Óscar Martínez nos lleva en su crónica de un Bukele todopoderoso a un «Bukele anti-Bukele». Es el retrato de un personaje contradictorio, distractor, ridículo y cruel
03 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Había una vez en que, al oír hablar de El Salvador, la gente preguntaba: «¿Y dónde queda eso?». Ahora ir por el mundo siendo salvadoreño desde que Nayib Bukele es el presidente es diferente, menciona Óscar Martínez, porque lo que más se repite es: «Claro, del país de Bukele». En el cuento de Hans Christian Andersen El traje nuevo del emperador, en el que está basado el título, aparece un rey cuya única preocupación es vestir con los mejores trajes. Fascinado por la promesa de unos tejedores farsantes que le prometen el mejor traje que haya visto, acepta. Cuando el ministro revisa el trabajo, no ve nada. Cuando el rey lo hace, tampoco. Nadie ve nada porque, en realidad, el telar está vacío. Pero el que se atreva a decirlo, advierten los tejedores, será señalado como necio o no merecedor de su cargo. Por temor al juicio ajeno, el silencio cómplice alimenta una mentira que termina por convertirse en verdad.
En el libro del periodista salvadoreño asistimos a una metamorfosis similar: pasamos de un Bukele todopoderoso (que no deja de serlo) y de proyección internacional a un «Bukele anti-Bukele». Un personaje contradictorio, distractor, ridículo y cruel. Las supuestas grandezas del mandatario se disuelven entre alharacas mediáticas, mientras sus cifras de apoyo real se acortan y su segundo mandato camina sobre la violación de cuatro artículos de la Constitución. El fin del crimen en el país arrastra consigo la tasa de encarcelamiento más alta del mundo y una estela de torturas y muertes de inocentes en prisión.
Hoy, El Salvador es el país de Bukele, y nadie descarta que pretenda serlo por los siglos de los siglos. El autor sentencia desde la primera frase: «Yo considero a Bukele un dictador». En el cuento, la multitud calla hasta que un niño rompe el hechizo al gritar: «¡El rey está desnudo!». Al final es igual de tajante, y lanza un desafío directo al lector: «Al final del libro, usted decidirá si el rey sigue vestido». En ese reino real, Óscar Martínez es uno de los muchos periodistas salvadoreños que hoy viven en el exilio.