Álvaro guardó la portería del Negreira con el escafoides roto

El portero rojillo, con molestias en una muñeca, paso de no estar en la lista a ser titular y una de las claves de la victoria ante el Areas

Álvaro Freiría pasó el lunes por el quirófano y recibió ayer por la tarde el alta hospitalaria.
Álvaro Freiría pasó el lunes por el quirófano y recibió ayer por la tarde el alta hospitalaria.

santiago / la voz

Hace unos años, casi quince, René Ponk completó su mejor partido en Vallecas defendiendo la portería del Compostela, con una exhibición portentosa. Y a la conclusión del encuentro supo que había jugado con una mano fracturada.

El guardameta holandés había estado días antes haciendo una prueba con un equipo inglés, con permiso del club. En un entrenamiento, un futbolista lo pisó involuntariamente y, aunque notaba molestias, no le dio mayor importancia.

Ponk regresó a Santiago y entró en la convocatoria, como suplente de Carlos. El titular se lesionó poco antes del descanso. Y al guardameta holandés no le quedó otra que saltar al césped. Lo paró todo.

El domingo sucedió algo muy parecido en Negreira, con el joven Álvaro, de 19 años. No son episodios absolutamente paralelos, pero casi. Y coinciden en el desenlace, porque el arquero fue uno de los artífices de la victoria ante el Areas por 2-1 (el Compos había ganado 1-2 en Madrid). Y tras el partido supo que tenía el escafoides roto, aunque ya sospechaba algo.

Trayectoria

Álvaro recaló en el conjunto rojillo mediada la pasada campaña, en los juveniles. En esta tiene ficha con el filial, pero ha entrado con asiduidad en las convocatorias del primer equipo. Y ya había debutado, en As Pontes.

Hace quince días, en un entrenamiento, recibió un balonazo que le dobló la mano. Y, en vista de que el dolor no remitía, pasó consulta. En un primer momento los médicos sopesaron la posibilidad de que sufriese una fisura en el radio, pero tras examinar las pruebas lo descartaron.

Volvió a los entrenamientos, aunque fuera de grupo. Y el domingo no iba a entrar en la convocatoria, porque todavía seguían las molestias. Pero el portero titular, Diego Penas, se había lesionado en el entrenamiento del viernes.

Antes del partido hizo una prueba, y no estaba en condiciones. El tercer portero, Adrián, se recupera de un percance en una rodilla. Y Álvaro Freiría estaba sobre aviso. Le pidieron que acudiese al partido, en previsión de que Diego Penas fuese baja.

El cuerpo técnico confiaba en que se recuperase, pero no resultó posible. Al entrenador, José Antonio Cambón, le quedaba el juvenil Sergio y el casi juvenil Álvaro, inicialmente descartado. Se giró hacia este último, le preguntó si se veía para jugar y la respuesta fue afirmativa. Ángel, entrenador de porteros, no las tenía todas consigo. Insistió: «¿Estás seguro?» Y de nuevo sonó el «sí», por duplicado.

Cambón le dio la alternativa, el chaval no se arredró, sacó la raza, se mostró dispuesto a probar con un vendaje y saltó al césped. El lunes, en el vestuario rojillo se multiplicaban los comentarios sobre un despeje de puños en el que, indudablemente, tuvo que ver el color del dolor.

Ese mismo lunes el portero volvió a la Mutua y esta vez le detectaron una fractura en el escafoides. Horas después pasó por el quirófano y ayer recibió el alta hospitalaria. En el mejor de los casos podría reaparecer en la recta final de la temporada, pero le quedan no menos de tres meses por delante y se lo toma con estoicismo, «sin mucha queja», porque no hay escapatoria. «Había tenido lesiones de dedos y de tobillos -recuerda- pero de pasar por el quirófano es la primera». Opta por poner al mal tiempo buena cara.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos

Álvaro guardó la portería del Negreira con el escafoides roto