Vacas y montes para el nuevo gas verde con sello gallego

Beatriz García Couce
Beatriz Couce FERROL / LA VOZ

LA GALICIA ECONÓMICA

Juan Salgado

La comunidad empieza a explotar los residuos de las explotaciones ganaderas y de la actividad forestal para generar combustible ecológico. Elabora actualmente el 4 % del biogás de España

06 may 2019 . Actualizado a las 19:59 h.

Galicia, en donde hay ya casi más cabezas de ganado que personas, tiene ante sí el reto de posicionarse a la vanguardia de la economía circular dando nueva vida a los residuos de su potente sector primario. Gestionar los desechos de las explotaciones ganaderas no solo ayudará a resolver un problema medioambiental, el tratamiento de los purines, sino que posibilitará la producción de energías verdes, para el autoconsumo, para ser inyectadas en las redes de transporte de gas o para ser utilizadas en otros sectores, como el transporte, y la producción eléctrica. El gas renovable -tanto el biogás como el biometano- emerge con fuerza en este escenario y ya están en marcha varios proyectos en la comunidad para favorecer su producción a través del procesado de varios tipos de residuos, como los forestales, los ganaderos y los procedentes de los vertederos de residuos sólidos urbanos y de las estaciones de depuración de aguas.

Galicia produce actualmente el 4 % del gas renovable que se produce en España, según las cifras que maneja la Consellería de Industria, aunque aún le queda mucho camino por recorrer si se mira en el espejo europeo, en países como Alemania, Suiza, Reino Unido o Dinamarca, Suecia o Finlandia, con una industria de producción de este combustible muy madura y extendida y con alrededor de medio millón de plantas conectadas a sus respectivas infraestructuras de suministro.

Compañías energéticas, operadores, consultores y administraciones coinciden al señalar que la legislación comunitaria para el tratamiento de los residuos, por ejemplo los purines, es la que está actuando ya como un faro para iluminar la senda para impulsar este tipo de economía circular. Así, desde enero del 2018 está prohibido esparcir los purines por el aire -aunque en Galicia existe una moratoria de dos años para la entrada en vigor de estas restricciones- debido a las elevadas emisiones de metano a la atmósfera que este proceso trae consigo. La construcción de plantas en las que tratar esos residuos de los animales se erige como una oportunidad para resolver ese problema ambiental a la par que se obtiene un nuevo abono de mayor calidad que el vertido actualmente al campo.