«Los niños juegan a ser futbolistas en vez de jugar al fútbol»

Este árbitro de fútbol de primera división asegura que nadie se propone serlo, aunque ahora ya se empieza a ver más como una profesión de futuro


Ignacio Iglesias Villanueva (A Coruña, 1975), soltero, profesor de educación física, tiene, como mandan los cánones, apellidos de árbitro de fútbol. Vive en Pontedeume, donde le conoce todo el mundo. En medio de frecuentes «hasta luego» y «buenos días», charlamos en una terraza donde él me hace a mí casi tantas preguntas como yo a él.

-¿Cómo se hace uno árbitro?

-A mí me lo propuso mi padre con 14 años. Me apuntó a un curso y yo fui por no defraudarle. Todos eran mayores que yo, pero pronto estaba ya arbitrando partidos. Nadie se propone ser árbitro, aunque ahora ya se ve más como una profesión de futuro. Ha cambiado para mejor.

-Usted es, profesionalmente, un juez. ¿Se siente juez también fuera del campo?

-Somos árbitros las 24 horas. Me considero un espejo no solo para futuribles árbitros, si no en general. Yo no podría ponerme ahora a hacer el ganso aquí. Represento a la justicia y a la autoridad. Y es verdad que el arbitraje te proporciona una cierta capacidad de análisis que llevas siempre contigo. Y soy consciente de que soy así.

-¿Le apetece sacar por la calle una tarjeta roja de vez en cuando?

-No, aquí en Pontedeume la gente es muy correcta conmigo. A veces tienes que escuchar alguna cosa de alguno que es muy forofo. Pero yo soy muy tranquilo para eso. Estoy acostumbrado a controlar mis emociones. Y no sé si es muy bueno hacerlo siempre. Quizás peco en exceso.

-Es usted actor aficionado, he oído.

-No, no, no. Me gusta el teatro y, cuando estuve en la docencia, me encargaba en los colegios de esa parte artística. Me aficioné con Mofa e Befa y con Quico Cadaval. Me interesé por los contadores de historias.

-Le será fácil localizar en el campo a los jugadores más teatreros.

-Sí, ja, ja. Fíjese que con eso del teatro se produce algo curioso: cuando un jugador engaña al árbitro, le parece mal a todo el mundo excepto a los del equipo beneficiado. Para ellos el jugador es muy listo y el árbitro muy burro. Lo que no sé es la sensación que tiene un jugador cuando luego se ve en televisión haciendo eso, simulando.

-¿Alguna vez va al fútbol como espectador?

-Sí. Y observo esos comportamientos excesivos del público. Lo peor es cuando aprecias esas conductas en el fútbol base. Es lamentable lo que se ve ahí. Entrenadores que son como profesionales cuando deberían ser educadores... Y así ves a muchos niños que juegan a ser futbolistas en vez de jugar al fútbol.

-El tópico dice que los gallegos somos indecisos, mala cualidad para un árbitro.

-Yo estoy en desacuerdo con todos los tópicos. De hecho, yo creo que los gallegos lo tenemos clarísimo. Quizás históricamente llevamos bastantes palos y eso nos pone a la defensiva. En mi caso yo diría que tengo más inseguridades en mi vida personal que en el terreno de juego.

-Cuando se equivoca en una jugada, de esas equivocaciones gordas, ¿cómo lo gestiona después?

-Cuando eres consciente de que te has equivocado, la verdad es que te quieres morir. Pero no se puede estar una semana sufriendo. Yo, como máximo, me doy un día de duelo.

-¿Quién va a ganar la Eurocopa?

-Que gane España, ¿no?

-¿Qué se le da bien?

-Hummm. Se me da bien escribir. Y me gusta. ¿Estoy a tiempo de hacerme periodista? ja, ja. También soy un buen escuchante.

-Tendrá sus cosillas por ahí guardadas...

-Tengo cosas para niños, sí. Y ya gané algún concurso de cuentos. Pero siento mucho pudor y casi todo está bajo llave.

-¿Y qué se le da mal?

-Muchas cosas, supongo. Los trabajos manuales. Desde hacer un avión de papel a cualquier tarea de bricolaje.

-¿Le interesa la política?

-Estoy muy desencantado. Mi interés cada vez decrece más. Yo prohibiría a los políticos hablar de los otros. Se pasan mucho tiempo hablando de lo mal que lo hacen los demás y muy poco hablando de lo que ellos harían. No entiendo que en temas como el de la educación haya habido tantas reformas en tan pocos años.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Apasionarse con algo. Dejando aparte lo más obvio como es la salud.

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