El derbi gallego de la necesidad

El Lugo y el Deportivo llegan al Ángel Carro con la permanencia y la promoción en juego

Lance del derbi de la primera vuelta disputado en Riazor
Lance del derbi de la primera vuelta disputado en Riazor

Lo primero que hicieron el pasado verano los aficionados del Lugo y el Deportivo cuando salió el calendario de Segunda fue mirar las fechas en las que se disputarían los dos partidos del único derbi gallego del fútbol profesional que se disputa esta temporada. La primera cita, como si de un regalo se tratara, fue el día de Reyes en Riazor y la segunda será esta tarde a partir de las ocho en el Ángel Carro con un árbitro también del norte, el vasco Sagués Oscoz.

Lo que no esperaban lucenses y herculinos en ese momento es que el duelo gallego iba a ser casi una pesadilla para ambos conjuntos, que llegan a las últimas jornadas del campeonato sin los deberes hechos y en posiciones que casi ni los más pesimistas se imaginaban.

El duelo de esta tarde puede calificarse como el de la necesidad. Por un lado, los anfitriones se juegan gran parte de sus opciones de permanencia en una cita a la que llegan fuera del descenso, pero empatados con el equipo que caería a Segunda B ahora mismo, el Majadahonda, por lo que una derrota podría empujarles al abismo. Los visitantes empiezan la jornada fuera de los puestos de play off de ascenso, objetivo mínimo que deben de cumplir esta campaña, y a un punto de los dos equipos que les preceden, el Málaga y el Cádiz, por lo que si no vencen, podrían alejarse en exceso de la zona alta con escaso margen para maniobrar.

La consecuencia de la campaña irregular de unos y otros se ve reflejada en los banquillos, con mención especial para los lucenses, que ya cambiaron dos veces de entrenador: Javi López empezó la liga y dejó su puesto a Alberto Monteagudo, y este a su vez se lo cedió a Eloy Jiménez hace tres semanas. Los herculinos comenzaron con Natxo González para darle el timón finalmente a José Luis Martí.

Las modificaciones, tanto en el banquillo como en las plantillas, así como la imperiosa necesidad de ganar de ambos hacen que el escenario del partido de hoy no se parezca en nada al de la primera vuelta, que se había zanjado en el coliseo herculino con empate sin goles.

En el plano táctico, el innegociable rombo de Natxo González dio paso a un juego más vertical y ágil, sobre todo por las bandas, por parte de un Martí que poco a poco le está cambiando la cara al equipo para llegar fuerte al tramo final. En el caso de los rojiblancos, Eloy Jiménez no ha realizado cambios notables en el plano táctico, pero sí en lo que respecta a mentalizar a los jugadores para que se empleen con mayor contundencia en las dos áreas.

Lucha por la posesión

El duelo, como reconocieron jugadores y técnicos durante la semana, va a estar centrado en la lucha por la posesión en el centro del campo entre dos equipos a los que agrada tener el balón. En este caso, el derbi sí que será realmente entre hijos de Breogán, ya que la lucha se centrará esencialmente entre los coruñeses Álex Bergantiños y Carlos Pita, si ambos salen desde el inicio debido a las molestias que padecen, y el compostelano Seoane.

La batalla que los jugadores librarán sobre el césped coincidirá con la que llevarán a cabo las aficiones, entre las que existe una magnífica relación, por su cuenta en las gradas. El Ángel Carro se prepara para acercarse o superar la mejor entrada de su historia. Fue también en un derbi contra el Dépor en el 2014 al que asistieron 7.564 espectadores. Lo que está claro es que habrá una gran entrada, con mucha mezcla de aficionados en distintas partes del campo. Lo malo es que solo puede ganar uno y que el perdedor dará un paso atrás en sus aspiraciones. Será el único lunar de una fiesta del fútbol gallego marcada por la necesidad.

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