El fantasma de la recesión asoma de nuevo

El sistema financiero es mucho más sólido que en el 2008, pero la incertidumbre política y el parón alemán han encendido las luces rojas en una sociedad castigada por la desigualdad

Las luces rojas se han encendido en la economía española y también en la gallega, que observan con temor el frenazo que ha experimentado Alemania, el gran motor de la Unión Europea (UE), con un pie en la temida recesión. Se avecinan tiempos difíciles, aunque resulte complicado predecir la intensidad de sus efectos. La desaceleración es un hecho y la incertidumbre generada por el brexit y la guerra comercial entre Estados Unidos y China pintan un horizonte aún más oscuro. El fantasma de la crisis del 2008 asoma de nuevo. Entonces, el origen fue la burbuja financiera, pero ahora la situación es otra.

A favor del momento actual juega la situación de las entidades bancarias, mucho más sólida, pese a que el endeudamiento de familias y de empresas es todavía muy elevado, tal y como precisa Alberto Vaquero, profesor de la Universidad de Vigo. En contra, que hace diez años veníamos de una época de bonanza, de vacas gordas, y ahora la coyuntura es mucho más delicada. «Es algo que debemos tener muy en cuenta para cualquier análisis», apunta Patricio Sánchez, profesor y miembro del Foro Económico de Galicia (FEG).

El resultado es que vivimos en una sociedad más desigual, con amplias capas sociales que todavía no han conseguido recuperar lo perdido desde el año 2008, y un nuevo parón económico ahondaría en el deterioro de las ya maltrechas economías de muchas familias.

El investigador Miguel Ángel Vázquez Taín, de la USC, lanza un mensaje más tranquilizador. A su juicio, no es previsible una recesión como la del 2008, y recuerda que la economía sigue creciendo, aunque sea a un menor ritmo. «No veo, ni siquiera en el corto plazo, un shock en la demanda como el de hace una década, que hundió el consumo y la inversión en un entorno como aquel, de fuerte endeudamiento», apunta. 

Por debajo de la media

Los datos facilitados por el Instituto Galego de Estadística (IGE) muestran que la tasa de variación interanual del PIB del primer trimestre del año fue del 2,3 % y que bajó en el segundo al 2 %. Unos porcentajes que dan cuenta de un enfriamiento, y también de otra realidad: por vez primera, Galicia está creciendo por debajo de la media española debido a la caída de su sector exterior. Entre los meses de enero y marzo lo hizo una décima menos, y entre abril y junio, tres. La aportación de la demanda externa al crecimiento español en el segundo trimestre del 2019 fue del 0,7 %, mientras que en Galicia esa contribución fue negativa (1,3 puntos). Una caída idéntica a la que está sufriendo Alemania, lo que constituye un motivo de honda preocupación para Galicia.

El enfriamiento en Europa estaría afectando a las exportaciones de sectores como la automoción y del textil. La ventas exteriores de la confección gallega, que tiene en el gigante Inditex a su principal bastión, han caído en el primer semestre el 9,1 %. Sin embargo, aquí llama la atención lo sucedido con Cataluña, comunidad que en el mismo período, a pesar de la desaceleración económica, sí ha conseguido aumentar sus exportaciones el 10 %.

El dato positivo

Como dato positivo, para la comunidad de Galicia, está la evolución de su mercado laboral, que contabiliza 35.000 parados menos que hace un año, según la EPA, y 23.000 ocupados más, pese a la precariedad reinante en el mundo del trabajo. Pero hay otros indicadores que no van tan bien: la venta de coches, por ejemplo. En agosto se matricularon un total de 3.162 turismos nuevos, según los datos que maneja Anfac, lo que supone una caída del 32 % respecto al mismo mes del año anterior.

Los expertos consultados para analizar la realidad económica ponen el foco en la necesidad de dotar de estabilidad a España y de reconducir las crisis entre países porque el principal riesgo actual que acecha a la economía no es económico, sino político: la incertidumbre.

Falta de confianza

«Hay una falta de confianza en el modelo mundial, que está lastrando el funcionamiento de la economía global. Se están tomando decisiones al instante, generando así una mayor volatilidad en los efectos, y además, hay muchas dudas sobre la sociedad del futuro: los constantes avances en la digitalización y la robótica están afectando a la organización de la producción y al mercado laboral», apunta el catedrático Fernando González Laxe.

En este sentido, el economista Venancio Salcines pone el foco en España, y advierte de que no debe alimentar con errores propios los fallos de otros. Esto es, añadir todavía más incertidumbre. A su modo de ver, es necesario incrementar la renta disponible con rebajas fiscales para así mejorar la capacidad de gasto de las familias, y advierte de que una nueva crisis haría un daño terrible. «En Galicia no estamos como en Madrid, aquí las heridas están en carne viva», concluye el experto.

F. González Laxe (Catedrático de Economía) - «Hay falta de confianza en el modelo mundial, la tensión lastra el funcionamiento global de la economía».

Patricio Sánchez (Profesor de la U. de Vigo) - «En el 2008 se venía de una época de bonanza, y ahora la situación es mucho más complicada para las familias»

Miguel A. Vázquez Taín (Profesor de la USC) - «No es previsible una recesión como la del 2008, seguimos creciendo, aunque sea a un menor ritmo».

Alberto Vaquero (Profesor de la U. de Vigo) - «Las guerras comerciales se sabe cómo empiezan, pero nunca el modo en cómo terminan».

Venancio Salcines (Director de la Escuela de Finanzas) - «Hoy no hay una burbuja de crédito y por tanto no habrá explosión, aunque sí un enfriamiento».

Lehman Brothers y los 40 ladrones

Benito Iglesias

Aquel estallido nos ha permitido aprender de los errores propios e impropios que se cometieron en el mercado de la vivienda

Han pasado diez años desde aquel estallido. Un decenio que nos ha servido, parcialmente, para aprender de los errores propios e impropios que se cometieron en el mercado de la vivienda. Aquel desplome de precios, que dio paso a una crisis inmobiliaria sin precedentes, se originó en Galicia en el primer cuatrimestre del 2010 para continuar hasta el primer trimestre del 2016, dejando una impronta brutal en el sector inmobiliario de la comunidad, laminando al 60 % de las empresas. La caída de Lehman Brothers fue el detonante inicial del estallido de la enorme burbuja de las hipotecas subprime y destapó el gran saco de avaricia y engaños al que nos sometieron una gran parte de las entidades bancarias del sistema financiero de aquel entonces.

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