El consumo de moda gallega se enfría y el sector echa el freno a la producción

El textil afronta otra primavera de pérdidas con descuentos que alcanzan el 40 %


Redacción / La Voz

La industria gallega de la moda anda destemplada. La ralentización del consumo interno y la caída de ventas fuera de España pasan factura un sector que, según sus empresarios, nunca ha conseguido dejar atrás la crisis. «Estamos en la tormenta perfecta. Las exportaciones cayendo, el contexto internacional ya vemos cómo está, la economía española es una incertidumbre; y la climatología, que no ayuda. A eso súmale que sin rebajas ya nadie compra, y ya tienes el cóctel envenenado hecho», afirma un empresario gallego de la moda, que manifiesta el sentir general de un sector obligado a volcarse cada vez más en el mercado exterior.

El textil, integrado por medio millar de pequeñas y medianas empresas, al margen del gigante Inditex, cerró el 2018 con una facturación que ronda los 1.300 millones de euros (cifra todavía no oficial), «sin crecimiento, pero sin caída significativa», dicen fuentes de una industria que arrancó el 2019 con un histórico desplome de las exportaciones del 48 % en enero.

Enfriamiento

Este enfriamiento de la moda gallega se enmarca en la situación que vive el sector en España, que cerró el año pasado con un descenso del 2,2 %, (tercer año consecutivo de pérdida de terreno).

Las consecuencias se reflejan claramente en índice de producción industrial (IPI) del sector, que cerró febrero con una caída interanual de 5,8 % respecto al mismo período del año anterior, según datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El descenso es menos acusado que el registrado en enero, cuando la producción textil cayó un 7,2 %. Sin embargo, la industria de la moda encadena cuatro meses consecutivos a la baja, desde que en noviembre anotara un retroceso interanual del 7,9 %.

Y el impacto se ve en las cifras de una industria que continúa perdiendo puestos de trabajo por cuarto mes consecutivo, con una caída en marzo del 1,3 %.

Con todos estos factores en contra, el sector llega así al arranque de la campaña primavera-verano «con mucho stock» y las esperanzas puestas en el cielo, pero, justo cuando hacen falta las temperaturas cálidas, abril está siendo gélido en el termómetro y también para las ventas de moda. Y eso después de un mal marzo.

Los empresarios gallegos recuerdan muy bien cómo esta climatología, unida al efecto calendario de la Semana Santa, han lastrado en los últimos ejercicios las ventas de primavera a lo que ellos denominan full price (precios íntegros, sin descuentos). Y la acumulación de mercancía nueva sin vender les ha obligado a adelantar las mid season sales (saldos de mitad de temporada). «Tradicionalmente, estos descuentos comenzaban una vez terminada la Semana Santa, que marca oficialmente el fin de la campaña de primavera a full price», aclaran fuentes del sector.

Marzo y abril han sido, de hecho, los peores meses de los últimos ejercicios. El año pasado, las ventas registraron su peor descenso del año en marzo, con un desplome del 13,4 %, según los registros de Acotex, la patronal española del textil.

La historia se repite también este año y, a estas alturas es posible ya adquirir prendas o complementos de la nueva temporada de Bimba y Lola, Roberto Verino, o Adolfo Domínguez con descuentos del 40 %.

Costes laborales y de energía

En este contexto de poco crecimiento y de reducción de precios por la crisis de consumo, el sector apunta, además, un incremento de los costes de producción como la energía y la mano de obra. «Los gastos energéticos han aumentado este año entre un 25 y un 30 %, aunque el impacto en las empresas dependerá de la planificación y estrategia energética de cada una de ellas», advierte Texfor, patronal de la industria textil española. «En cuanto a los costes laborales, el sector ha firmado incrementos salariales del 2% para los próximos dos ejercicios en un contexto difícil», añade.

El textil gallego se vuelca en el exterior ante la dificultad de crecer en España

m. sío dopeso

Arranca el 2019 con una oleada de aperturas en países de centro y Sudamérica

La industria gallega de la moda se lanzó a abrir fronteras cuando el mercado español flaqueaba por la crisis. Fue una tabla de salvación a la que vuelve a aferrarse con fuerza, ante un debilitado mercado interno, cada vez más polarizado entre el low cost y el lujo, en el que el textil enfocado a la clase media tiene muy poco margen para seguir creciendo.

La estrategia de expansión del sector gallego está muy enfocada al mercado de centro y Sudamérica, en donde las principales firmas están programando una oleada de aperturas, en muchos casos en alianza con socios locales

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