Catalina Grande Piñón Pequeño llega a Galicia: «Queremos que bailen con alegría y desasosiego»

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De izquierda a derecha, Majo, Cavero y Verderón.
De izquierda a derecha, Majo, Cavero y Verderón. JAVI REAKTIU

Esta mezcla de punk fandango con «ácido leónico» llega a Fene con ganas de hacer saltar de alegría y de rabia al mismo tiempo

18 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Catalina Grande Piñón Pequeño se convirtió, sin pretenderlo, en el nuevo grupo insignia de León. Su Los de la Capi es un himno en la provincia, que salta al ritmo de un punk fandango cortado como la cecina: en pequeñas láminas y con múltiples texturas. El cantante es David Verderón, que junto a Richard Majo (guitarra) y Adrián Cavero (batería) actúan mañana en el Fene Rock. Cualquiera quiere estar en paz consigo mismo, aunque no sea sencillo. Este trío leonés tiene claro que, si se diera el caso, Catalina ya no sería tan Catalina.

—Para el que no les conozca... ¿Hacen de todo con el punk siempre en la masa?

—Claro, eso nos mola conservarlo. Exigimos esa base punk en todas las canciones, que tengan un punto de velocidad y luego la revestimos con el género que mejor le venga. Nos gustaría que el nuevo disco siguiese al anterior, con música variada y recuperando las letras ácidas del primero.

—¿Acaso no es ácido el último?

—Me alegro de que te lo parezca [ríe]. Queremos volver un poco al principio. Hablar más de las movidas que me queman la sangre que de lo que me gusta. Queremos generarle a la gente desasosiego, pero mientras bailan con mucha alegría. No quiero enseñar nada, cada uno tiene que aprender en su casa. Pero sí que quiero lanzarles una bombilla y decir: «Oye, chavales, esto es importante».

—¿Están contentos de haber crecido en público con un estilo así, sin corrección política?

—La vida nos lo pone fácil para seguir enfadados. Si en algún momento estás tranquilo, con dinero, aislado de tu entorno, mientras los demás están comiéndose marrones, sí que empiezas a escribir «te quiero, mi vida». Pero basta ver la tele y ver todo lo que está pasando. El mundo nos lo pide. Creo que la música se está rosificando cada día más: historias vacías que no cuentan nada. Nosotros preferimos seguir siendo ácidos.

—Sus discos sorprenden por la duración de algunas canciones. A veces no pasan de los 20 segundos.

—Y eso que metemos siempre algún rap. Yo vengo del estilo zaragozano de los noventa y siempre intento meter un tema, que falsea la duración del disco. Esto del formato canónico de estrofa-estribillo no nos va. Si está todo dicho en 20 segundos, pues ya está. ¿Para qué quieres aburrir a la gente? A nosotros este formato corto nos va muy bien.

—La canción «Los de la Capi» les dio un salto importante. Es ese reproche que puede sentir un ciudadano gallego con los llamados «fodechinchos».

—En invierno en el pueblo quedamos los cuatro mataos de siempre, viendo cómo ruedan los estepicursores. En verano vuelven los de fuera y a vacilar en el pueblo. A hacer lo que les dé la gana, como si no tuviéramos aquí código de circulación. Cuando hicimos la canción pensamos quitar lo de «lo mejor de Madrid es cuando vuelvo para León» por si tocábamos allí y alguien se ofendía. Pero no, porque era la piedra sobre la que estaba edificado todo el disco. Richard con el tiempo me dio la razón. Todo el mundo levanta el puño cuando suena y hay miles de camisetas con ese lema.

—Son un grupo que suele tirar de colaboraciones. Tienen un tema con Lendakaris Muertos, pero también con un leonés de origen como Fran Perea. ¿Cómo se dio la opción de cantar con él?

—Estábamos tocando en Carrizo de la Ribera y estaba ahí Fran Perea, que su familia es de un pueblecito de cerca. Al día siguiente me mandaron fotos y me dijeron que se sabía las canciones. «¿Qué me estás contando?», decía yo. Hablamos con él por Instagram y nos contestó que le había molado mucho. Después, cuando nos pusimos a componer el disco, teníamos una balada y pensamos en él. Se animó. La verdad es que es un chaval increíble y solo le deseamos cosas buenas.

—¿Qué es lo que lleva peor después de todo este periplo musical?

—Me da miedo que no fluyan tanto las ideas como al principio, que un día esto se pare cuando podía seguir tirando. El día que pase eso, o que la gente se aburra, pues colgaremos las botas. Supongo que es algo más personal porque el público es impecable.

  •  Fene Fenerock, sábado 19 de septiembre, 00.50 horas