De Arantza Portabales a Nerea Pallares, una constelación de autoras de Galicia sitúa la periferia en el centro de la narrativa actual
22 may 2026 . Actualizado a las 11:24 h.Si hacemos un recuento es imposible no dejar nombres atrás. Si se dan un paseo por las librerías, seguro que muchos de los que vamos a citar les resultan familiares. Lucía Solla Sobral, Nerea Pallares, Alba Carballal, la finalista del Planeta Ángela Banzas, Laura Portas, el debut de Gabriela González y, por supuesto, Ledicia Costas, Arantza Portabales o María Oruña, tres de las más vendidas. Diferentes generaciones, estilos y procesos con un hilo en común: las historias de la periferia contadas desde dentro. Las novelistas gallegas se han convertido en una voz imprescindible. «É unha nova xeración, con independencia de que escriban ou non primeiro en galego. E, dende logo, non é só galega. Aí están Marta Jiménez Serrano, Almudena Sánchez ou Lana Corujo. É así como ten que ser: que a xente nova, coa súa visión xeracional, estea aquí. Pero é verdade que se romperon moitas barreiras. E iso temos que agradecerllelo a Manolo Rivas, Teresa Moure, Inma López Silva... Un montón de xente que primeiro escribía en galego e foi traducida», argumenta Arantza Portabales (Donostia, 1973), una de las gallegas más leídas. Su último título es Asasinato no muíño do cura, de Galaxia, y con Lumen en castellano.
«No meu caso, o salto foi a través dun axente, e teño que dicir que en Madrid, a min, léronme en galego. Pasou coas tres novelas que me mercaron, Deixa a súa mensaxe despois do sinal, Beleza vermella e Sobrevivindo. É unha cuestión de que agora se ten en conta á periferia», añade Portabales, que confiesa: «Dáme moitísima mágoa que me pregunten cal dos dous libros escribín primeiro, se en galego ou en castelán. Implicitamente, supón un desprezo para o que vai en segundo lugar. As razóns polas que escribo hoxe primeiro en galego ou en castelán teñen máis que ver cos tempos editoriais que me marca cada editorial». Y aclara: «Eu non me traduzo. Eu conto a mesma historia en distinto idioma. Isto non sería posible sen unha colaboración entre as dúas editoriais, cunha axenda conxunta de promoción».
Dos de los títulos con más éxito en las librerías del sello independiente Libros del Asteroide, que pilota desde Barcelona el gallego Luis Solano, están escritos por autoras gallegas. Uno es Comerás flores, de Lucía Solla Sobral, intocable como líder en ventas, y el otro Punto de araña, el debut con el que Nerea Pallares ganó el Premio García Barros 2025. Asteroide vio su potencial y apostó por su lanzamiento en castellano. «Al final, lo que busca un editor son distintas miradas sobre lo que nos rodea, sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos. Y cuanto más ricas sean esas miradas, mejor. Que la mirada sea nueva aporta muchísimo si es interesante. Y que sea periférica, también. Las miradas desde el centro suelen estar más uniformadas y ser más artificiales. En cambio, lo periférico es, en realidad, lo real. Resulta más auténtico. Lo central acaba siendo una abstracción», defiende Luis Solano, un editor con buen olfato. Como sucede con Hamnet, de la norirlandesa Maggie O´Farrell, Comerás flores camina hacia el longseller.
«En el caso de Nerea Pallares, cuando nos llegó el libro, el trabajo fue interesante porque la traducción era casi una versión del texto original. El gallego original juega con variantes dialectales de Fisterra y con el gallego estándar. En castellano eso hubo que resolverlo de otra manera: usando oralidad gallega, pero también registros propios de adolescentes o de inmigrantes latinoamericanos. Tuvimos, además, tiempo hasta la publicación para trabajar algunos aspectos del texto y hacer sugerencias que variaron ligeramente la versión respecto al original gallego», explica el proceso Solano.
«Las críticas han sido muy positivas, pero, sobre todo, tengo la sensación de que está funcionando el boca a oreja. Los lectores están empujando el libro porque es distinto, tiene un elemento mágico o fantástico, pero al mismo tiempo está muy anclado en la realidad. Encontrarse con algo tan marinero, tan de la Costa da Morte, y a la vez con ese componente fantástico, sorprende mucho y gusta», defiende el editor. Con Comerás flores, continúa, «cuando un libro ya ha tenido éxito es más fácil explicar por qué, pero creo que en este caso tiene que ver con la calidad evidente del libro y con el tema. Conecta con experiencias en las que muchas lectoras se ven reflejadas: el maltrato, las relaciones desiguales… Hay algo ahí que ha tocado una tecla muy concreta. Y no solo en España; también está empezando a funcionar muy bien en Latinoamérica», avanza Solano.
Nerea Pallares (Lugo, 1989) es una de las progatonistas de esta nueva ola que alcanza a lectores de todos los puntos de la Península. «Falarmos de xeración ou non, non sei; para iso hai que ter perspectiva temporal. Eu procuro concentrar as miñas enerxías en escribir. O proceso de recepción vén despois e ademais é algo incerto, que non se pode controlar», dice la escritora de Punto de araña.
Merecida renovación
«No eido galego, o que máis coñezo, penso que si está habendo unha renovación de voces moi clara nos últimos anos: algunhas autoras debutantes, como María Quiroga ou Carmen Valiña, obtiveron recoñecemento cos seus primeiros títulos, outras, como Lara Dopazo, que levou o Premio da Crítica, Iria Collazo ou Cecilia F. Santomé, últimos premios García Barros e Blanco Amor, están consolidando xa a súa carreira. Alégrome moito dos éxitos de todas estas compañeiras, penso que a renovación era, ademais de moi merecida, moi necesaria», valora Nerea Pallares.
También lucense es Alba Carballal (Lugo, 1992). En este caso, la arquitecta y escritora de Bailaréis sobre mi tumba o Tres maneras de inducir un coma, ambas con el sello Seix Barral, escribe en castellano. «Se está girando el foco hacia lugares hasta ahora considerados periféricos como Galicia, Canarias o Murcia. El concepto de generación a mí no me gusta particularmente, porque creo que lo que nos vincula es que somos "jóvenes" y gallegas, no un criterio de unidad literaria. Me interesa más el concepto de genealogía cultural que el de generación, porque los vínculos, en realidad, los establece cada una con las literaturas que vinieron antes y que forjan tu mirada», sostiene.
En todo caso, constata lo que es más que una sensación. «Está claro que las editoriales buscan nuevas miradas porque el público las demanda también. Yo misma he montado una editorial y vivo en la búsqueda constante de eso: una voz que sepa decir "yo estoy aquí" de una manera distinta», y expresa un deseo: «Me encantaría hacer el camino contrario y ser traducida al gallego».
Del libro a las plataformas
Escribe para los más pequeños y para el público adulto. Ledicia Costas (Vigo, 1979) es una de las autoras imprescindibles de la literatura gallega y, desde hace unos años, española. Uno de sus éxitos fue Infamia, publicado en gallego y en castellano y que, muy pronto, veremos también en la pantalla de la mano de HBO.
«Eu creo que hai varias cuestións. Unha é que se produce unha especie de efecto chamada. Sempre digo que cando lle empeza a ir ben a unha, dúas ou tres autoras, é probable que lle vaia ben a máis porque, de súpeto, desde fóra, empezan a descubrir que aquí existe un sistema literario superrico, superdiverso e superinteresante, con voces que ata o momento non eran coñecidas no territorio nacional, basicamente por unha cuestión lingüística», argumenta Ledicia.
«Creo que esa é unha das razóns que explica que haxa diferentes voces que nacen desde Galicia e están espertando interese fóra», continúa. «Ti empezas a descubrir como é o sistema literario en Galicia, pero es unha completa estraña fóra. Entón empezas ese camiño, pero eu non o empecei desde o medo, senón desde a curiosidade e desde o orgullo de conseguir chegar a outros sistemas literarios, neste caso o castelán, a través do galego», dice Ledicia.
Escribe en gallego y se traduce al castellano. «En toda a produción teño a garantía de ter distintas editoriais que fan comigo ese camiño. Desde hai máis de dez anos, desde o 2015, xa é natural», recuerda. «Eu saio en galego e, ou simultaneamente ou posteriormente, depende tamén do calendario editorial, porque ás veces hai que encaixar cousas como un Tetris, saio tamén en castelán», apunta.
El estreno de Infamia en HBO está cada vez más cerca. «Estou moi orgullosa desta nova vida que vai ter o libro. Como autora é superemocionante. É moi difícil que algo así ocorra e ocorreu. É un soño», asiente. Más allá de etiquetas o generaciones, las novelistas gallegas han conseguido que el territorio, la lengua y la mirada propia ya no actúen como frontera, sino como un valor diferencial.