La coruñesa Cristina Picos interpreta a Elphaba en un musical que llega directo de Broadway al Nuevo Teatro Alcalá de Madrid. «Este era uno de mis papeles soñados», asegura
05 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.En Galicia de meigas sabemos y mucho. Por eso qué mejor que una gallega para encarnar a Elphaba, la bruja mala del Oeste del Mago de Oz. Su historia cautiva a miles de espectadores en la gran pantalla de la mano de la adaptación cinematográfica del musical Wicked, que ahora puede verse también en vivo y en directo en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid. «Este era uno de mis papeles soñados», dice la coruñesa Cristina Picos (A Coruña, 1995), que cada día cambia el color de su piel por el verde para dar vida a un personaje ya icónico. «Creo que el concepto de meiga se parece mucho a Elphaba. Va más allá de ser una bruja mala. Para mí, las meigas representan a todas esas mujeres que a lo largo de la historia han sido señaladas por ser diferentes, pensar por sí mismas o no encajar en lo que se esperaba de ellas. Justamente ese es el viaje que hace mi personaje, que es una mujer que se juzga por su apariencia, porque es verde, por su magia, por su rebeldía, cuando en realidad su fuerza viene de su corazón y de su gran sentido por la justicia», señala.
La coruñesa comparte con Elphaba el ser justiciera, pero también su vulnerabilidad. «Somos muy vulnerables, a la vez que tenemos fuerza. Siempre digo que los que lloran no son más débiles, hay que llorar, soltar y seguir. Esa identidad y todo lo que comparto con ella me está enseñando mucho en este proceso», señala Cristina, que en el palco del teatro madrileño trabaja mano a mano con su tocaya, Cristina Llorente, Glinda, la Bruja Buena del Norte. «No nos conocíamos hasta entrar en la producción. Para mí ha sido un regalo, tanto como persona como artista. Nos entendemos muchísimo y nos apoyamos. Ella además es mamá, hace toda esta maratón que supone representar la obra a diario siendo madre. Nos cuidamos mutuamente porque nadie mejor que nosotras nos entendemos con lo que pasamos en el día a día», señala.
Cristina estudió en el colegio Liceo La Paz y flauta travesera y pícolo en el Conservatorio de Música de A Coruña. «Que esté ahora en Wicked es también en parte por haber tenido la grandísima suerte de haberme formado ahí», comenta Picos, que para meterse en la piel de Elphaba pasa horas en caracterización. «Hemos tenido que encontrar los productos adecuados para la transformación. Tardamos en total, junto con vestuario, una hora y media al día. A nivel piel es un reto», apunta
un papel muy exigente
Cambiar de color no es el único desafío de su papel. «Wicked es uno de los musicales más exigentes vocalmente. Lleva veinte años en Broadway y 18 en el Reino Unido. Elphaba está escrita para llevarte al límite. Las canciones requieren mucha potencia y control emocional, porque estás contando una historia. Canta en todos los registros, desde frases muy delicadas hasta notas altísimas sostenidas mucho tiempo. Casi no descansa, es un personaje que está todo el tiempo, junto con Glinda. Yo siempre digo que es como una maratón vocal. Tienes que llegar a ese equilibrio entre transmitir y usar una buena técnica», apunta Cristina, que añade: «Siempre digo que los actores de teatro musical somos como un poco como deportistas de élite. Estamos supeditados a dormir las ocho horas para recuperar bien la voz, a cuidarnos, tanto físicamente como vocalmente y tener una coach vocal o una profesora de canto para mantenimiento de la voz, sobre todo para los días más duros de doblete». Y ojo para los que no hayan ido al cine a ver la segunda parte, porque el musical contiene spoilers. «La película está basada en el espectáculo de Broadway, pero la dividieron en dos actos. Me hace ilusión que hayan hecho esta adaptación porque permite que gente que no conocía el universo Wicked conecte ahora con él», comenta.
Antes de ser Elphaba, Cristina trabajó en Los pilares de la tierra, El médico y fue también de forma alterna Sira Quiroga en El tiempo entre costuras, entre otras producciones. «No conocí este tipo de teatro hasta la Universidad. Estudié Magisterio Bilingüe en Madrid, y en el tercer curso hice un Erasmus en Londres. Allí fui a ver Los miserables. Lloré tres horas y me preguntaba cómo era posible que eso fuera una profesión. Empecé a investigar, acabé la carrera y me formé. Siempre me gustó la música, de pequeña estaba en la orquesta del colegio», cuenta Cristina, que no es la única gallega del musical. «Está Carla Places, de Noia. En Galicia hay muchísimo talento. Animo a los chicos a seguir sus sueños, a confiar, formarse mucho y atreverse». Seguro que su éxito sirve a muchos de referente.