El legendario actor, Robert Duvall, ha sido el último miembro del reparto de las dos primeras entregas de «El padrino» en fallecer. La muerte del intérprete deja un enorme boquete en la industria del cine norteamericana y, por supuesto, en la familia Corleone.
20 feb 2026 . Actualizado a las 21:36 h.Después del fallecimiento de Robert Duvall, a este joven redactor le entró el gusanillo de volver a ver uno de sus mejores trabajos: su papel como Tom Hagen, consigliere de los Corleone en El padrino. Parte II. Acerca de la obra maestra de Coppola poco o nada puedo añadir que no se haya dicho ya mil veces con más acierto e ingenio, pero en este revisionado (puede que influenciado por su reciente muerte), tras los créditos finales, es a la última conversación entre Tom y Frank Pentangeli a lo que más vueltas le doy en mi cabeza.
—La familia Corleone era como el imperio romano— dice Frankie.
—Lo fue una vez— responde Tom.
El diálogo en el que la mano derecha de Michael le otorga instrucciones sutiles al viejo amigo de la familia para que la furia del capo no caiga sobre sus seres queridos, bien podría ser un reflejo de lo que está ocurriendo en Hollywood. Los tiempos cambian, los imperios caen y lo que permanece es el recuerdo y la memoria de los más grandes, y Robert Duvall es uno de ellos. No solo dio vida a Hagen, también al absurdo y terrible coronel Kilgore en Apocalypse Now, al salvador y atormentado Boo Radley en Matar a un ruiseñor, o a Frank Hackett, el ambicioso e inmoral magnate televisivo de Network. La lista de personajes es interminable y su filmografía más que sobresaliente. Uno de los actores más importantes de la historia del cine nos deja —de la misma forma que otros iconos como Redford o Keaton lo hicieron recientemente—, a sus 95 años, con decenas de galardones bajo su brazo y el cariño del mundo del cine.
Volviendo al Padrino. Parte II, es irónico que en la icónica secuencia en la que los hermanos Corleone discuten antes de la llegada de su padre, los personajes vayan abandonando el comedor en el orden en el que fallecieron sus intérpretes: Cazale, mucho antes que nadie; Caan y Duvall, prácticamente a la vez; y Al Pacino, que se queda solo a la mesa, como uno de los últimos vestigios vivos del Nuevo Hollywood.