Más de 23.000 prejubilados engordan la nómina de las pensiones en Galicia

Retirarse hoy con menos de 65 años permite cobrar 400 euros más que hace 10 años


redacción / la voz

¿A qué edad le gustaría a usted dejar de trabajar? La respuesta es obvia: lo antes posible, si las condiciones fueran buenas.

No suele ser así, pero cuando se peinan canas y la alternativa es el desempleo, la prejubilación es la única salida para un número cada vez mayor de trabajadores.

La mayoría son despedidos que enlazan el paro con el subsidio y la jubilación anticipada Según el IGE (Instituto Galego de Estatística), Galicia cuenta con de 23.081 pensionistas jubilados. Es un dato de diciembre del 2018 que se incrementará al cierre del presente ejercicio, con el goteo de procesos de reestructuración laboral en marcha como el de Vulcano; y los de ámbito estatal de impacto en la comunidad: desde el de Telefónica, con un plan de bajas que oscilará entre los 2.800 y los 4.600; al de Banco Santander, que ha puesto en marcha un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 3.000 personas. Pasando por Caixabank, que prescindirá de cerca de 2.100 empleados; Naturgy, que ajustará su plantilla en 2.500 personas; Dia que despedirá a 1.600 trabajadores, o Vodafone a 1.000 más.

Retirada forzosa

La lista es larga y más elevado aún el número de afectados, muchos con edades poco atractivas para el empleo que no volverán a reengancharse ya. Comenzará así un período transitorio hasta poder acceder a la jubilación a los 63 años: algunos (una minoría) podrá disfrutar de buenas condiciones, puesto que las grandes compañías brindan condiciones muy favorables para el retiro. Pero la mayoría se irá del mercado laboral con despidos objetivos, enlazando el paro con el subsidio para mayores hasta llegar a la jubilación anticipada.

Dice la estadística del IGE que un trabajador gallego que se retire hoy con menos de 65 años cobrará una pensión media de 1.444 euros al mes. Esta cifra es casi 400 euros mayor que la que percibía de media un prejubilado de hace 10 años (1.069,5 euros).

En España se han retirado 1,5 millones de trabajadores de menos de 65 años en diez años Según la Seguridad Social, en la última década cerca de millón y medio de trabajadores accedieron a la jubilación con menos de 65 años. Es decir, más de cuatro de cada diez nuevos jubilados lo son antes de tiempo, algo que no les sale gratis puesto que conlleva penalizaciones. Solo se salvan de estos recortes los acogidos a la jubilación parcial (por el contrato relevo) o profesiones como bomberos, mineros, pilotos, ertzainas e incluso desde este año los policías locales, entre otros, que pueden dejar de trabajar como pronto a los 59 años.

El aumento de las jubilaciones anticipadas tiene un impacto directo en una comunidad envejecida como la gallega, en donde 136.000 personas en edad de trabajar perciben una pensión (minusvalía, discapacidad, viudedad...).

Las cuentas de la Seguridad Social demuestran que en Galicia los ingresos por cotizaciones apenas cubren dos terceras partes de la nómina de las prestaciones, que crece a un ritmo mucho mayor que las aportaciones de los trabajadores.

La creación de empleo en los últimos años no se ve acompañada de una subida generalizada, y generosa de los salarios. Esto limita la recaudación, que apenas llega a los 5.280 millones de euros frente a los casi 8.300 que se van en el pago de pensiones, según datos del 2018.

Para equilibrar las cifras, y con los niveles actuales de cotización, harían falta algo así como 400.000 nuevos puestos de trabajo para ajustar las cuentas del sistema de pensiones en Galicia (o recortar un 40 % las prestaciones), según estima un estudio del Foro Económico de Galicia.

Lo llaman prejubilación, pero es despido

f. fernández

Las empresas con grandes beneficios, como Telefónica o los bancos, tienen que rascarse el bolsillo para las bajas incentivadas. El Estado no las paga desde el 2012

Para empezar, «la prejubilación no existe». Así responde Pedro Blanco, abogado y coordinador de los servicios jurídicos de UGT, cuando se le requiere para que arroje luz sobre la maraña de instrumentos laborales que manejan las empresas para quitarse de encima personal por las buenas, y al hilo del enésimo plan de bajas incentivadas -mal llamadas prejubilaciones, pues en realidad son despidos pactados- de Telefónica para adelgazar la plantilla en casi 5.000 empleados de 53 o más años. Pero ¿las pagará papá Estado o no?, se preguntarán rabiosos. Pues, en este caso no, la multinacional española se tendrá que rascar el bolsillo a base de bien y asumir el coste. ¿Por qué? Porque tiene beneficios (3.300 millones en el 2018).

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