Alcoa calcula que el cierre parcial de A Coruña y Avilés le costará 220 millones

La mayor parte irá a desmantelar las electrolisis y el resto, al plan social y despidos

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«La alternativa al preacuerdo con la empresa es el cierre y el despido automático» Roberto Vidal lleva 29 años en la fábrica de Alcoa de A Coruña

redacción / la voz

Alcoa ganó el año pasado 199 millones de euros, un 4,6 % más que en el 2017. «Nuestro resultado refleja cómo hemos fortalecido la compañía», valoró Roy Harvey, su consejero delegado. La multinacional del aluminio ha incluido en sus cuentas de este 2019 la previsión de gasto en el que incurrirá si finalmente se aplica su plan de reestructuración para las fábricas de A Coruña y Avilés: precisará 220 millones de euros. De ellos, 120 se los llevará el posible desmantelamiento definitivo de las series de electrolisis de las plantas; y otros 100 millones serán para costes relacionados con el plan social previsto para los trabajadores.

El grupo calcula que ese cierre parcial aportará a su facturación anual entre 61 y 70 millones, que son las pérdidas de las plantas.

Alcoa planteó en octubre pasado el cierre inmediato de las fábricas y el despido de sus 686 trabajadores. Pero el miércoles alcanzó un preacuerdo con la comisión negociadora sindical para mantener a toda la plantilla hasta el 30 de junio a la espera de un comprador. Si aparece, deberá hacerse cargo de todo el personal. Si no lo hace, la multinacional iniciará el cierre parcial de las fábricas y activará un plan para recolocar a 106 empleados, con otras tantas bajas incentivadas en San Cibrao, prejubilar con 53 años a 44 y despedir a 268, el 43 % del total. Estos últimos se irán con una indemnización de 60 días por año trabajado sin límite de anualidades, más una aportación lineal de 10.000 euros. Los recolocados recibirían una cantidad idéntica por traslado de residencia a San Cibrao.

El preacuerdo con los sindicatos incluye también el apagado de las series de electrolisis (donde se obtiene el aluminio primario) ya dentro de un mes, pero garantizando que se puedan reactivar de ahí al 30 de junio por si aparece el nuevo inversor. Alcoa correría con los gastos de reencendido con hasta 40 millones.

La empresa ofrecerá una gratificación de 3.000 euros a cada trabajador que colabore activamente en ese apagado ordenado de las cubas.

Si las fábricas no se venden, demolerá las series, con ese coste estimado de 120 millones.

Alcoa se compromete a seguir operando las fundiciones de las fábricas más allá de julio y mantener para ello a 205 operarios (114 en A Coruña y 91 en Avilés).

«La alternativa al preacuerdo con la empresa es el cierre y el despido automático»  

f. f.

No se veía ni un alma en la tienda de campaña en la que habitualmente hacen guardia permanente los trabajadores de la fábrica de aluminio primario de Alcoa en A Coruña desde que la empresa anunció en octubre que quería cerrarla. Solo se veía a los nuevos guardias jurado contratados por la compañía desde esa fecha en previsión de altercados. No había nadie más porque estaban todos en asamblea para decidir si aceptaban o no el preacuerdo alcanzado con la compañía. Finalmente la votación quedó aplazada para el próximo lunes a propuesta de un operario que se confesó agobiado y que pedía tiempo para reflexionar. Sus compañeros apoyaron la moción por amplia mayoría. Sobre las dos de la tarde, los trabajadores empezaron a salir de la planta y algunos se encaminaron al tenderete dispuestos a seguir la guardia, a modo de protesta. Roberto Vidal es uno de ellos. Tiene 55 años y lleva 29 en la empresa, donde ejerce como conductor de vehículos industriales.  

-¿Qué tal ha ido la asamblea? ¿Qué opinan sus compañeros del preacuerdo?

-Tienen muchas dudas. El preacuerdo para lo único que vale es para ganar tiempo, eso es lo primero, ganar seis meses de vida y a partir de ahí seguir peleando por el mantenimiento del 100 % de los puestos de trabajo, que es lo principal. Nadie quiere que haya despidos.

-La comisión negociadora sindical supeditó el preacuerdo a que el Gobierno garantizase el mantenimiento del 100 % del empleo más allá del 30 de junio, ¿les convence?

-La garantía del Ministerio de Industria no es suficiente, porque no tenemos nada escrito de que eso se va a mantener. Vamos a seguir luchando para que lo haga.

-La parada, aunque sea ordenada, de las electrolisis, el corazón de la fábrica, tampoco habrá gustado mucho.

-Es un arma de doble filo porque una vez que se apaguen las dos series, el rearranque va a ser costosísimo. Sería más viable dejarlas encendidas y listas hasta que apareciera un comprador. Hay miedo sí, está bastante generalizado, a que no se vuelvan a arrancar las dos series.

-Si finalmente se aplica el plan social a partir del 30 de junio porque no aparece comprador, ¿sabe qué será de usted?

-Con la edad que tengo me iría prejubilado, pero perderé dinero. De momento solo me planteo seguir seis meses más en la compañía para apoyar a mis compañeros.

-¿Y si en la votación del lunes sale un no al preacuerdo, qué cree que va a pasar?

-Prefiero pensar que no será así, porque si se rechaza se aplicaría automáticamente la reforma laboral y causaríamos baja de la empresa automáticamente. Es mejor ganar tiempo que marcharnos ya, este mes. El preacuerdo es un mal menor porque garantiza seis meses más de trabajo y de empleo al 100 % de la plantilla. La alternativa es cero, el cierre de la planta y quedaríamos automáticamente despedidos.

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«La alternativa al preacuerdo con la empresa es el cierre y el despido automático» Roberto Vidal lleva 29 años en la fábrica de Alcoa de A Coruña

El consejero delegado evita aclarar qué pasará si el pacto laboral no sale adelante

Los trabajadores de A Coruña y Avilés tienen de plazo hasta el martes próximo para comunicar a la compañía si aceptan o no el preacuerdo. «Si la plantilla no estuviera de acuerdo con el programa según lo establecido, entonces tenemos 15 días para decidir cómo reaccionamos ante esa decisión», advirtió Roy Harvey, aunque el alto ejecutivo de Alcoa no quiso anticipar cuál sería la decisión final. Esta bien podría pasar por aplicar el plan inicial, que es cerrar las fábricas y prescindir del 100 % de las plantillas.

Que no hubiese despidos fue una condición inamovible de los sindicatos en las negociaciones con la dirección de la multinacional en España. Hasta el último momento. Cuando representantes de la parte social recibieron una llamada del Ministerio de Industria. Les garantizaban que a partir del 30 de junio seguirían todos trabajando porque de aquí allá encontrarían un comprador que tomase el relevo de Alcoa.

Declaración formal de Industria

Ese ministerio, dirigido por Reyes Maroto, hizo pública una declaración institucional «de apoyo para el mantenimiento de la actividad industrial y el empleo en las fábricas de aluminio de Avilés y A Coruña», con el «objetivo principal de garantizar la continuidad del empleo en ambas plantas, así como su impacto indirecto».

Es una especie de contrato en el que implica también a la Xunta, al Principado y a los sindicatos y en el que, todos ellos, «expresan su voluntad de realizar todos los esfuerzos necesarios» para las siguientes actuaciones. En él aseguran que «comprometerán su voluntad y capacidades para buscar, identificar y captar inversores industriales que añadan valor y puedan iniciar su actividad en las instalaciones existentes en Avilés y A Coruña antes del 30 de junio de 2019». Para esto, explican, «activarán también los instrumentos públicos de apoyo a la inversión y de acompañamiento al inversor».

También se comprometen a «promover medidas de política industrial que contribuyan al mantenimiento de las capacidades industriales y laborales en ambas zonas en pro de un desarrollo económico sostenible».

La declaración incluye un compromiso para desarrollar un real decreto aprobado en diciembre para dibujar un «marco energético estable, predecible y competitivo para la industria electrointensiva».

Así fabrica Alcoa el aluminio primario: con bauxita, alúmina y energía a raudales

f. fernández

Alcoa es el único fabricante de este metal en España, pero quiere dejar de hacerlo en A Coruña y Avilés

Tres plantas de aluminio primario, en A Coruña, Avilés y San Cibrao (Cervo), y una de alúmina, también en San Cibrao, con una plantilla directa conjunta próxima a los 2.000 trabajadores, el 80 % de ellos en Galicia. Así es la multinacional estadounidense Alcoa, la reina del sector, o un monopolio, como la califican los comités de empresa. El grupo opera en España desde hace 21 años, cuando se hizo con los activos de la pública Industria Española del Aluminio (Inespal). Nadie más que él fabrica aluminio primario en el país. Pero, ¿cómo se hace este metal? Pues como se explica a continuación, con datos de la propia compañía.

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