Jorge Rodríguez, concejal, presidente y jugador

Jorge Rodríguez, con responsabilidad política en O Saviñao, compatibiliza desde diciembre las funciones de directivo y futbolista en el histórico Lalín


Redacción

Fue futbolista profesional y ahora busca su camino en otras áreas relacionadas con el balón. Es la historia de Jorge Eugenio Rodríguez Álvarez (Cee, 1980), histórico jugador de clubes como el Celta, Racing de Ferrol, Oviedo, Mérida, Compostela, Ourense, Avilés o Pontevedra. Porque aquel central canterano que asomó la cabeza en Balaídos sigue dándole patadas al cuero en los campos de barro de la Primera Galicia, compatibilizando además esta pasión con la de presidente del histórico Club Deportivo Lalín (estuvo 7 temporadas en Segunda B en las décadas de los ochenta y noventa y en Tercera hasta el 2012), además de concejal en O Saviñao.

Rodríguez asumió la presidencia del equipo dezano este verano tras superar el primer proceso electoral de la historia del club. Y lo hizo, además, a pesar de ser un foráneo (competía contra un hostelero local). «La idea no era ser presidente. Era ofrecerle a la persona que estuviera un proyecto de dirección deportiva, porque somos un grupo de personas que nos apasiona el fútbol, que tenemos conocimientos sobre esto, y que nos gustaría crecer como equipo de trabajo hasta el profesionalismo».

El excanterano del Celta no esconde que su intención es coger horas de vuelo en el Lalín, conjunto histórico que se encuentra en sus horas más bajas (Primera Galicia), para encabezar en el futuro algún proyecto en categoría nacional. «Apareció la opción de coger al Lalín y nos encontramos con una cruda realidad. Como ocurre también en otros lados, nadie quería ser presidente, había problemas económicos, también institucionales... Así que nos metimos como directiva con la idea de sanearlo y, si podemos, ascenderlo en 3 o 4 años, mejor».

«Siempre he estado vinculado al fútbol y quería seguir en esto. Ahora mismo no puedo vivir de él, al contrario, tengo que poner dinero, pero en el día de mañana la idea es esa. Quiero coger experiencia en la gestión en el Lalín para poder ir a otro club más grande... O bien llevarlo a Tercera División y poder seguir aquí muchos años», matiza.

El proyecto echó a andar en septiembre, pero la mala situación económica ha provocado escasez de efectivos y en diciembre decidió hacerse ficha y volver a jugar tras un año de aparente retiro. «Como sucede en muchos equipos modestos, la situación económica no es la mejor, así que tenemos que unir fuerzas para intentar sacar adelante esto y, al menos, para que el entrenador pueda disponer de algún cambio más», explica, aunque desde su fichaje lo ha jugado todo (450 minutos) y además ha marcado un gol.

Una ardua labor en el Lalín que compatibiliza con el ayuntamiento de su localidad, O Saviñao. «De concejal llevo desde el 2015 y es lo primero para mí. Es de lo que trabajo y además lo hago con gusto, estoy encantado, porque significa luchar por mi casa, por mi pueblo».

Pero no es la primera vez que Jorge Rodríguez tiene que multiplicarse en un club. «En el Atlético Escairón (2014-2016) ya había estado como entrenador-jugador por aquello de echarles una mano. Luego también hice esa doble función en el Lemos (16-17). Así que podría decirse que me voy uniendo a las causas imposibles. Intento que siga vivo el fútbol en cada pueblo de mis alrededores. Aquí no tenemos la suerte de que haya un club referente, con un status de trabajo más profesional. Lo más próximo casi es el Barco. Así que solo me queda irme de casa o intentar seguir formándome por aquí cerca como director deportivo, entrenador, gestor.... Como persona de fútbol», explica. 

«Aprendí mucho al lado de jugadores como Jesuli, Mostovoi o Gustavo López»

La figura de Jorge Rodríguez es reconocida en casi toda Galicia, por su paso por numerosos clubes profesionales y semiprofesionales.

Se formó como jugador en las categorías inferiores del Celta, debutando en Primera División en Anoeta un 18 de enero del año 2003. «Fue la mejor etapa de mi vida. Estuve diez años. Desde las categorías inferiores, hasta que debuté con el primer equipo, coincidiendo con la época gloriosa de Champions. Yo estaba con esa plantilla que logró la clasificación. Cogí mucha experiencia y aprendí mucho al lado de aquellos jugadores. Pero es otro mundo muy diferente al que ahora vivo. Recuerdo que los entrenamientos eran espectaculares, pero también los jugadores que había cobraban un dineral. Había futbolistas de la talla de Jesuli, Silvinho, Edú, Milosevic, Catanha, Mostovoi, Gustavo López, Cavallero, Cáceres... Hablamos de una plantilla que era top. Experiencias como las de ir con ellos convocado al Calderón... Disfruté de cada momento y ojalá algún día pueda exportar todo lo vivido, si conseguimos ascender al fútbol profesional con algún proyecto», destaca.

Rodríguez abandonó el Celta en el 2005 para reforzar al Racing de Ferrol que por entonces militaba en Segunda con los hermanos Veiga y un gran número de jugadores franceses. Estuvo medio año y comenzó un peregrinar por el Mérida, Ourense, Zamora y Pontevedra. «Luego fiché por el Oviedo, el club en donde estuve más tiempo, después del Celta. Fueron tres años», recuerda. Avilés y Compostela fueron sus dos últimos proyectos de nivel, antes de volver a casa en el 2014 para jugar en el Atlético Escairón, Lemos y ahora en el Club Deportivo Lalín.

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