«Me gustaría juntarme con C. Tangana, por el lápiz que tiene y por su forma de escribir», confiesa el musico, que participará en el Beatout Week, del día 20 al 22 en A Coruña
14 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Aveces, la única forma de que el mundo te escuche es cantándole a una pantalla en la intimidad de tu habitación. Tomás Santiago Martínez Barciela (Vigo, 2002), más conocido como Guzmen, descubrió que, a veces, hay que tomar otros caminos para llegar más lejos. Ese atajo inesperado tomó la forma de una serie de covers reinterpretados con un sello propio. El amor por la música comenzó en casa, donde siempre fue una presencia constante, especialmente gracias a sus dos hermanos mayores. «Era muy fácil caer en esto, porque ellos escuchaban mucha música. De hecho, mi hermano mayor es artista, se llama Pablo Enrique, pero su nombre artístico es Henry Warrington». Y añade: «En vez de jugar con juguetes, veía todas las veces que podía una película sobre The Beatles que le había regalado a mi hermano la novia que tenía en esa época».
Sin embargo, cuando cumplió 18 años, se enfrentó a un dilema áspero porque no contaba con recursos económicos suficientes para matricularse en la universidad: «Me metí en el ciclo de Educación Infantil, porque era lo único en lo que me veía para tener un curro y ya está». Pese a haber subido su primer tema a Spotify en el 2020 de manera autodidacta, no fue hasta tres años después, cuando decidió pararse a analizar el tablero de la industria musical. Al ver que Galicia no ofrecía ni la información ni el circuito que un artista emergente necesitaba para entender el negocio, vio en TikTok su gran oportunidad. La música dejó de ser solo un pasatiempo. Animado por sus amigos y tras estudiar durante meses el mercado estadounidense, analizó qué favorecía el algoritmo: encuadres frontales, la cara en el centro y la ausencia de artificios. La estrategia no tardó en explotar. El primer vídeo que se viralizó roza los 30 millones de visualizaciones.
DE GALICIA AL ESTUDIO
De esa dualidad entre el aislamiento y la riqueza cultural de su tierra surge lo que Guzmen define como el sello diferencial del artista gallego: la capacidad de transformar las cicatrices en belleza. «Todos tenemos un puntito más de sensibilidad por nuestras raíces. En mi música no puedo huir del pasado, pero intento mirarlo de forma positiva, pensando que todo pasa por una razón. De ahí sale ese matiz nostálgico», argumenta. El tránsito de la intimidad desde su casa a los estudios profesionales no estuvo exento de vértigo: «La primera vez impacta, pero como lo tenía tan romantizado me acostumbré a los diez minutos. Ahora, tras años de viajes por Miami, Orlando, Milán o Londres, casi prefiero estar en mi casa. Entiendes que este trabajo también consiste en saber tratar con personas, tener claro qué quieres transmitir y experimentar». El propio origen de su nombre artístico —derivado del nombre que le gustaría ponerle a su hijo (Guzmán) en el futuro— fue fruto de una noche entre amigos a los 16 años, pero hoy es un nombre ya reconocido en la música gallega.
Guzmen no es solo la voz que interpreta, sino también el productor que construye texturas sonoras tanto para sí mismo como para otros nombres de la escena como en la reciente mixtape de Lg1do, donde colaboró con el productor B10. «Cuando produzco para otra persona, me enfoco en escuchar qué quiere la otra parte. Mi papel es de acompañante, salvo que la persona solo quiera escribir, ahí sí dejo más mi huella», explica.
Entre sus colaboraciones soñadas destaca C. Tangana, la figura que en su momento motivó uno de los covers que desencadenó su fenómeno viral: «Me gustaría juntarme con el Pucho, simplemente por el lápiz que tiene y por su forma de escribir. No lo veo tan difícil porque tenemos contactos en común», dice entre risas de optimismo. Mientras tanto, se prepara para lanzar su próximo proyecto: una obra en dos volúmenes en formato EP con colaboraciones nacionales, gallegas y una pieza especial junto a su hermano Henry. Todo guiado por una premisa clara en su horizonte: «Evito la mediocridad y huyo de lo preestablecido, de lo normal, de escuchar temas que son lo mismo con diferente letra. Intento innovar y no caer en las mismas estructuras. Por mucho que lo lleve a una perspectiva de negocio, al final la música es algo artesanal».