Cientos de barcos asiáticos compiten con 18 gallegos por la pota en el Atlántico sur

La colisión de un buque chino con otro gallego saca a la luz la saturación del caladero

Mapas de la actividad pesquera muestran la elevada concentración de barcos en la zona.
Mapas de la actividad pesquera muestran la elevada concentración de barcos en la zona.

Vigo / La Voz

Los armadores de Vigo denuncian la competencia desleal de los asiáticos en uno de los caladeros más saturados del mundo, el situado en aguas internacionales al sur de la zona exclusiva argentina, en la llamada milla 201 y aguas próximas. El afán por conseguir capturar pota, que está escaseando, hizo que la semana pasada chocaran dos barcos uno de ellos chino y el otro gallego, el Pesca Vaqueiro, que ayer llegó a Montevideo para dejar a la tripulación china, a la que tuvo que rescatar después de que se hundiese su barco. Las averías del pesquero español no fueron significativas y ayer arribó al puerto de la capital uruguaya, donde los tripulantes chinos iban a ser sometidos a una revisión médica. El armador del barco se desplazó a la capital uruguaya para estar con la tripulación y agilizar los trámites con el seguro y la investigación del siniestro.

El gerente adjunto de la cooperativa, José Antonio Suárez Llanos, pone de relieve que los buques asiáticos «no respetan las mismas reglas de juego». En el lugar se concentran más de 300 buques, que faenan al lado de 18 gallegos. El resto son de otros países, fundamentalmente de Japón, China y Corea. Suárez-Llanos revela que «primero fueron los japoneses y luego vinieron los chinos y son los que ahora están queriendo dominar la zona». Una de las reglas que no respetan estos buques es que pescan en cualquier sitio. José Antonio Suárez-Llanos explica que los españoles son los únicos que cumplen con los protocolos de preservación de los fondos marinos.

El informe Atlantis sobre los ecosistemas Marinos Vulnerables en aguas internacionales del Atlántico Suroeste fue desarrollado por el IEO y llevado a cabo por el buque oceanográfico Miguel Oliver en un área de casi 60.000 kilómetros cuadrados.

Fondos protegidos

Consistió fundamentalmente en la realización de una serie de pruebas orientadas a conocer el cartografiado del fondo marino, la descripción de tipos de fondo y la fauna bentónica, además de la localización y caracterización de los hábitat considerados sensibles y vulnerables, según los criterios establecidos internacionalmente por la ONU y por la Comisión para la Protección y Conservación del Atlántico y sus Recursos.

El resultado de estos trabajos ha servido para que España estableciese nueve zonas cerradas a la flota de bandera española que opera en el área. En dichas zonas no se autoriza la actividad pesquera de fondo.

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