La orella busca nuevos mercados donde hacerse oír

La empresa vilalbesa Dispravia inicia la fabricación a gran escala de este dulce típico del entroido gallego


Colocar en el mercado algo que parece tener una comprobada demanda y carece de la competencia de un perfil similar supone, de entrada, iniciar una aventura empresarial con bastantes garantías. Es lo que comenzó, hace varias semanas, la empresa de Vilalba Dispravia. Esta compañía inició la fabricación a gran escala de orellas, el típico postre del carnaval. El mercado gallego es por ahora el principal destino de la producción, pero la firma ya ha mantenido contactos para colocarla fuera de la comunidad.

El alto ritmo de fabricación no admite dudas. En las instalaciones, situadas en el polígono industrial de la capital chairega, han llegado incluso a trabajar en dos turnos, lo que supone dedicar 16 horas diarias a la elaboración, para sacar adelante la producción. Las orellas llegan al mercado en estuches de 200 gramos, en los que se colocan varias unidades; y en envases a granel, con cajas de 1,2 kilos.

Los ingredientes con los que se trabaja para elaborar orellas a gran escala no difieren mucho de los que se emplean en una casa o en una pastelería. Con harina, huevo, manteca y aromas se hace el batido, al que se le incorpora algo de vino blanco, sal y levadura y al que se le pone azúcar por encima.

La misma receta

El sistema tampoco resulta extraño para quien conozca la manera de preparar este dulce tan vinculado con el carnaval. Primero se confecciona la masa, que luego se deja reposar. A continuación se aplana -un proceso que, en este caso, se lleva a cabo con una máquina- y, acto seguido, se corta. Después de hacer las diferentes piezas, estas pasan directamente a la freidora. El siguiente paso es endulzar la orella con azúcar. Así, ya queda listo el producto para ser envasado y cerrado en las cajas que se enviarán a los distintos lugares.

Aunque este trabajo no resulte extraño en Galicia, donde las orellas son un postre muy habitual durante los días de carnaval, para esta empresa sí que ha supuesto una novedad. Hasta ahora, ninguno de los productos de repostería que elaboraba necesitaba pasar por la freidora.

Los primeros resultados del experimento parecen haber sido muy buenos. De hecho, la empresa ya está buscando nuevos mercados. El responsable de Dispravia, Tino Graña, desvela que ya ha mantenido contactos para colocar el producto en Madrid. La razón de ese interés está en que en Galicia, afirma, el consumo está prácticamente limitado a unas pocas semanas, alrededor de los días de carnaval, mientras que el mercado madrileño tiene más duración. El único matiz es que fuera de Galicia el postre es conocido con otro nombre, hojuelas.

Que no hubiese hasta ahora empresas dedicadas a poner en el mercado grandes cantidades de orellas puede quizá sorprender al que solo las conoce por degustarlas; pero no tanto a quien se mueve en ese mercado. Graña asegura que se trata de un producto de fabricación laboriosa y que hace falta una producción con niveles estimables para que el negocio resulte rentable. En Galicia, recalca, el consumo, aunque asentado, se concentra en un período de tiempo muy breve, lo que explica la necesidad de nuevos mercados.

Panettones a miles

Las producciones de repostería a gran escala no son una novedad para esta firma. Hace poco tiempo, inició la fabricación de panettone, al que en poco tiempo le imprimió un alto ritmo: en el 2017 elaboró unas 100.000 unidades, que en el 2018 crecieron hasta las 150.000, con previsiones de que la campaña de este año, con la Navidad como principal momento de venta, tenga nuevos clientes. El mercado nacional es el principal destino, aunque el producto también ha llegado a despertar interés en Andorra.

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