Ana Turpin, la actriz gallega que imprime carácter en el thriller industrial «Luger»: «Interpreto a una abogada que trabaja en a y en b, que ofrece soluciones al margen de la ley»
FUGAS
La intérprete participa en la ópera prima de Bruno Martín, un filme de persecuciones, violencia y humor negro en el que dos personajes intocables se dan cuenta de que siempre hay una nave más grande en el polígono
24 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En el P-29 del municipio madrileño de Collado Villalba hay mucha vida. Más de mil empresas —según su propia web— tienen en este lugar su actividad. Aunque no todo es trabajo. Villalbinos y vecinos de la sierra de Madrid hacen allí sus compras; comen en bares y restaurantes e incluso se ponen en forma en sus gimnasios. Durante tres semanas frenéticas, incluso, fue un escenario de película. De Luger, para ser más precisos, aunque ya rebautizado para la ocasión como el polígono Santos 117.
Es la ópera prima de Bruno Martín, un director oriundo de esta ciudad a la orilla de la A-6 de A Coruña, y que creció fascinado por este espacio. Un lugar ajetreado que convirtió en un thriller industrial.
Rafa (David Sainz) y Toni (Mario Mayo) son dos matones. Dos señores lobo de una letrada con recursos sombríos. «A mí de mi personaje me gustaba que es una abogada que trabaja en A y en B. Ofrece soluciones a sus clientes al margen de la ley», explica la actriz que encarna a esta mujer implacable, la santiaguesa Ana Turpin.
La ley que impera en Luger es, en efecto, la del Santos 117. «La línea es no matar a nadie, pero de repente todo se va de las manos», explica la intérprete, que cuenta de qué madera —o hierro, más bien— están hechos los personajes del filme: «Son egoístas, muy oscuros, muy centrados en sí mismos. Es una condición humana que vemos en la sociedad. Sobre todo, ya no en los bajos fondos, sino en los altos. La política es eso».
La Luger P08 es una pistola semiautomática típica de la Alemania imperial y de la nazi. Ya resultó curioso ver a Alan Rickman amenazar con ella a Bruce Willis en La jungla de cristal. Eran los ochenta, aún lejos de esta road movie poligonera donde el arma cobra importancia. De este desenfreno de violencia y humor negro con guiños a Tarantino y Guy Ritchie. «Es como una especie de cine neoquinqui. Y lo digo porque aquí los actores no son sacados de la realidad. Son actorazos, que rodaron en 20 días con un presupuesto muy pequeño», cuenta la actriz.
«Es una película muy claustrofóbica en ese sentido porque todo pasa en ese polígono industrial. Juega como a ser una ratonera. No puedes salir y encima te encuentras cada vez con personajes más oscuros», relata Turpin. Según contó el director, más del 90 % de las escenas de la película fueron grabadas en este espacio industrial.
Pero no todo va a ser malo en la fachada turbia del polígono. Es cierto que Mario y David son unos sicarios y que no tienen demasiados escrúpulos. Pero, en el fondo, tienen su corazón. «Es un trabajo también de superación y de amistad. De los valores que se forjan en estos mundos donde la ley es la del más fuerte», cuenta la actriz gallega.
cine de «guerra de guerrillas»
Ana Turpin, una clásica de series de televisión de éxito como Nada es para siempre o Amar en tiempos revueltos, apostó en esta ocasión por un submundo, pero en este caso muy luminoso. «Bruno tiene, por así decirlo, su familia creativa. Vienen de guerra de guerrillas. De hacer webseries y de todo. Cuando logró la financiación, pudieron volar. Cuando la directora de cásting, María Acero, me lo presentó me pasó algo que rara vez me pasa. Era un director que tiene todo supermegaclaro», explicó. Le dieron el guion técnico y comprobó que estaba desglosado a unos niveles que nunca había visto. «Tenía toda la película en la cabeza. Que lo hiciera en 20 días es un milagro», añade.
La familia creativa de la que habla Turpin tiene extensas raíces. Mayo, al que Martín conoce desde la adolescencia, protagonizó Os reviento, otra obra independiente del 2023 que tuvo al director como productor. Su compañero de fechorías, Sainz, es el artífice de la serie Malviviendo, que arrasó en un incipiente YouTube con millones de visualizaciones. Era entonces el 2008. La película pasó por algunas salas y festivales. Debutó en Sitges y estuvo en el Fantastic Fest de Austin: En septiembre, estará en Lóstrego, un festival de cine fantástico en A Coruña. Ahora ha salido de la nave industrial para pisar el asfalto de las plataformas (Movistar Plus en su caso).
Turpin pasará por un cambio de registro. En Luger se desgañitó al teléfono con Sainz, y ahora trabajará sin un solo decibelio. «Es un proyecto todo en silencio sobre unas monjas de clausura», destaca la actriz, que paralelamente espera echarle el cierre a la obra de teatro Hermanas de Manolete, tras cuatro temporadas mostrando una historia de ficción en torno a la muerte del torero en 1947.