Los inquilinos morosos deben en Galicia una media de 4.400 euros a sus caseros

Sara Cabrero
Sara Cabrero REDACCIÓN / LA VOZ

LA GALICIA ECONÓMICA

Los impagos por alquiler crecieron en la comunidad un 2,3 %, mientras que en España el alza alcanzó el 5,7 %

20 oct 2019 . Actualizado a las 19:23 h.

Los alquileres no paran de subir. Y esa escalada de precios en estos últimos años comienza ya a hacerse notar. Y no solo en los resignados bolsillos de los inquilinos, sino también en las cuentas corrientes de los caseros. Así lo demuestra el último estudio presentado por la firma Fichero de Inquilinos Morosos (FIM), que sitúa la deuda media de los arrendatarios gallegos -la de los mal pagadores- en 4.363,98 euros, una cifra que en el último año creció un 2,37 %.

Los números invitan a la reflexión, pero no son tan alarmantes como los que arroja el conjunto de España, donde la deuda supera los 6.100 euros y los impagos de alquileres se dispararon un 5,7 % solo en el último año. «Si tomamos una renta media de 764 euros y observamos la cuantía media adeudada, el resultado supone que los arrendadores están alrededor de ocho meses sin percibir los ingresos de su alquiler. La media nacional es mayor que la de Galicia porque las rentas en esta comunidad son menores que las del conjunto de España. La mayoría de las autonomías oscilan entre siete y ocho meses, mientras que las que mayores impagos registran son Murcia y Extremadura que están en torno a diez meses», explica Sergio Cardona, director de Estudios y Calidad de FIM.

Ingresos irregulares

El fuerte incremento en las rentas empieza a convertirse en un problema para los propietarios. «Si los ingresos de los ciudadanos son irregulares y las rentas suben, estos tendrán más dificultades para pagar, porque ante cualquier gasto imprevisto la economía familiar se resiente más y es mucho más fácil que se produzcan impagos. En el caso de Galicia, esta situación sucede en mayor medida en provincias como A Coruña y Pontevedra, donde el precio del alquiler ha crecido más en los últimos años», argumenta Carmona.

Este experto recomienda echar la vista atrás para entender un poco mejor todo lo sucedido en este último período con las rentas. Explica que entre el 2009 y el 2015 el precio del alquiler descendió de manera importante. Una situación que se ha revertido en un corto período de tiempo: «En los últimos dos o tres años se ha recuperado prácticamente todo lo que se había perdido en la época anterior. El problema es que ese crecimiento ha sido demasiado rápido y los ingresos de los inquilinos no han aumentado en el mismo porcentaje». La realidad con la que se topan cada mes muchas familias es que el esfuerzo necesario para hacer frente a los costes del hogar es mucho mayor que hace apenas un año. En esto del impago, Murcia se lleva la peor parte. Esta región se convierte en la comunidad autónoma donde más se elevó la morosidad en el alquiler durante el año 2018, con un 16,24 % más de casos. No es el único territorio que destaca por sus cifras negativas. Canarias (con un aumento del 12,26 %), Navarra (10,6 %) y Andalucía (10,4 %) tampoco salen muy bien paradas. La única autonomía que puede presumir de los datos registrados durante el año pasado es Cantabria, donde los impagos registraron cifras negativas. Bajaron un 3 %.

Si se analizan los números de la cuantía media que los inquilinos morosos deben a sus caseros, la que se lleva la medalla de oro es la comunidad de Madrid. La deuda media por impago de alquiler se situó en esa comunidad en los 9.767 euros. La plata se la cuelga Baleares, con 8.572 euros, a la que sigue de cerca el País Vasco (7.089).

Las cosas se han complicado mucho en el último año. Porque tan solo doce meses antes, los números recogidos en el informe de FIM mostraban una realidad algo más halagüeña. Durante el 2017, los casos de inquilinos morosos se redujeron en cuatro regiones y en aquel momento tan solo una registró un repunte de doble dígito -Melilla, con un 12,3 %- frente a las cuatro comunidades que lo lograron este año.

Bucear por los datos pormenorizados de Galicia permite darse un respiro entre tanto número con tono negativo. La morosidad media de las cuatro provincias -y la del conjunto de la comunidad- se situó por debajo de la del conjunto español. En Ourense, la cifra se situó en los 4.086 euros, mientras que en Pontevedra fue de 4.098. La media de Lugo se situó en los 4.396 euros y la de A Coruña en los 4.860.

Lugo y Ourense bajan

En Galicia hay más datos que animan a presumir de la situación de la comunidad. Porque a pesar de que en A Coruña y en Pontevedra la morosidad ha crecido en el último año un 4,3 y un 2,6 % respectivamente, los datos de las otras dos provincias se sitúan al otro lado de la balanza. La morosidad en Lugo descendió un 2,44 % en el 2018, mientras que en Ourense la cifra bajó un 3,11 %.