Las Quijotas, el club de los viernes que solo lee clásicos: «Pasamos meses con un libro»

FUGAS

Leni, Rosa, Maite, Isabel, Carmen, Patricia, María José, Pili, Isabel y Pilar, comentando este verano los «Ensayos» de Montaigne en la librería coruñesa Moito Conto.
Leni, Rosa, Maite, Isabel, Carmen, Patricia, María José, Pili, Isabel y Pilar, comentando este verano los «Ensayos» de Montaigne en la librería coruñesa Moito Conto. ANGEL MANSO

La pasión homérica y el afán de entender y descifrar la actualidad sin rebañismos hacen de este club el «Montaigne» del momento. Son la otra tendencia. Estas son sus maneras y sus recomendaciones

28 ago 2026 . Actualizado a las 07:50 h.

El arte de la cita, ese de «robar» palabras de otro para jugar a convertirlas en algo nuevo, lo aprendió Vila-Matas de Montaigne. Vilamatianas y montaigneras son las Quijotas, club de lectoras veteranas que no queda los jueves para resolver un crimen de cozy mystery, sino los viernes en torno a las Novelas ejemplares de Cervantes, la Ilíada, la Odisea o los Ensayos de Montaigne. 

Diez mujeres once años pasando páginas con rigor y amistad, citándose cada viernes en la librería que acogió el club cuando las Quijotas se vieron en cabalgada en busca de una «posada» para juntarse. La primera semilla del club fue un taller en la Deputación de A Coruña en el 2005 para conmemorar el cuarto centenario del Quijote. Acabada la «romería», la pasión quijotesca sobrevivió al día y al taller. Y encontró con el tiempo, en el 2015, lugar en la librería Moito Conto.

«Leí las Coplas de Manrique en BUP y me quedé boquiabierta. Desde entonces, hago sobre todo dos cosas, leer clásicos y seguir al Dépor»

«Lo que me más interesa de los clásicos es su actualidad. Los clásicos reflejan la condición humana con todas sus aristas. La Celestina, de 1499, ve caer su inteligencia por la avaricia. Hoy vemos gente muy inteligente que cae justo por eso», dice Patricia Cernadas, punta de lanza de las Quijotas, que empezó a leer clásicos en BUP gracias a una profesora. «Leí las Coplas de Manrique y me quedé boquiabierta. Lo mismo me ocurrió con La Celestina. Desde entonces, hago sobre todo dos cosas —confiesa esta coruñesa que veía y leía a la par la serie Norte y sur—, leer clásicos y seguir al Dépor». La acompaña desde los inicios del club lector Isabel Oriola, que advierte que la complejidad de La divina comedia de Dante «ayuda a desmenuzarla Patricia».

Dando contexto histórico, artístico, estableciendo una relación con obras de la literatura actual o de la anterior. «La lectura de la Ilíada y la Odisea fue una lección de mitología bestial», pone de ejemplo Isabel. «La Odisea es más actual que la Ilíada —ve Patricia—, pero esta actualidad que tiene depende de los valores sociales del momento. La idea de que vivir es más valioso que morir como un héroe es de la Odisea». Todo es de debate en esta amistad que se escribe los viernes entre clásicos y cafés.

«Empecé en el club por casualidad, en un momento en que estaban leyendo la Ilíada.. Y dije: ''¿Cómo es eso?". Solo había leído autoras como Isabel Allende. No voy a decir que me cambió la vida la literatura, pero me aportó muchísimo. Encontré en ella un refugio maravilloso»

De la amistad es un ensayo de Montaigne, última de las lecturas del club antes de la pausa veraniega. «Yo empecé por casualidad, en un momento en que estaban leyendo la Ilíada —cuenta Rosa—. Dije: ''¿Cómo es eso?". Y yo que solo había leído a Isabel Allende y libros del Círculo de Lectores fui el primer día y vi ese plantel de mujeres... No me enteraba de nada. Y luego vino Las metamorfosis de Ovidio y no te quiero contar», confiesa Rosa Esteban, que empuña el humor como Quijota.

Estas son cinco de las «reglas» del club del viernes que solo admite clásicos (siempre actuales).

1. No serás borrego en el rebaño

«No voy a decir que me cambió la vida la literatura, y el contacto con la gente con la misma sensibilidad, pero me aportó muchísimo en una edad en que empiezas a asentar sin la problemática de los hijos. Encontré un refugio maravilloso», asegura Rosa Esteban, que atribuye a los clásicos el poder de evitar ser «el borrego que va detrás del primero que hace un buen discurso». Lejos del bestseller del momento, pero sin juicios ni prejuicios, se mueven estas convencidas de que todo libro cambia con la edad del lector. Es una delicia leer La ciudad de los prodigios, de Mendoza, buscando el Lazarillo, «o a un Javier Marías o un Vila-Matas descubriendo a quién cita», dice Isabel, que menciona La soledad del lector, de David Markson, entre los contemporáneos que merecen pausa.

«Lo bueno del club es también lo que aprendemos unas de otras. Tú tienes idea, otra hace otra lectura», comenta Leni.

2. No divagarás

Abrir la mirada y ponerse en la perspectiva del personaje es la primera de las normas de estas andantes de los libros. «Eso te da las pautas para poder entender a otras personas diferentes a uno», apunta Patricia, la benjamina, a sus 54, de este club de veteranas a las que les está «prohibido divagar». «Del libro pueden divagar lo que quieran, ¡pero no de otras cosas!», aclara quien dirige, Patricia.

«La literatura te enamora, te apasiona, hace que vivas otra vida. Yo me enamoré de un hombre que se llama Ovidio...»

Maite Moreno, autora de la novela juvenil de guerreras Cuando Eco escucha, es la segunda lectora más joven de las Quijotas. «La literatura te enamora, te apasiona, te da magia, hace que vivas otra vida. Yo me enamoré de un hombre que se llama Ovidio, y de Ulises el personaje. ¿Por qué nos ganan los hombres? Por las aventuras que tienen», expone Maite. Pero no hay que venirse tan cerca en el tiempo para encontrar el feminismo en la mirada, piensan. «Cuando leo parte del discurso de Marcela sin decir de quién es, la mayoría de la gente se inclina por sor Juana Inés de la Cruz», cuenta Patricia sobre ese alegato de la pastora que elige la libertad al matrimonio en el Quijote. Con sus Novelas ejemplares echó a leer el club en Moito Conto. «Hay que valorar la generosidad de las libreras, siempre pendientes de nosotras sin que se note», dice Patricia.

3. Oirás otras opiniones, verás otras perspectivas

Los clásicos permiten escuchar otras opiniones y abrazar todas las perspectivas, «a veces contradictorias», previenen estas lectoras. En la variedad de géneros está el gusto para ellas. A autoras tan imponentes como George Eliot, pero quizá aun menos recordadas invitan a volver estas Quijotas. «No puede faltar María de Zayas, una grande del siglo de oro que vendía tanto como Lope. Escribió unas novelas ejemplares que abordan ya la violencia sobre la mujer. Algunos la critican por ''convencional'', pero hay que pensar que en el contexto del siglo XVII ella adelanta la reivindicación de la independencia de la mujer», advierte Patricia, que añade que a Zayas, sobre la que hizo un prólogo Pardo Bazán, se la puede leer online, en PDF, en la Biblioteca Cervantes.

4. No importa el final

«Aquí no hay mejores ni peores. Aprendes. No vas a ser la peor, o quizá sí..., pero ya irás avanzando. Una actitud de humildad siempre ayuda», propone Rosa, que comparte el sentir de un club al que nunca le arruinarás un libro contándole el final. «Saber el final quita presión», advierte Maite. «Y sabiéndolo lees con otra pausa, con otra profundidad», piensa Isabel. La segunda vez que Patricia leyó la Odisea, recuerda, le marcó «ver cómo Odiseo está harto de Calipso pero no se atreve a decírselo. Es como te dejan por WhatsApp...».

5. Tiempo al libro: el que sea necesario

Las Quijotas son la otra tendencia, la que va Slowly como Aute. «Pasamos meses con un libro», aseguran, y hacen de este tiempo sin velocidad una bandera. El Quijote les lleva el curso entero, de octubre a junio. De media, leen tres o cuatro, en ese tramo. Montaigne se llevó con sus Ensayos el Nobel de su tiempo este año.

SEIS RECOMENDACIONES «QUIJOTESCAS» 

«Insolación»

Emilia Pardo Bazán

Si no entiendes qué es el naturalismo, aquí lo ves pero bien libre de la rigidez de sus moldes convencionales, apunta Isabel Oriola. «El calor, los olores, el color de los mantones... La vida apasionada. La mejor descripción de una resaca está al principio de Insolación». Una ola de calor de la audaz Emilia Pardo Bazán.

«Ensayos»

Michel de Montaigne

«Conócete a ti mismo» con Montaigne. Fue el reto de final de la temporada del club de las Quijotas. Padres e hijos, la poesía y la política, el sexo y la religión, el amor y la amistad, el éxtasis y la experiencia, la soledad y la muerte... Todo en Montaigne es personal y universal. Para saber sorbo a sorbo.

«Novelas ejemplares»

María de Zayas

Con las Novelas ejemplares de Cervantes comenzaron las andanzas lectoras de las Quijotas. También merecen lectura otras Novelas ejemplares, las de María de Zayas, «una grande del siglo XVII que vendía tanto como Lope», advierte Patricia Cernadas. «Pionera de la reivindicación de la independencia de la mujer».

«Odisea»

Homero

Es una de las recomendaciones imperecederas de Leni Rilo y Maite Moreno para el final del verano, «para otoño y para invierno». Antes de la reinvención de Christopher Nolan, la Odisea de Homero. Patricia Cernadas recomienda reerla para disfrutar de los matices, por ejemplo, de la historia de Odiseo con Calipso.

«La Regenta»

Leopoldo Alas, Clarín

«La he leído dos veces, para empaparme. El primer encuentro con la novela, la primera de estas características, me dejó fascinada. Una maravilla de texto. Una mujer impresionante en un entorno opresivo», reseña Rosa Esteban, que destaca la universalidad de la agitada historia de Ana Ozores, de Vetusta, del mejor Clarín.

«La isla de los jacintos cortados»

Gonzalo Torrente Ballester

Admitimos como clásico a uno de los grandes novelistas del siglo XX. Esta novela de 1980 que recomienda María José Izquierdo, ofrece dos niveles narrativos, una línea de investigación en torno a que Napoleón no existió y un enamoramiento a destiempo. Música de fondo, la ironía.