Carlos Hugo García Bayón: «Hay 25 nacionalidades diferentes en el staff de nuestra academia, una riqueza»
FUTBOL GALLEGO
Durante diez años ejerció puestos clave en la cantera y en cuerpos técnicos del Celta, y ahora coordina una compleja estructura como director de la academia del Al Qadsiah de Arabia Saudí
19 ene 2026 . Actualizado a las 12:44 h.Hace dos años y medio, Carlos Hugo García Bayón dejó atrás diez años en la estructura del Celta para dar un vuelco a su vida y dirigir la academia de uno de los clubes históricos de Arabia Saudí, el Al Qadisiya de la ciudad de Khobar. Su incorporación se produjo en plena expansión del fútbol del país, con el Mundial del 2034, del que será anfitrión, en el horizonte. La transformación no se reduce a los fichajes millonarios de estrellas mediáticas para la Liga, sino que abarca un proceso más complejo de renovación de metodologías, profesionales y estructuras. «Junto con mi familia, yo quería tener una aventura de crecimiento. Queríamos algo diferente, mis hijos se hacían mayores y era imposible marcharnos en familia si esperábamos más tiempo. De las oportunidades que salieron, esta es la que más nos encajó en todos los sentidos. Para alguno de mis hijos ha sido difícil el salto a un mundo diferente en el que no tienes a nadie. Y está siendo un reto mayúsculo, que es donde creces; fuera te pones a prueba y ves cosas que tienes que ir superando», razonaba hace unos días en Yeda —adonde acudió al Congreso Internacional de entrenadores de Fútbol— García Bayón, que también trabajó cuatro años en la estructura del Barcelona, entre otros clubes y destinos.
—¿Qué se encontró al llegar a Arabia Saudí?
—La cultura es diferente, aunque a nivel emocional es similar. Aquí nos relacionamos muy bien porque tenemos dos cosas que a los dos países nos gustan: la cercanía, el cariño, y la broma, el buen humor. Luego, aquí al fútbol quieren darle un impulso importante, por eso traen profesionales de todo el mundo con cierta relevancia en sus carreras. Nos hemos encontrado un lienzo en blanco. Aramco. Una de las mayores empresas del mundo, se hizo cargo del club con una fuerte inversión y también es muy exigente. A mí me encargaron desarrollar la academia, que quieren que sea la mejor de Asia. Estamos haciéndolo de una manera muy rápida para lo que significaría establecer los pasos bien dados. Pero hemos crecido una barbaridad y estamos encaminados muy bien.
—¿Qué ha hecho ya?
—Algunas cifras resumen todo. Cuando llegué existían cuatro equipos; la temporada siguiente pasamos a ocho, y en esta tenemos once. Además, en academias satélites tenemos 1.500 niños para que los pequeñitos vayan entrando y surtiendo a estos once equipos de élite. En cuanto a técnicos, cuando llegué, con contrato solamente estaba un secretario egipcio, y varios técnicos locales. Hice una evaluación de todos para ver quiénes seguían, y empezamos a fichar gente. Acabamos la primera temporada con 45 técnicos, el año pasado con 90 y este estamos en más de 130 de personal. Y tenemos 25 nacionalidades diferentes en el staff de la academia. Puedes verlo como una dificultad muy grande encajar esas 25 nacionalidades en un proyecto, pero yo lo veo como una riqueza absoluta. Por ejemplo, en el área de preparación física nos hemos ido más a un perfil italiano, con Simone Fornari al frente, varios italianos, holandeses, españoles, portugueses... En el área de análisis, el líder es irlandés, pero sobre todo hay profesionales portugueses. En metodología, el liderazgo lo llevamos los españoles. Y en la estructura de la academia, hemos cogido más el modelo inglés, con tres fases en función de las edades. Es una mezcla de culturas que creo que nos hace únicos. Sinceramente, ¿a qué otro lugar en el mundo te podrías ir y encontrar mayor riqueza para mejorar? Sería difícil. Aquí viene gente de mucho nivel, y también otra más joven y que está aún más fresca, empezando.
—La formación es un trabajo a largo plazo, pero ¿ya se ven resultados?
—Cuando llegamos, de nuestro club iban a la selección entre tres y cinco jugadores, y ahora acuden 35 en las diferentes categorías de Arabia Saudí. Tenemos unos cuantos señalados con vistas al Mundial 2034. La formación es a largo plazo, pero al mismo tiempo tenemos que dar resultados inmediatos.
—Ese salto de cantera les permite acercarse a los clubes tradicionalmente más fuertes del país.
—Cuando llegamos hicimos una clasificación combinada sumando los puntos de los equipos nacionales juntando todas las categorías inferiores. Cuando llegamos éramos el décimo, con esos cuatro conjuntos que había; hoy somos los segundos. El salto ha sido muy, muy, grande. Esta es una carrera de fondo, aunque tengas que ir ganando las metas volantes también.
—La imagen del fútbol saudí fuera es la de grandes fichajes mediáticos, sobre todo de veteranos. ¿Cómo la matizaría?
—El pistoletazo de salida fue que el foco, que siempre estaba en las grandes ligas europeas, girase también hacia aquí. Esto era un retiro dorado, por decirlo de alguna forma, como la antigua liga americana. Trajeron nombres importantes, pero en la parte final de sus carreras. Ahora no pasa solo eso, llega gente de nivel. El año pasado nuestro delantero era Aubameyang, veterano, pero hoy es titular en el Olympique de Marsella. Este año fichamos a Mateo Retegui, titular de la selección italiana, que era el máximo goleador de la Serie A y tiene 26 años. En el equipo tenemos a Nahitan Nández, titular en la absoluta de Uruguay. Son jugadores a pleno rendimiento, y otros como Nacho, excapitán del Madrid, de más de edad, pero que es un profesional espectacular, que se cuida de manera increíble. El perfil ahora de los que llegan a la liga saudí es de jugadores top y en buen momento.
«No solo crece mucho nuestro club; lo hacen también otros, apostando por profesionales muy buenos»
García Bayón enmarca la apuesta de las autoridades saudíes por el fútbol, y otros deportes, en el plan estratégico Saudi Vision 2030. «Les encanta el deporte: nuestro club tiene entre 26 y 30 modalidades diferentes, hay casi de todo, aunque el fútbol sea el deporte rey», explica antes de añadir: «Quieren que el país evolucione hacia una sociedad más abierta, con más diversidad y no solo dependiente del petróleo y del gas...».
—Arabia Saudí crece con la vista puesta en acoger el Mundial 2034. ¿A qué nivel está ahora su selección para el próximo mundial, en el que compartirá grupo con España?
—No soy bueno haciendo apuestas, y el fútbol es el deporte más impredecible. Sí sé que la evolución del desarrollo de los jugadores es muy grande. No solo crece mucho nuestro club; lo hacen también otros, apostando por profesionales muy buenos. La mejoría en los partidos, con mucho más ritmo, es muy grande desde mi primera temporada aquí. Pero los profesionales de distintas partes del mundo no han venido a hacer un corta y pega, sino un traje a medida adaptado a la cultura del país. Además del ritmo, pongo otro ejemplo, en base a lo que yo mismo fui anotando: antes las asistencias entraban unas 10 o 12 veces por partido, y ahora en nuestro equipo, y en los más fuertes del país, ha bajado a casi ninguna. ¿Por qué? Necesitas ese ritmo para cuando compitas con rivales acostumbrados a otro nivel. Volviendo a esta selección, sí sé que está en una trayectoria ascendente; lleva desventaja respecto a otros países asentados en la élite hace mucho tiempo, pero es impresionante lo que puede llegar a conseguir.
—¿Cómo ve el duelo del Mundial entre España, la número 1 del ránking, y Arabia Saudí, la 60?
—Siempre hay que ser ambicioso, aunque España ahora es superior. De cara al siguiente, al Mundial 2034, se van a acortar las distancias, porque la selección española crece, y Arabia crece más rápido.
—¿Se ve a largo plazo en Arabia?
—Ni me lo planteo. Yo busco que mi familia esté bien y que yo esté bien en el proyecto deportivo, y que sienta ese calor y esa confianza de la gente donde estoy. He tenido la suerte de que en la mayor parte los clubes en los que he estado la he tenido; y, si me siento bien, intento no cambiar. Tengo claro que acabaré viviendo en Galicia, en Nigrán (sonríe). Pero por ahora vamos a dejar que la vida vaya marcando su rumbo.