Muebles únicos con madera que nadie quiere

Una empresa de Madrid utiliza piezas de castaños gallegos secadas durante 20 años para «esculpir» mesas de diseño

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Cada mesa es única Una empresa de Madrid utiliza piezas de castaños gallegos secadas durante 20 años para «esculpir» mesas de diseño

redacción / La Voz

Un pedazo de Galicia decora ya las casas de decenas de hogares por toda España. Lo hace gracias a Jose Cháfer, un escultor que ha aprendido a convertir la imperfección en algo único. Este madrileño, alma máter de la empresa Maia Home, convierte la madera que nadie quiere en productos de diseño. Y para fabricar sus exclusivas mesas, que se venden por precios que van desde los 150 hasta los 3.000 euros, este artesano recala cada pocos meses en Galicia, donde, asegura, se puede encontrar una materia prima única. «Nosotros trabajamos con las piezas más irregulares, las que tienen más personalidad; que además son las que a los carpinteros tradicionales menos les gustan. Con la industrialización del mobiliario, los aserraderos han ido desechando todas las partidas de madera que venían con nudos o con los bordes irregulares. Ahí es donde entramos nosotros», explica Jose Cháfer.

En la imperfección se encuentra la esencia de esta compañía. Ellos recogen el producto que, por sus características, no acaba de encontrar salida en el mercado: «Las partidas que nosotros buscamos son las que llevan 20 años o incluso más secándose de manera natural, al aire libre». Y para conseguir esta materia prima, que resulta «muy complicado encontrar», llevan dos años visitando con asiduidad aserraderos de Ourense, A Coruña y Lugo. Galicia los conquistó durante sus épocas vacacionales. Los períodos estivales que pasaron en esta tierra les hicieron escogerla, sin dudar, para arrancar hace dos años su proyecto Maia Home. Pero no ha sido fácil. Encontrar una manufactura tan peculiar no es sencillo. «Las empresas que tienen estas materias primas no están en Internet. Tú desde Madrid no te puedes poner a buscar secaderos naturales en Galicia. Nosotros hemos conseguido nuestra cartera de proveedores viajando mucho, hablando con la gente y apostando por el trato personal», asegura Cháfer.

Sus mesas están fabricadas, mayoritariamente, con madera de castaño, un producto que, tal y como aseguran, «al trabajarlo siempre sorprende». Y el secado natural, alejado de los procesos industriales, convierte estos tableros en piezas aún mucho más especiales: «Los colores que se generan en la madera al ser secada de forma natural a mí me parecen muchísimo más atractivos que los que se generan en el secado artificial, que acaban siendo totalmente uniformes».

Prueba y error

El proceso de creación y trabajo de la madera tampoco ha sido tarea sencilla porque «tiene bastante técnica». «Llevamos dos años haciendo mesas y durante el primer año el proceso fue básicamente de aprendizaje, de prueba y error. Durante esos meses tiramos mucho material».

Ellos no se enfrentan al proceso de fabricación desde el punto de vista del carpintero habitual, sino de una forma mucho más artística. Por eso no aspiran a sacar piezas en masa: «No nos interesa hacer 20.000 mesas al mes, preferimos sacar unas pocas y que todo esté personalizado y cumpla con las necesidades de nuestros clientes». En este propósito tiene mucho que ver el origen de Cháfer: «Venimos del mundo de la escultura y a partir de trabajar en este ámbito sabemos cómo manejar la técnica en piezas complejas y únicas. Al final lo que hacemos es fabricar mesas con una visión más artística y buscándole una vuelta de tuerca».

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