Gara Durán, cantante: «Hoy, si no haces un estribillo superpegadizo en menos de un minuto, la canción ya es una mierda»

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La cantante Gara Durán presenta álbum
La cantante Gara Durán presenta álbum

Después del verano publicará su primer álbum pero con lo que conocemos de ella ya ha presentado credenciales suficientes para pronosticarle un futuro más que prometedor.

29 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Asomó Gara Durán (Alcorcón, 1999) a la escena musical hace un par de años con unas canciones de pop etéreo de corte intimista en las que exploraba temas como el amor, la nostalgia, la vulnerabilidad y el autoconocimiento. Coqueteó después con lo urbano y ahora se suelta la melena fusionándolo todo. Los dos adelantos de ese primer disco, Placer de vivir (junto a Natalia Lacunza) y, sobre todo, Mi loco cowboy, presentan a una Gara Durán desenfadada, bailonga y más vitalista que nunca. «Me apetecía divertirme y sacar esa otra cara de Gara que no se había visto aún», expone la cantante de ascendencia canaria. «Estoy un poco cansada ya de Gara, la sentimental; Gara, la voz sensible... Mi loco cowboy es un golpe en la mesa para demostrar que puedo hacer más estilos. Jolín, a mí también me gusta el pop y pegarme mis bailoteos». Eso sí, no será en el concierto que el viernes 29 ofrecerá en la sala Supersonic de Vigo para clausurar el ciclo Momentos Alhambra, ya que este será en formato acústico. «Voy a ir con mi bajista y va a ser un concierto muy íntimo. Voy a cantar canciones del epé, los adelantos del disco y canciones que aún no han salido», explica.

—¿Quién es realmente Gara?¿La más pop de «Mi loco cowboy», la más urbana de «Placer de vivir», la más íntima de «Noto el nudo», la más atmosférica de «Kryptonita», la onírica de «Malaquita»...?

—Gara es un conjunto de todas. Cada una de esas canciones tiene un mundo interior que me pertenece. Y aunque sean estilos un poco diferentes, todos me identifican. Yo vengo de un sonido más íntimo, más onírico y más ambiental, pero no solo me gusta hacer ese tipo de música. Con el que va a ser mi primer disco me apetecía divertirme un poco.

—¿No se divertía antes?

—(Ríe) Sí, sí que me divertía, pero, al final, eran unas canciones mucho más intimistas que hablaban de la paz mental, de la ruptura y del amor desde un punto de vista más crudo. Y me apetecía hablar de cosas un poco más mundanas, del placer de vivir, del día a día.

—Y todas esas Garas, ¿formaron parte de la búsqueda de un camino y ya son pasado o le apetece que sigan presentes en su carrera?

—Sí que me gustaría que estuvieran todas presentes. Yo escucho muchísima música, tengo referencias de todo tipo y me gusta mucho explorar y descubrir nuevos mundos y estilos. No me gusta cerrarme a nada. En un futuro, ¿quién sabe? Igual de repente me da por hacer un reguetón, que lo dudo, pero no me quiero cerrar a nada.

—Hay cada vez más artistas a los que no les interesa el formato álbum. ¿Por qué ha querido hacerlo?

—A mí me ha divertido mucho hacer el disco. Al final es un trabajo que dice mucho más de ti. Sí que es verdad que tienes más presión porque tienes muchos ojos pendientes. Pero, por lo menos en este primero, me lo he pasado muy bien.

—¿Es un disco conceptual?

—Sí y no. No me he querido centrar en el concepto. He querido fluir con las canciones y componer según lo que me iba pidiendo el cuerpo y después hilarlo todo. Al final, hay algo parecido a un concepto, pero no es una historia narrativa superloca.

—Por si no les bastaba con la dictadura del algoritmo, los artistas están ahora también sometidos a la dictadura de TikTok, que todavía es mucho más vertiginosa y más constreñida. Al principio se dejaron de hacer discos para hacer «singles» y ahora se deja de hacer canciones para hacer solo estribillos bailables.

—Es algo horroroso. Parece que si no haces un estribillo superpegadizo en menos de un minuto, la canción es una mierda y no va a funcionar. Y, jolín, yo no quiero pensar eso. El otro día estaba en el coche con mi novio [Barry B] y estábamos escuchando Pink Floyd y decíamos: «¿Te das cuenta de los espacios que se concedían esta gente, que tardaban una eternidad en empezar la siguiente estrofa y no pasaba absolutamente nada?». Al contrario, te quedas disfrutando de ese momento con esa instrumental. Y ahora parece que si no haces estrofa-estribillo en menos de un minuto, la gente no la escucha y la canción no funciona. La verdad es que es horrible para los que nos dedicamos a esto.

—Le he escuchado citar como referentes a Coldplay, Rosalía o Billie Eilish, pero también cita a Enia y ahora a Pink Floyd.

—Yo he tenido la suerte de que mis padres me han puesto muchísima música. Desde Enia a Vangelis o Mike Oldfield. Y para mí es muy importante saber de dónde viene todo lo que haces. Aunque luego tu proyecto no tenga mucho que ver con esos grupos, tener conocimiento de ellos te va a enriquecer a la hora de componer.

—En «Cuídalas» dice: «No miro al pasado». ¿No le gusta mirar atrás?

—Sí, soy supernostálgica, recuerdo muchísimo todo lo de antes. De hecho, tengo 26 años, que creo que es la edad más nostálgica que existe. Porque ya no soy joven pero tampoco soy mayor... Estoy un poco en el limbo. Pero creo que todo el mundo somos un poco nostálgicos. Cuando ves una una foto tuya de pequeña es inevitable sentir nostalgia por ese recuerdo. Y cuanto más tiempo pase, más la voy a sentir, creo yo.

—Miremos hacia adelante. En «Sin pena ni gloria» dice: «Ojalá pudiera ver desde la mirilla del tiempo qué será de mí». ¿Cómo se ve dentro de unos años?

—Me veo dedicándome al 100% a la música, que aún no puedo hacerlo. Me veo dando conciertos grandes con la gente coreando mis canciones... Me veo dedicándome a esto, disfrutando de los conciertos, de mi banda, de mi equipo y trabajando mucho.

—¿Alguna vez ha temido pasar «sin pena ni gloria»?

—No, no lo he temido como tal. Obviamente, en este mundo, si no te conocen es difícil dedicarte a esto. Pero no lo suelo pensar mucho, la verdad. Yo pretendo siempre seguir mi camino y mi intuición.

—¿Sigue siendo usted su único salvavidas?

—Sí, pero creo que lo somos todos. Obviamente, siempre tienes a gente que te va a apoyar y que te quiere, pero realmente tú eres tu pilar fundamental. Si tú no te quieres es muy difícil tirar para adelante.

—Este año participa en varias presentaciones del Sonorama. ¿El cambio de estilo en sus canciones también tiene que ver un poco con poder acceder al circuito de festivales?

—Sí, también. Pero la primera razón es que a mí me apetece pasármelo mejor de lo que ya me lo paso y hacer otro tipo de canciones más desenfadadas. Me encanta cantar en directo Robot o Kryptonita, pero sí que el nuevo disco va a tener un tono más festivalero.

  • VIGO. SUPERSONIC. VIERNES 29. 21.30 H. 19 EUROS