Un banco para ahorrar en botas de fútbol

Clubes ourensanos como A Peroxa y Barco guardan el calzado deportivo usado para ofrecerlo a otros niños

Que las botas no sean una excusa que impida ser futbolista El banco de botas de A Peroxa C.F. suma una nueva temporada de intercambio de calzado en sus diferentes categorías. La iniciativa evita a los jugadores de base hacer el desembolso económico que supone un calzado nuevo.

Ourense

«Nos pareció bastante lógico, un niño de ocho años ni siquiera termina la temporada con las mismas botas de fútbol y sería injusto tirarlas, cuando otros pueden utilizarlas en el futuro. En el Centro de Deportes Barco las guardábamos desde ya hace algún tiempo, pero este año decidimos tomárnoslo más en serio y abrimos una ficha con los movimientos que se realizan en el banco de botas», explica Nilo Ramos, presidente del club valdeorrés, dicho sea de paso, una de las grandes revelaciones en la campaña de la Tercera División.

El rector del club barquense incluso va más allá y avisa que confía en que esta estructura para maximizar la utilidad del calzado deportivo se amplíe con otras iniciativas: «Teníamos un amistoso pendiente con la Ponferradina y vamos a convertirlo en el ‘Partido de las Botas’. Será el próximo 7 de noviembre y pondremos una entrada simbólica de un euro para comprar material para los niños, en especial los que no cuentan con medios suficientes».

En ese sentido, un club más modesto aún, como es el caso de A Peroxa CF, se ha decidido a incrementar ese reclamo de las botas usadas para incorporar a su peculiar banco otro tipo utensilios necesarios en el día a día de su escuela de fútbol, como explica su coordinador, Toño Fiuza: «Recogíamos las botas que ya no utilizaban los niños desde hace unos tres años, pero como digo yo, ya casi tenemos más botas que jugadores, así que intentamos ordenarlo todo un poco mejor. Aprovechamos para guardar chanclas en buen estado, espinilleras o camisetas térmicas que nos venían bien para los entrenamientos».

González Fiuza destaca que A Peroxa es una gran familia, desde sus rectores a los padres de los propios jugadores, lo que considera como clave de la acción solidaria emprendida: «Aquí colaboramos todos y, la verdad, no nos gusta hablar de niños más o menos desfavorecidos, solo intentamos que todos ellos disfruten del fútbol. Se nos ocurrió, en su día, al ver tiradas muchas botas casi nuevas en el almacén». Una coincidencia en los planteamientos de dos directivas separadas por más de cien kilómetros.

Y el propio Nilo Ramos confía en que cunda el ejemplo: «Si seguimos recibiendo botas, no nos importaría colaborar con otros equipos o con alguna ONG».

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