Ubres helvéticas para un queso fabricado en Vilalba

Prestes emplea leche de cabras suizas de una granja de Arzúa


VILALBA / LA VOZ

La vilalbesa fábrica de Prestes acaba de poner en el mercado un nuevo queso desconocido hasta ahora en Galicia. Elaborado con la leche de cabra de una raza suiza que responde al nombre de Saanen, el producto ha encontrado en la comunidad gallega -en la que hasta ahora no se hacía- un perfecto proveedor de materia prima. Hasta las instalaciones de Prestes llegan a diario provisiones de esta peculiar leche. No vienen de Suiza. Sino de una explotación ubicada en Arzúa.

Después de unos meses de pruebas, la llegada de la primavera ha permitido a la empresa gallega dar el salto para fabricar a mayor escala. Maikel Fernández Cuba, responsable de la firma junto con su hermana Adela, explica por qué ahora y no antes. Por un lado, las cabras dan más leche durante estos meses del año. Cuestión fundamental. Y, por otro, se acerca una temporada en la que se suele registrar un mayor volumen de ventas. No menos importante. Y en Prestes ya fabrican piezas de esta peculiar variedad de queso todas las semanas.

La mayor parte de la leche de cabra que reciben se destina a la elaboración de un queso de pasta prensada, que se cura en madera y que antes de salir de la factoría pasa también por baños en aceite de oliva. Otra parte de la materia prima procedente de las ubres helvéticas, mucho menor, se utiliza en la fabricación de queso de pasta azul, iniciada por la marca hace ya varios años.

Unas 800 piezas al mes

De las instalaciones de esta empresa vilalbesa salen actualmente unas 800 o 900 piezas al mes, aclara Fernández Cuba. Entre los destinatarios de la mercancía, de cuya aceptación en el mercado no parece haber muchas dudas, se encuentran pequeñas tiendas y distribuidores de toda Galicia e incluso del resto de España.

Maikel Fernández Cuba, que recuerda que apenas se elabora queso de este tipo en España, subraya que el sabor de esta peculiar vianda no resulta demasiado contundente y, por tanto, no genera rechazo en aquellos paladares habituados a otros tonos. En el mercado gallego, dice, «non valen os sabores moi fortes». Precisamente su regusto, que casi considera más bien suave, es lo que permitiría a este queso conquistar a los reacios a la leche de cabra.

Aunque el volumen de fabricación de piezas -que se elaboran en dos tamaños, con 400 y 800 gramos de peso cada una- sea por ahora pequeño si se compara con otras variedades que Prestes desarrolla desde hace años, los responsables de la firma confían en su potencial a corto y medio plazo. Aclara Fernández Cuba que las ventas registradas en Navidad ya fueron bastante buenas, y que no son pocas las llamadas de negocios interesados en comenzar a recibir este nuevo tipo de queso.

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