La cantera que no sale en el mapa

X. R. C. VIGO

FUTBOL GALLEGO

CEDIDA

El Gondomar Fútbol Base, un club humilde lejos del foco, fue el punto de partida hacia el fútbol profesional de Miguel Román y los hermanos Bueno

12 dic 2025 . Actualizado a las 09:55 h.

El Gondomar Fútbol Base no forma parte de las grandes canteras del área de Vigo que encabezan Celta y Val Miñor. El conjunto gondomareño es un club modesto que explota sus recursos y que crece año a año hasta contar con 16 equipos en la actualidad. En su oferta destaca la seriedad y los valores por encima de todo y por ese camino puede presumir ahora de contar con tres jugadores que dieron sus primeros pasos en la entidad que preside José Blanco estén ahora en el fútbol profesional: Miguel Román, en el Celta; Hugo Bueno, en el Wolverhampton, y su hermano, Guille, en el Valladolid. Los tres pertenecen a la generación del 2002, lo que significa que en este 2025 cumplen los 23 años e implica que el Gondomar FB recibirá un dinero considerable por derechos de formación. Igual que el Tomiño por Pablo Durán.

Los Bueno y Miguel Román tenían un denominador común cuando llegaron al club. «Eran moi boas persoas, traballadores, non fallaban a un adestramento, cumprían con todo o que lle dicían os adestradores, nunca houbo unha falta de respecto», comenta el presidente José Blanco, que traza un paralelismo entre el deporte y el colegio: «Para poder aprobar tes que estar atento aos exames, ao que diga a profesora, escoitar aos compañeiros, e aquí pasa igual».

Guille y Hugo Bueno tuvieron un periplo por el fútbol vigués cuando soltaron amarras. «Eran infantís cando pasaron a Val Miñor e logo foron ao Areosa e xo os levaron». Miguel Román aguantó un poco más en su primer equipo. «Estivo con nós ata cadete de segundo ano, logo chamouno o Bouzas. Cando estaba aquí era moi constante. Adestraba tres días cos cadetes e ás veces ía cos xuvenís polo que lle gustaba», dice el directivo, que cuenta ufano la historia de sacrificio del hoy mediocentro del Celta: «Acórdome que a súa nai o ía buscar ao instituto, o rapaz saía co bocadillo e ía adestrar ao Choco ás catro da tarde e nunca fallou a un adestramento», por eso sabe de primera mano que «no Choco falan del marabillas, ten unha educación fóra de serie. Son xente traballadora, o pai ten un taller, a nai tamén traballa. Son xente de dez». Blanco Colourido no tenía duda del potencial de ninguno de los tres: «Apuntaban de pequenos. Xa se vía que tiñan que ter moi mala sorte para non chegar».

Para conseguirlo, el Gondomar FB puso el primero de los granos de arena. «Somos un club moi humilde, pero intentamos que os rapaces veñan, que fagan compañeiros, que o pasen ben e que ao mesmo tempo respecten as normas que hai no club. Aquí teñen cabida todos os que chegan». Otro aspecto fundamental es el papel de las familias. «Chegaron porque tiveron a sorte que os seus papás non se metían en nada. Hai outros rapaces que non saíron porque se meteron en cousas que non proceden. Se fas unha estrela do teu fillo cando é pequeno, de grande tropeza».

Por sus filas también pasaron jugadores como excoruxista Lucas Puime (ahora en la UD Ourense) y en la actualidad cuenta con tres benjamines que apuntan maneras y está por ver cuánto tiempo seguirán bajo el manto del conjunto gondomareño, que en la actualidad cuenta con dos equipos sénior, un femenino, tres juveniles, dos cadetes, un infantil, tres alevines, dos benjamines y dos minis. Una pequeña factoría de 16 equipos para que más pronto que tarde aparezca otro Miguel Román o algún Bueno.

El club recibirá un dinero por los derechos de formación al cumplir los tres 23 años en este 2025

El Gondomar Fútbol Base percibirá en los próximos meses por una compensación económica en materia de formación de jugadores según está estipulado. La norma dice que esos futbolista deben tener cumplidos los 23 años y eso es lo que sucede con los tres, nacidos en el año 2002. Hugo y Guille bueno cumplieron esa edad el pasado 18 de septiembre y Miguel Román lo hará el próximo 26 de diciembre.

Según explica José Blanco, el presidente del club, no será dinero a ingresar en el banco, sino que queda depositado en la RFEF para ir descontando gastos federativos. «Aos clubs non lles ingresan os cartos, van a unha conta federativa e de aí sacamos para as licencias, seguros, e para outras cousas como balóns. Paréceme unha boa decisión para non tolear cos cartos», dice el directivo que no desveló el dinero que recibirá su club por los tres jugadores que alcanzaron el fútbol profesional.

La normativa

Los derechos de formación tienen varias escalas en función de la categoría a la que llegasen los jugadores. Para los que llegaron a Primera la cantidad asignada es de 90.000 euros, pero a repetir entre los equipos por los que pasó. En Segunda son 60.000.