Con enorme sensibilidad por los rocosos caminos de la nostalgia y el duelo se maneja Ernesto Carrión con una historia pareja a la de los cuvivíes, aves que migran a las lagunas de Ozogoche para precipitarse al agua en un acto de suicidio que no tiene explicación científica
10 jul 2026 . Actualizado a las 13:10 h.Hay unas pequeñas aves de color grisáceo que, cada septiembre, con la vuelta al cole, cumplen con un macabro ritual. Los cuvivíes migran en masa a las lagunas de Ozogoche, en Ecuador, para precipitarse a la gélida agua de las montañas en un acto de suicidio que todavía no tiene explicación científica. Simplemente llegan, caen en picado al lago y mueren, como si hubiesen decidido su inexistencia todas a la vez.
En Catálogo de aves muertas, el escritor Ernesto Carrión fantasea con la historia de Elisa, una bióloga obsesionada con este fenómeno que querría haber viajado a esos lagos de Ozogoche y haber presenciado el evento en directo alguna vez en su vida. Nunca lo hizo. No pudo ser porque Elisa, al igual que un cuviví, también decidió acabar con su vida un día de septiembre sin motivo aparente.
La búsqueda de un porqué que nunca llega impulsa a Leónidas, viudo por sorpresa, a viajar con su hijo al lugar adonde van a morir estas aves. «Todo caso de suicidio es un caso inconcluso, incompleto. Vaciado de sentido. O repleto de vacíos», reflexiona Leónidas, que cree que encontrar el origen de la muerte de los cuvivíes será también encontrar el motivo oculto tras la muerte de su esposa. «¿Por qué Elisa decidió un día estrellar su auto?», se pregunta. «He revisado sus cosas, sus informes, sus correos personales. Me convertí en el detective de un fantasma».
Multipremiado en Latinoamérica, pero con un paso de puntillas a este lado del Atlántico, Anagrama nos descubre con esta novela a un Carrión que se maneja con una enorme sensibilidad por los rocosos caminos de la nostalgia y el duelo. Tanto que parece estar trazando un repaso poético por los orígenes y las consecuencias de la pérdida mientras demuestra tener buen ojo para el detalle y mejor gusto para trasladarnos la única certeza que rodea a todas las especies animales de este mundo —aves, humanos, ovejas y saltamontes—: pocas veces encontraremos una respuesta única a las preguntas que nos hacemos.
«Catálogo de aves muertas»
Ernesto Carrión