Boeing aterriza en Galicia con cuatro millones de inversión y 58 empleos

Recibe a cambio 6,5 millones de la Xunta con el encargo de investigar sistemas de seguridad para espacios aéreos

Boeing está explorando conceptos de diseño como este para vehículos aéreos de carga no tripulados. Con capacidad para transportar entre 113 y 226 kilos, la idea es generar nuevas posibilidades para mover mercancías de forma segura
Boeing está explorando conceptos de diseño como este para vehículos aéreos de carga no tripulados. Con capacidad para transportar entre 113 y 226 kilos, la idea es generar nuevas posibilidades para mover mercancías de forma segura

vigo / la voz

El aterrizaje de Boeing en Galicia ha sido suave. Cuatro millones de euros de inversión, tratándose del gigante norteamericano, saben a bien poco. Pero es un primer paso que sitúa la comunidad en el mapa del constructor aeronáutico.

Boeing no ha venido así sin más. Ha habido que traerlo. Mediante una licitación pública lanzada por la Xunta, que convertía al ganador en adjudicatario directo de una partida de 6,5 millones de euros y un encargo: desarrollar tecnología que permita que aviones tripulados y no tripulados puedan operar con seguridad en el mismo espacio aéreo, sin interferencias y sin riesgos.

El constructor estadounidense obtuvo la mayor puntuación, y este jueves el Consello de la Xunta aprobó la adjudicación del proyecto. No constan plazos para que Boeing presente resultados, pero sí el compromiso del grupo aeronáutico de involucrar en el proyecto a la industria gallega y de atraer a la comunidad a los «grandes actores» (dice el documento oficial) de la seguridad aérea.

Según informó este jueves la Consellería de Economía e Industria, está previsto que la actividad de Boeing en el polo aeronáutico de Rozas (Lugo) genere carga de trabajo para la creación de 58 puestos de alta cualificación.

El constructor americano, por su parte, considera que se trata de un proyecto estratégico para el negocio futuro que se moverá en torno a la aviación no tripulada, que a día de hoy se encuentra frenada precisamente por los problemas de seguridad que estos aparatos generan a la aviación comercial.

Impulso económico

La Administración gallega está convencida de que hay todo un nuevo sector tecnológico e industrial latente en torno a estos pequeños aparatos de vuelo por control remoto, y no escatima presupuesto para impulsarlo.

Al tiempo que hizo oficial la adjudicación de Boeing, el Consello da Xunta anunciaba dos contratos más (la suma total licitada es de 14 millones de euros), uno de ellos enfocado al desarrollo de sistemas aéreos autónomos para control y seguridad de la flota pesquera, que dará respuesta a las necesidades expuestas por la Consellería do Mar. El otro deberá centrase en la innovación de tecnologías no tripuladas para el control de infraestructuras y medio ambiente.

Dos consorcios de empresas, el primero formado por Imatia Innovación, Cartogalicia e Industrias Ferri y el segundo por Adantia, Indra Sistemas y Sixtema, asumirán sendos encargos.

La Xunta recordó este jueves que el polo aeronáutico de Galicia, en el que la Administración gallega tiene como socios industriales las empresas Indra y Babcock, comprende una inversión de 115 millones de euros en programas de I+D.

Está previsto que el desarrollo de estos tres programas adjudicados genere empleo directo para 103 trabajadores, incluidos los 58 de Boeing.

Dice el plan estratégico del Ministerio de Fomento para este sector que en el 2035 existirá una flota de unos 51.400 drones de uso profesional en España. Su presencia multiplicaría por diez los actuales registros, que sitúan el número de aparatos en activo en el entorno de los 4.200. Fomento calcula, además, que la actividad desarrollada por los negocios que utilicen los drones alcanzará una facturación de 1.200 millones de euros y generará 11.000 empleos.

El registro gallego de operadores de drones suma ya 240 empresas 

El tirón de la iniciativa público-privada representada por el CIAR (Centro de Investigación Aeroportada de Rozas), impulsado por la Xunta y sus socios Indra y Babcock (Inaer), ha tenido un efecto inmediato en la iniciativa emprendedora. En apenas tres años, este incipiente sector gallego ha pasado de contar con 14 operadores (año 2015) a sumar a estas alturas de noviembre del 2018 un total de 240 empresas autorizadas por AESA, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Se reparten así: 103 en A Coruña, que lidera el sector gallego, 88 en Pontevedra, 25 en Lugo y 24 en Ourense. De momento, la mayor parte del sector se dedica a trabajos de tipo audiovisual y cartografía. En menos de dos años, Galicia ha puesto en marcha además cinco escuelas oficiales de formación de pilotos de aviones no tripulados.

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