La arousana Nuria Díaz firma un libro ilustrado dedicado a la vida de la escritora de misterio más leída de todos los tiempos
19 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Publicó 66 novelas policíacas y dio vida a los célebres detectives Hércules Poirot y Miss Marple. Agatha Christie, la indiscutible reina del crimen, fue una escritora británica nacida a finales del siglo XIX que deslumbró por sus ingeniosas tramas y los sorprendentes giros finales de sus obras. Aunque muchas de sus historias triunfaron en la gran pantalla, su propia vida también fue de película. Precisamente para rescatar esa fascinante trayectoria, la ilustradora Nuria Díaz (Vilagarcía de Arousa, 1982) acaba de rendirle un homenaje muy especial con Agatha Christie. Tras la pista de la reina del crimen, un libro ilustrado que ve la luz justo en el año en el que se celebra el 50.º aniversario del fallecimiento de la escritora británica. Reconoce Díaz que realmente no estaba planeado: «El libro iba a salir el año pasado, pero por diferentes motivos tuvo que aplazarse».
¿Y por qué sobre Agatha Christie? «Es la autora de mis veranos, con la que empecé a leer novelas», explica, aunque confiesa que la idea que tenía de ella en la cabeza era la de la icónica señora mayor que escribe novelas de misterio: «Hace unos años me leí su autobiografía y quedé realmente sorprendida con la vida que había tenido antes de hacerse famosa por sus novelas; fue pionera en muchas cosas», avanza. Y decidió proponerle un libro ilustrado a Libre Albedrío, una editorial independiente con la que ya había trabajado antes, especializada en libros álbum, con un formato en el que el arte, la palabra y la ilustración dialogan para crear una lectura diferente.
Una niña pelirroja y feliz
Hasta casi la mitad del libro no se muestra a la escritora; en su lugar, aparece una niña pelirroja que vivió en una familia acomodada rodeada de personas adultas y una biblioteca llena de libros. Cada capítulo arranca con una frase extraída de aquella autobiografía; la primera ya es inspiradora por sí sola: «Una de las mejores cosas que le pueden tocar a uno en la vida es una infancia feliz. La mía lo fue».
Nuria Díaz llevó a cabo una ardua labor de documentación para crear en su cabeza la idea que después plasmaría con letras y dibujos: «Por suerte hay muchas fotografías de su infancia y adolescencia», confiesa. En cualquier caso, tampoco quiso hacer un retrato al uso, pero sí que hubiese semejanzas, «plasmando la ropa de la época, los objetos de las habitaciones, todo el contexto histórico…». Como ilustradora que es, Nuria reconoce que el mayor reto fue enfrentarse al papel en blanco a la hora de escribir, aunque este ya es el quinto trabajo que realiza de forma completa.
A los 15 años, la adolescente Agatha Miller dejó las islas británicas para vivir en un internado en París; a los 17 realizó un viaje con su madre a El Cairo que le cambiaría la vida; a los 22 se enamoró de un aviador con el que se terminaría casando dos años más tarde de manera precipitada, antes de que este se fuera a luchar en la Primera Guerra Mundial.
Un reto familiar
Ella trabajó como enfermera y en el dispensario de la farmacia fue aprendiendo de las pócimas y los venenos que después alimentarían sus obras del futuro. Allí precisamente nació la primera de sus obras, gracias a un reto que le había lanzado su hermana.
Todos estos capítulos de su vida van tomando forma en la primera parte de un libro que permite entender cómo, años después, se formarían en la cabeza de Agatha esas tramas tan ingeniosas que atraparon a tantas generaciones de lectores. «Mucha gente desconoce que fue una de las primeras surfistas documentadas del mundo, también una de las primeras mujeres inglesas en conducir su propio coche, en subir a una avioneta», enumera Díaz.
Más conocidos son otros capítulos de su vida real, como aquella desaparición que protagonizó después de que su marido le pidiera el divorcio, su viaje en el Orient Express o su decisión de firmar con un seudónimo sus novelas no policíacas.
Nuria Díaz sigue todos estos pasajes hasta el último día, una noche de enero de 1976 en la que los ojos de Agatha Christie se cerraron para siempre.
La obra, bien documentada
La segunda parte del libro está dedicada a su obra. Con una documentación muy completa, la ilustradora arousana descubre al lector los inicios de las novelas de misterio a mediados del siglo XIX, y desvela curiosidades como los lugares fetiche para escribir o la manera en la que Christie desarrollaba sus crímenes. Dedica un apartado especial a sus dos personajes memorables, el excéntrico detective belga y la entrañable jubilada; y termina con un último capítulo extenso dedicado a su gran legado, su obra.
Se trata de una biografía completa, llena de color, luces y sombras, que invita a descubrir —o redescubrir— a la escritora que marcó a generaciones de lectores. Una propuesta que la editorial dirige tanto a jóvenes desde los 10 años como a adultos; pensada para quienes devoraban las novelas de Christie, para los amantes del misterio, para quienes disfrutan de las biografías ilustradas y para aquellos que valoran las ediciones especialmente cuidadas. Y, sobre todo, para quienes la tienen entre sus lecturas de verano.