Fuga de cerebros: España e Italia, los países europeos que menos talento retienen

Lucía Vidal
Lucía Vidal REDACCIÓN / LA VOZ

LA GALICIA ECONÓMICA

PACO RODRÍGUEZ

Sus ciudadanos son los trabajadores formados que más hacen la maleta en busca de oportunidades

28 abr 2019 . Actualizado a las 14:28 h.

«Temos unha estudante italiana e hai unha posdoc búlgara, un australiano, unha alemá e un brasileiro». Es la nutrida presencia extranjera en el Departamento de Física de Partículas de la USC en el que trabaja el profesor Cibrán Santamarina, un área que debe parte de su éxito precisamente, al ingrediente de la internacionalización, básico en la actividad investigadora. «O desexable é que haxa estudantes que marchen fóra para formárense, ao igual que sería bo que nós captásemos estudantes de fóra para formalos aquí». El mayor problema llega a la hora de emprender una carrera profesional. «O caso de doutores que despois non acaban traballando en I+D é unha patoloxía que se está dando non só en España, senón a nivel mundial», asegura.

Claro que esa enfermedad afecta más a unos pacientes que a otros. Un reciente estudio del think tank de Bruselas CEPS (Centre for European Policy Studies) ha puesto sobre la mesa algunas cifras. Así, según el informe titulado EU Mobile Workers, entre los años 2007 y 2017, unos 87.000 españoles con alta cualificación (título universitario o grado superior) se fueron a otros países de la UE. En el caso de Italia, la pérdida fue todavía mayor (133.000). Hoy casi la mitad de los trabajadores cualificados en España acaban emigrando al extranjero.

Mientras al sur se le escapa el talento, y en consecuencia, la productividad (por no hablar del descenso potencial de la fuerza laboral al que se enfrentan debido al envejecimiento de la población) el norte lo recoge. El Reino Unido y Alemania han acogido en ese mismo período a más de un millón de trabajadores.

El estudio del CEPS señala las tres principales motivaciones del salto: los salarios, el diferencial de desempleo (los países del sur de Europa tienen una tasa de paro más elevada) y la satisfacción vital (entendida, además de como estilo de vida, como calidad de las instituciones y de los servicios públicos).

El pasado septiembre el Gobierno presentó su plan de retorno del talento para facilitar el regreso de 24.000 jóvenes. Hay casi 2,5 millones de españoles en el extranjero, de los cuales un millón emigraron a partir de 2009, como consecuencia de la crisis económica.

«Volvería a Galicia, cun traballo digno»

Nery García-Porta. Optometrista

De 35 años y natural de Antas de Ulla, lleva casi dos años trabajando en la Universidad de Anglia Ruskin, en Cambridge. Aquí desarrolla un proyecto europeo, ENCOGLAP, con una beca Marie Curie (es la primera optometrista española que la consigue), en el que analiza cómo las condiciones ambientales afectan a la superficie ocular de los pacientes con glaucoma. No es la única española del grupo: «Ata hai un par de meses eramos tres. E a partir de xuño, no novo departamento ao que me unirei, terei a unha catalá como compañeira».

Firme defensora de las estadías en el extranjero -«penso que todos os investigadores teriamos que pasar un tempo fóra para aprender novas formas de traballar, xestionar os recursos e facer contactos»- hizo las maletas al terminar la tesis (con una beca predoctoral de la Xunta) y tras pasar por el hospital Quirón de A Coruña y cubrir una baja en la USC como profesora interina. «Decateime de que que traballar en Galicia ou en España como docente ou investigadora cunhas condicións laborais decentes era moi complicado». El Reino Unido, referencia europea en su sector, fue el destino elegido: «É onde están mellor formados e os que teñen maiores competencias, cun sistema que se rexe pola meritocracia».

Sobre la posibilidad de volver, lo tiene claro: «Por suposto que me gustaría. Ao final, a miña familia está en Galicia, pero en igualdade de condicións e cun traballo digno». Ha tanteado el terreno, de momento, hostil: «Presenteime a unha praza de interina na USC (cunha duración máxima de 4 anos, a tempo parcial e cun salario duns 700 €). Quedei en méritos investigadores detrás dunha persoa que non tiña experiencia postdoutoral e nunca saíra de Santiago».