Fuga de cerebros: España e Italia, los países europeos que menos talento retienen

Sus ciudadanos son los trabajadores formados que más hacen la maleta en busca de oportunidades


redacción / la voz

«Temos unha estudante italiana e hai unha posdoc búlgara, un australiano, unha alemá e un brasileiro». Es la nutrida presencia extranjera en el Departamento de Física de Partículas de la USC en el que trabaja el profesor Cibrán Santamarina, un área que debe parte de su éxito precisamente, al ingrediente de la internacionalización, básico en la actividad investigadora. «O desexable é que haxa estudantes que marchen fóra para formárense, ao igual que sería bo que nós captásemos estudantes de fóra para formalos aquí». El mayor problema llega a la hora de emprender una carrera profesional. «O caso de doutores que despois non acaban traballando en I+D é unha patoloxía que se está dando non só en España, senón a nivel mundial», asegura.

Claro que esa enfermedad afecta más a unos pacientes que a otros. Un reciente estudio del think tank de Bruselas CEPS (Centre for European Policy Studies) ha puesto sobre la mesa algunas cifras. Así, según el informe titulado EU Mobile Workers, entre los años 2007 y 2017, unos 87.000 españoles con alta cualificación (título universitario o grado superior) se fueron a otros países de la UE. En el caso de Italia, la pérdida fue todavía mayor (133.000). Hoy casi la mitad de los trabajadores cualificados en España acaban emigrando al extranjero.

Mientras al sur se le escapa el talento, y en consecuencia, la productividad (por no hablar del descenso potencial de la fuerza laboral al que se enfrentan debido al envejecimiento de la población) el norte lo recoge. El Reino Unido y Alemania han acogido en ese mismo período a más de un millón de trabajadores.

El estudio del CEPS señala las tres principales motivaciones del salto: los salarios, el diferencial de desempleo (los países del sur de Europa tienen una tasa de paro más elevada) y la satisfacción vital (entendida, además de como estilo de vida, como calidad de las instituciones y de los servicios públicos).

El pasado septiembre el Gobierno presentó su plan de retorno del talento para facilitar el regreso de 24.000 jóvenes. Hay casi 2,5 millones de españoles en el extranjero, de los cuales un millón emigraron a partir de 2009, como consecuencia de la crisis económica.

«Volvería a Galicia, cun traballo digno»

Nery García-Porta. Optometrista

De 35 años y natural de Antas de Ulla, lleva casi dos años trabajando en la Universidad de Anglia Ruskin, en Cambridge. Aquí desarrolla un proyecto europeo, ENCOGLAP, con una beca Marie Curie (es la primera optometrista española que la consigue), en el que analiza cómo las condiciones ambientales afectan a la superficie ocular de los pacientes con glaucoma. No es la única española del grupo: «Ata hai un par de meses eramos tres. E a partir de xuño, no novo departamento ao que me unirei, terei a unha catalá como compañeira».

Firme defensora de las estadías en el extranjero -«penso que todos os investigadores teriamos que pasar un tempo fóra para aprender novas formas de traballar, xestionar os recursos e facer contactos»- hizo las maletas al terminar la tesis (con una beca predoctoral de la Xunta) y tras pasar por el hospital Quirón de A Coruña y cubrir una baja en la USC como profesora interina. «Decateime de que que traballar en Galicia ou en España como docente ou investigadora cunhas condicións laborais decentes era moi complicado». El Reino Unido, referencia europea en su sector, fue el destino elegido: «É onde están mellor formados e os que teñen maiores competencias, cun sistema que se rexe pola meritocracia».

Sobre la posibilidad de volver, lo tiene claro: «Por suposto que me gustaría. Ao final, a miña familia está en Galicia, pero en igualdade de condicións e cun traballo digno». Ha tanteado el terreno, de momento, hostil: «Presenteime a unha praza de interina na USC (cunha duración máxima de 4 anos, a tempo parcial e cun salario duns 700 €). Quedei en méritos investigadores detrás dunha persoa que non tiña experiencia postdoutoral e nunca saíra de Santiago».

«Aquí hai máis estabilidade e recursos»

Paula Álvarez Cartelle. Física

Nacida en Ourense hace 33 años, desde el 2016 realiza su actividad desde el CERN de Ginebra para la universidad británica Imperial College London. Su trabajo consiste en investigar «a orixe da asimetría entre materia e anti-materia no universo», al tiempo que desarrolla responsabilidades docentes. Comprende que la movilidad es algo inherente a su profesión, y necesario: «É beneficioso saír ao estranxeiro e adquirir experiencia traballando en distintos ambientes e con outros investigadores», aunque también reconoce que «personalmente gustaríame volver a Galicia, pero é certo que as posibilidades son máis reducidas». De hecho, ni siquiera buscó postdoctorados en España. «Sabía que debía marchar».

Esa especie de torre de babel que es el CERN se compone en buena parte de españoles que, como ella, buscaron completar su carrera fuera de las aulas de su país. Eso no significa que la formación recibida en España haya sido mala: «Moitos dos estudantes que comezaron a tese cando eu andaba por Santiago están agora de postdoc en distintas universidades arredor de Europa. Está claro que somos recoñecidos no estranxeiro. O outro día fun dar unha conferencia a Amsterdam e na mesma sesión todos os que falamos eramos españois, tanto teóricos como experimentais». ¿Por qué este éxodo? «Os recursos en España son máis limitados e un ten que estar seguro de que vai poder ter proxección de futuro antes de regresar». Por eso, la conclusión es la misma: «Volvería para a casa, claro. A miña xentiña está alá. Se puidese seguir facendo investigación nunhas condicións decentes, e con certa estabilidade laboral, non o pensaba».

«Sigo enviando currículos a España, pero nada»

Sarela García Santamarina. Química

Fonsagradina de 40 años, trabaja en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular, en Heidelberg (Alemania). Como Nery y Paula, hizo la carrera en Santiago aunque su periplo formativo la llevó después a Barcelona, Duke (EE.?UU.) y Londres. De viajar sabe un rato. «Para ser honesta, no vi como la mejor opción hacer el postdoc en Galicia. En ese momento, Estados Unidos era puntero en investigación». Investiga el efecto de los fármacos en la flora intestinal . ¿Imposible hacer esto mismo en España? «La financiación es más inestable. Con la crisis, muchos grupos de investigación desaparecieron. El I+D no es un destino prioritario del dinero. Alemania, sin embargo, es uno de los países que más porcentaje del presupuesto le dedica a este apartado. Además, aquí los sueldos son más altos y tenemos prestaciones sociales y económicas que no hay en España». Sarela cuenta ahora mismo con una beca «que no puede competir con ninguna que me puedan ofrecer en mi país». Su gran preocupación tiene mucho que ver con el futuro: «El problema es que no cotizamos a la Seguridad Social. Tengo 40 años y desde el doctorado no he cotizado, porque no contabiliza».

En su lugar de trabajo hay más españoles. «Sin ir más lejos, una chica de Ponferrada en mi equipo». Aunque satisfecha por haber salido fuera de su país, reconoce que con el paso de los años, la movilidad se hace más cuesta arriba. «Saber que tendría sitio en España sería un alivio pero conseguir un puesto en investigación no es fácil en ningún laboratorio del mundo. En la industria puede que sea más fácil en Alemania». Intentar, lo ha intentado: «He pedido en mi país pero no he conseguido. Sigo mandando currículos. Pero antes de irme quiero publicar algo aquí, en Alemania».

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