El gallego sabio deja vacante su banquillo de Primera

Allariz se despide de su deportista con mayor calado en el fútbol nacional

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La vida de Luis Cid Pérez «Carriega» (Allariz, 1929) estuvo estrechamente ligada al deporte rey, después de jugar más de ciento cincuenta partidos en Segunda División y de convertirse después en uno de los entrenadores con más contiendas dirigidas en la máxima categoría del fútbol español.

En los banquillos del Cartagena, Europa, Langreo, Sporting de Gijón, Real Zaragoza, Sevilla, Betis, Atlético de Madrid, Elche, Celta y Figueres se ganó el apelativo de «gallego sabio». Respetado y reconocido por un estilo de juego con identidad propia, contabilizó éxitos como el del ascenso a Primera del plantel gijonés, en el que encumbró a un pujante Enrique Castro «Quini».

Este alaricano que siempre cantó las excelencias de su pueblo allá a donde lo llevó su profesión, comenzó a ganarse la vida muy joven, en una imprenta y hasta ejerció como oficial de notaría, antes de comenzar a brillar como extremo derecho en la Unión Deportiva Ourensana, el precursor del ya desaparecido Ourense. Su pasión por el fútbol y su capacidad para transmitírsela a los profesionales de ese deporte lo convirtieron en una referencia en ciudades de un gran talante balompédico. Carriega guardó su batuta con 18 partidos dirigiendo al equipo de O Couto en Segunda B. Ahora, deja una vacante incuestionable en el deporte ourensano.

El entierro tendrá lugar mañana, miércoles, a partir de las 16.30 horas en la iglesia de Santiago de Allariz, donde se celebrarán los funerales para continuar al cementerio alaricano.

Hasta siempre, profesor.

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