Lemot, dúo formado por los coruñeses Álex y Pablo: «Vamos a remo en medio del Atlántico, pero aguantamos»

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Pop aguerrido (o rock melódico), letras introspectivas y una notable dosis de morriña configuran la esencia de «El faro», el disco con el que los coruñeses confían en dar el impulso definitivo a su proyecto

22 may 2026 . Actualizado a las 09:59 h.

No son para nada unos recién llegados. Los coruñeses Álex y Pablo llevan casi dos décadas componiendo y tocando juntos. La última de ellas bajo el apelativo de Lemot. Asentados ahora en Madrid, pero sin desprenderse del influjo atlántico en sus canciones, acaban de editar su segundo disco, El faro, un álbum de pop orgánico sustentado en las guitarras y cargado de épica, de morriña y de un espíritu resiliente. ­«Es música hecha desde el Atlántico, sin nada impostado, sin mucha programación y con historias que tienen una verdad detrás. Es música para escuchar con atención, no para ponértela cuando vas a correr», explican.

—Dicen en la nota de prensa que el camino para Lemot no siempre ha sido fácil, ¿por qué?

Álex. Porque nos obsesionamos mucho con que el sonido sea muy auténtico, muy fiel a nosotros mismos, a nuestros gustos y a nuestra forma de percibir y sentir la música y porque intentamos que las historias sean reales, cosas que nos han pasado. Eso nos ha llevado a que nuestra carrera no haya sido ni rápida ni fácil.

—¿Qué querían contar con estas canciones y con este disco?

Álex. Es un disco bastante introspectivo. Habla de ansiedad, de morriña, de las giras, de amigos, de despedidas... De muchas situaciones que nos toca vivir y que queremos sacar afuera en forma de canción.

—En «Golondrinas» dicen: «Para aprender a levantarse hay que tropezar». ¿Han tropezado muchas veces?

Álex. Todas las del mundo. Pero nos gusta romantizar la equivocación. Nos lo tomamos como un aprendizaje. Los tropiezos han sido los que nos han enseñado por dónde ir y por dónde no. Las bandas que más nos gustan son las que han tropezado y evolucionado con el paso del tiempo.

—¿Cuáles son?

Pablo. Coldplay, Genesis, Johnny Cash, Imagine Dragons... Ahora estamos muy enganchados a Post Malone. Y de los españoles, nos gusta mucho Leiva y David Otero, con el que tenemos un tema.

—Volvamos a los errores, ¿cuál es el más grande que han cometido?

Álex. Dejarnos llevar por la vorágine y por las presiones de la industria. No habernos dado el tiempo que nos hemos tomado, por ejemplo, para hacer este disco.

—¿Cómo lidian con el vértigo de estos tiempos de viralidad?

Pablo. Hemos ido aprendiendo a aguantarle el pulso a la industria. Porque la industria siempre te va a apretar. Quien diga que no, miente. Esto no deja de ser un negocio. Pero no nos gusta que mande el negocio ni que manden los tiempos. Tienen que mandar las canciones. Porque esto va de canciones, no va de otra cosa.

—¿Cómo está de salud el formato dúo?

Pablo. Nosotros somos dos pero funcionamos como una banda, porque siempre vienen con nosotros un batería y un bajista. Somos un dúo por situaciones de la vida, no porque queramos. Tenemos antiguos compañeros que han decidido tener otros proyectos o que se han quedado por el camino. Y es que hasta que llega el momento en el que puedes vivir o malvivir de la música, o lo tienes muy claro o es normal que te bajes del barco.

—¿Han sido capaces estos últimos años de vivir o de malvivir, como dicen, de la música?

Álex. Sí, estamos más cerca de malvivir pero sí (se ríen).

Pablo. Estamos en ello, pero poder dedicarnos ahora mismo plenamente a la música lo valoramos como una suerte, porque nuestro objetivo siempre ha sido poder vivir de hacer canciones y de girar. No pretendemos nada más.

—Hagamos un retrato del presente: ¿dónde están y adónde les gustaría llegar?

Pablo. Nos gusta mucho el símil de que estamos en un barco de remo en medio del Atlántico y de repente hemos visto un faro. Por eso el disco se titula El faro. Nosotros estamos remando y hay tormenta, pero ahí aguantamos de momento. Sabemos cuál es el camino porque el faro nos lo está indicando y seguimos remando hacia allá.

—Ahora están viviendo en Madrid.

Álex. Sí. Antes íbamos y veníamos, pero hace un par de años decidimos quedarnos. Pero bueno, Madrid es el centro de operaciones porque aquí está la discográfica y nuestro mánager, pero seguimos pasando mucho tiempo en A Coruña.

—¿Creen que sería imposible lanzar un proyecto como Lemot desde Galicia?

Pablo. Que va, imposible no es. Pero A Coruña, que es una ciudad maravillosa, tiene una industria musical reducida. Para bien o para mal, la industria está prácticamente afincada en Madrid. Entonces, llega un momento en el que tienes que poner un pie allí para que el proyecto tenga un poco más de salud.

Álex. También es cierto que ahora las cosas son diferentes a cuando empezamos nosotros, hace más de diez años. Entonces no había redes sociales ni tantos medios como ahora. Y la prueba es que ahora mismo sí que hay artistas que están funcionando y están consiguiendo desarrollar su carrera desde Galicia.

—Desde su doble vertiente, porque la ven desde dentro y desde fuera, ¿cómo ven la actual escena musical gallega?

Álex. Nos alegra un montón que estén saliendo tantos proyectos desde Galicia. Carlos Ares, de quien somos amigos desde hace muchos años, Baiuca, The Rapants... Es una maravilla que haya tantos proyectos saliendo adelante y llevando Galicia por bandera.

—¿Qué echan de menos de Galicia?

Álex. Los amigos, la familia y, por supuesto, el mar.

—¿Cómo va a ser el concierto del Garufa?

Pablo. Muy enérgico. Rock and roll. Vamos con amplis, las guitarras están un pelín más altas... Todo lo que nos contenemos en la grabación, lo soltamos en directo.

Álex. El directo es el lugar para conocer de verdad a Lemot.

  • A CORUÑA. GARUFA. VIERNES 22. 22.30 H. 15.30 EUROS