portugal es el destino de referencia de sus productos.

El restante 55 % de la producción se destina a decoración y naval. En este último caso, suministran sobre todo a pequeños astilleros de ribera, pero también recurren a ellos armadores de grandes buques para realizar las labores habituales de mantenimiento.

Esta empresa gallega continúa en manos de los fundadores, respetando cada generación los principios que la hicieron crecer. Los fundadores eran propietarios de la conservera El Vigilante, situada en Bouzas. Para aprovechar los aceites de pescado, decidieron crear Industrias Proa. La nueva compañía se especializó y fue creciendo hasta convertirse en un referente nacional y con una potente representación en el extranjero en su segmento. Actualmente, Pinturas Proa tiene delegaciones en Madrid, Pontevedra, A Coruña, Gijón, Santiago de Compostela, Vigo y Oporto.

«Siempre tenemos proyectos de investigación en marcha»

M. S. D.

Innovación, innovación e innovación. Esas son las tres normas de cabecera que Industrias Proa cumple a rajatabla. «Es una parte vital del negocio», afirma el gerente de la compañía viguesa, Antonio Vázquez.

La confidencialidad a la que le obliga el contrato que ha firmado con empresas de los sectores de automoción y aeronáutica impide a la compañía ofrecer datos tanto del nombre de las empresas en cuestión como del contenido del proyecto. «Lo que sí puedo decir es que se trata de un proyecto que persigue conseguir una protección extra para distintos componentes utilizados en la fabricación tanto de vehículos como de aviones». De manera paralela, añade, están trabajando en varios productos novedosos enfocados a la decoración y a la metalgrafía. «Siempre tenemos varios proyectos de I+D en marcha, algunos con financiación pública y otros con inversión propia exclusivamente», explica Vázquez.

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